AMOR DE CABARET

El congelador

*El Secretario Municipal lleva bien su papel de congeladora, el PRI lo entrenó para tales funciones, es el recepcionista de dictámenes que guarda en su cajón y cuyas copias andan volando por ahí. Pero él sabe que se trata de ganar tiempo y de decir “no pasó nada”, “se hará la voluntad del Presidente”, “el pueblo manda, bla bla bla”

ANTONIO MUNDACA

Ramón Herrera Díaz aprendió en el Partido Revolucionario Institucional (PRI) que un “hombre de partido” es un hombre disciplinado y eso deja ganancias de todo tipo. Sabe que su papel como Secretario Municipal exige la lealtad al jefe máximo y eso incluye manipular sesiones de cabildo, guardar secretos de gobierno, acumular redes de influencia en los funcionarios de medio pelo.

Es un viejo lobo de la política local, curtido en batallas electorales a la que los nuevos cortesanos de palacio no lo ven venir. Sabe maniobrar la política interna y ha ido aprendiendo asuntos de dictámenes, que no son otra cosa que saber ocultar la verdad sobre las intenciones del poder municipal.

Por circunstancias de gobierno durante la sesión de cabildo donde se aprobó el cambio de uso de suelo a dos colonias del líder de ambulantes Benjamín Tomás Miguel, y otras 7 que han derivado en un conflicto social provocado por el propio Ayuntamiento, pasó de ser el ideólogo a ser el congelador.

En el caso de la regularización de colonias, Ramón Herrera tiene en su poder un segundo dictamen que podría echar abajo el acuerdo de cabildo. Un dictamen donde la Comisión de Desarrollo Urbano sentencia como no procedente en dos ocasiones previas por ser violatorio de la ley. Bajó su dirigencia en la sesión se les entregó un documento de aprobación a los regidores, sellado y firmado por su Secretaria Municipal, empujado por los poderes que cabildean antes de votar con ganancias para los involucrados. Y así, un largo etcétera de pendientes y trastupijes que no salen a la luz en las trasmisiones en vivo y que solo exhiben los chismes y el nivel de los concejales.

El Secretario Municipal lleva bien su papel de congeladora, el PRI lo entrenó para tales funciones, es el recepcionista de dictámenes que guarda en su cajón y cuyas copias andan volando por ahí. Pero él sabe que se trata de ganar tiempo y de decir “no pasó nada”, “se hará la voluntad del Presidente”, “el pueblo manda, bla bla bla”. De eso se trata estar a la sombra del poder. No puede ser de otra manera, Ramón Herrera se hizo político en el PRI y eso no lo cambia ninguna “Revolución de la gente”. No es la excepción, pero hoy toca hablar del Secretario Municipal como la mano que congela lo que no conviene, y manipula lo que los regidores a ignorancia o conveniencia no son capaces de ver o no les interesa, porque unos quieren ser regidores reelectos y otros como solo son dos años saben que quizá nunca en su vida vuelvan a tener un sobre amarillo.

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