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  • Silvia Patricia Chica, abogada y directora del Instituto Mexicano de Derechos Humanos y Democracia, aseguró que la desaparición de mujeres y niñas en el Estado es generalizada y sistemática. Los registros por este delito aumentaron en un 58%, al pasar de 139 casos registrados en 2022 a 220 en 2023, un incremento alarmante que podría estar relacionado a casos de explotación sexual, laboral, violencia domestica o feminicidios

 

Texto: Karen Rojas Kauffmann /

Fotos: Consorcio Oaxaca

 

Oaxaca de Juárez.- México sufre la peor crisis forense de todos los tiempos, sin registros fiables de fosas ni perfiles o panteones genéticos ni padrones confiables. Aunque la Ley General en Materia de Desaparición Forzada entrara en vigor a mediados de enero de 2018, el país ya ha supera la cifra simbólica de 100 mil personas desaparecidas. Y los casos podrían seguir creciendo.

En Oaxaca el panorama también es grave. Silvia Patricia Chica Rinckoar, especialista en prevención, protección y gestión del riesgo de afectaciones y violaciones a los derechos humanos y directora del Instituto Mexicano de Derechos Humanos y Democracia (IMDHD), aseguró que de acuerdo a un informe comparativo de la Red Lupa, un espacio digital para el seguimiento y vigilancia de la Ley General en materia de Desaparición Forzada, aunque los cinco estados que tienen el mayor número de casos de niñas y mujeres desaparecidas son Estado de México, Tamaulipas, Jalisco, Ciudad de México y Nuevo León, en Oaxaca, aumentaron los casos reportados al pasar de 139 casos en 2022 a 220 registrados en 2023.

“Lo que indica un incremento alarmante del 58%. Además, el rango de edad de las mujeres desaparecidas es el de los 15 a los 19 años, un dato muy revelador porque las desapariciones podrían estar ligadas a casos de explotación sexual, laboral, violencia domestica o feminicidios”, aseguró.

Durante su intervención en el Foro Búsqueda, Justicia e Impunidad, a 3 años de la desaparición de Claudia Uruchurtu, Silvia Patricia Chica Rinckoar advirtió que la desaparición forzada “ya no es un problema que el gobierno pueda tapar con un dedo”. Se necesitan, dijo, acciones claras y contundentes porque el delito se ha vuelto generalizado, sistemático y se está extendiendo en el país.

 

 

“Nuestro Informe Nacional 2023 es una invitación a no tomar las cifras globales de personas desaparecidas y hacernos preguntas sobre los grupos más vulnerables, el comparativo de años, estados y rangos de edades en los que se presenta esta grave violación a los derechos humanos”, precisó Chica Rinckoar.

La desaparición de mujeres como parte de la violencia feminicida

La especialista advirtió que la desaparición de mujeres habla también de la violencia feminicida, de sus contextos sociales, de los espacios geográficos donde “no cuentan con garantías de protección que les permita ejercer con autonomía y en libertad, su derecho a la vida”.

Chica Rinckoar aseguró que el acceso a la verdad y a la justicia es especialmente difícil para los familiares de mujeres víctimas, debido a las “omisiones, negligencias, estereotipos y prejuicios del aparato institucional que administra la justicia, porque regularmente revictimiza o criminaliza a las víctimas.

“También es necesario señalar que las autoridades en México, aún no entienden la dimensión y las graves implicaciones de la violencia feminicida, en la que hay vínculos cada vez más fuertes entre la desaparición y la trata de mujeres con el feminicidio”, destacó.

 

No descartan subregistros

Ante el aumento del número de mujeres desaparecidas o no localizadas, integrantes de la organización civil Consorcio para el Diálogo Parlamentario y la Equidad (Consorcio Oaxaca), han denunciado que en el Estado existe un subregistro de casos debido a la impunidad estructural que se vive en la entidad. “Sabemos que el 98 % de los crímenes de violencia contra las mujeres no se resuelven, esto sumado a la indiferencia de las autoridades y funcionarios públicos que no están capacitados en resolver las investigaciones con perspectiva de género, hace que las víctimas directas o indirectas mejor no denuncien”.

En su informe Tres años de simulación, falta de transparencia y descordinación institucional. Balance de la Alerta de Violencia de Género contra las Mujeres en Oaxaca, publicado en diciembre de 2021, Consorcio Oaxaca ya advertía que a pesar de la implementación de la declaratoria de alerta que pretendía la adopción de medidas inmediatas y articuladas entre los diversos poderes y niveles de gobierno, para enfrentar la gravedad de la situación de violencia contra las mujeres en el estado, la violencia feminicida lejos de disminuir va en aumento.

El estudio indica que “del análisis de los datos obtenidos, resulta que si bien, los casos de violencia contra las mujeres disminuyeron un 22% durante el segundo año a partir de la declaratoria, en el tercero se incrementaron un 44%. Este comportamiento con tendencia a la alza es particularmente visible para los casos de desapariciones, tanto en el total estatal como en los 40 municipios con Declaratoria de Alerta de Género”.

Un avance simulado

Para Silvia Patricia Chica Rinckoar, el crecimiento de casos reportados asociado al nulo avance en la creación de instituciones y leyes locales que trabajen en el combate a la violencia contra las mujeres, ha generado que Oaxaca ostente un nivel medio superior de gravedad en los casos de desaparición forzada contra mujeres.

 

 

“Aunque Oaxaca tiene una Comisión de Búsqueda, actualmente no hay una Fiscalía Especializada ni una Comisión de Víctimas ni un Centro de Identificación o Panteón Forense. Esta falta de cruce de información de las fosas comunes con la Comisión de Búsqueda, por ejemplo, hace posible que la cifra negra de mujeres desaparecidas siga creciendo. En las fosas comunes hay personas que llevan objetos como una identificación, y también hay restos de personas que no cuentan con un registro. Esta descordinación grave entre instituciones existentes, inexistente o por crear agrava el fenómeno en el Estado”.

Destacó finalmente que la entidad tuvo un primer periodo de aumento de casos de hombres y mujeres entre los años 2007 y 2008; después las cifras volvieron a bajar hasta el 2021. En 2023 “Oaxaca pasó de 418 a 620 personas desaparecidas en el mismo periodo. Un aumento que coloca al Estado en el doceavo sitio dentro de los 25 con mayor número de casos registrados. Lo que evidencia que el problema de personas desaparecidas, sin importar el género, se agudizó en un 48%”.

 

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