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Música para Camaleones | El Noé davilismo, una copia china tuxtepecana

Antonio Mundaca

El presidente emergente de Tuxtepec, Noé Ramírez Chávez, no es la continuidad del Davilismo, sino su exhibición más penosa, la imitación, la copia china del chinanteco que “le ganó al efecto López Obrador”.

Es la muestra mejor consolidada de que en este mundo todo puede ser comprado con dinero: el membrete de un partido político traído de Jalisco, propiedades en el centro de una ciudad, la remodelación lujosa de una casa en una colonia pobre, las estructuras clientelares y amañadas en comunidades jodidas para buscar una reelección, las amistades peligrosas, los amoríos impensables sin el poder, un guardarropas  nuevo de príncipe clasemediero,  la dignidad de las personas, la prensa que se vende como critica, una carrera política, incluso sin carisma. Todo puede ser comprado pero si es con dinero público, mejor.

El pobre y el pudiente

La relación entre Noé Ramírez y Fernando Dávila fue una sociedad que inició cuando ambos fueron alumnos del Instituto Tecnológico de Tuxtepec, entre 1996 y 2001. Una relación desigual; uno, el carismático pobre, el otro , el chalán pudiente. Uno, el peleador emergente con talento para hacer dinero, el otro , el testaferro que cacha las migajas del que lo va superando en lo económico y lo político. Ambos atravesados por la ambición. Una relación de “hermanitos” que al paso del tiempo fracturó el poder.

Fernando Dávila le debía a Noé Ramírez el techo y la comida que recibió en San Bartolo en sus años más difíciles, y el difunto le pagó haciéndolo Tesorero Municipal,  Secretario Particular y Director de un Instituto hechizo dedicado a la vivienda cuando alcanzó la presidencia municipal.  A regañadientes le dio la suplencia en la elección de 2018 como prueba a una lealtad cuestionada.

Noé Ramírez había incurrido en presuntos excesos que implicaban asuntos legales, intrigas palaciegas, asaltos simulados, recursos desaparecidos, chismes de pueblo y el distanciamiento evidente de quienes hablaban al oído a Fernando Dávila. El círculo íntimo le insistió entonces al edil que Noé Ramírez “ no era de fiar”.

Esa suplencia originalmente sería para Eugenia Bautista Dávila, la hermana del munícipe que acabaría operando los programas sociales y ejerciendo el poder de sucesora en potencia. Su designación fue abortada de último momento para evitar críticas de nepotismo durante el proceso electoral, de rebote le fue entregada a Noé Ramírez la suplencia.

Por su presunta incapacidad de liderazgo, su probable enriquecimiento inexplicable durante su período como Tesorero Municipal y varios problemas internos, Noé Ramírez había sido relegado de los cargos de popularidad, se había mantenido como un operador gris, en la sombra. Su carácter discreto acabó convirtiéndolo en el ganador de la desgracia, y en el presidente tuxtepecano y sucesor menos esperado del grupo compacto de davilistas, tras la muerte del jefe de la plaza.

El llanto y el agandalle

La agonía de Fernando Bautista Dávila en el Hospital Español de Veracruz , víctima de Covid-19,  fue larga. Estuvo más de 20 días hospitalizado.  Antes de ser intubado se despidió de sus familiares, pocos estuvieron con él, fue sedado. Mientras Tuxtepec entró en días de desgobierno, al interior del ayuntamiento empezó la guerra civil entre los posibles sucesores, no solo del cargo de presidente y el dinero público distribuido para lanzar una carrera política que se anticipaba provisoria, también estaba en juego el futuro de una camada de huérfanos de padre político.

A esos días les sobrevinieron a los davilistas muchos ataques de llanto en lo público y agandalle en lo privado mientras crecían las especulaciones , y rumores sobre la muerte del munícipe tuxtepecano que luchaba por llevar aire a sus pulmones. Unos testigos dicen que Noé Ramírez reclamó a la familia por no haber sido informado de la gravedad de la situación de su “hermanito”, golpeo la mesa, pero a pesar de los rumores,  no preguntó por la salud de su “socio”. Demandó que no le avisaron de la hospitalización, le reclamaron que él había dejado de ser del círculo cercano por múltiples errores y era ya una relación gastada. Noé Ramírez lloró amargamente la muerte de su “amigo” el 16 de julio de 2020.

La purga

Después de la muerte de Fernando Dávila hubo varias reuniones entre Noé Ramírez y los hermanos Dávila. Se veía lejana la cacería de funcionarios ligados al presidente muerto. Se veía lejana la purga de la nómina secreta donde presuntamente Fernando Dávila mantenía a alrededor de 200 empleados fantasmas fieles a su causa, y que funcionaban como parte de su estructura política. Se veía lejana la cacería de davilistas y el golpe en la mesa del nuevo dueño del palacio embrujado de la avenida 5 de mayo.

Un día antes de que tomará protesta como presidente constitucional frente al cabildo, Noé Ramírez se reunió con la familia Bautista Dávila en casa del difunto.  El 18 de julio, horas antes de ser ungido , se negó con excusas a hacer un video con María Luisa Vallejo para decir que “trabajarían juntos”.  Durante la agonía de Fernando Dávila, Noé Ramírez tuvo tiempo para entender que el poder no se comparte, y que una reelección puede ser ganada con copias chinas.

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