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Sociedad y Política

Isidoro Yescas Martínez

Isidoro Yescas Martínez. Maestro en Sociología y analista político. Ha ejercido el periodismo de opinión en diversos medios locales y nacionales. Coordinador del libro No se olvida, el movimiento estudiantil de 1968 en Oaxaca.

La baja participación ciudadana registrada ayer en la consulta revocatoria no fue resultado solamente de la reducción a un porcentaje menor del 50% de las casillas instaladas y de la ineficacia y desorganización del IEEPCO sino de otros factores que, juntos o por separado, perfilan una tendencia abstencionista que podría ubicarse sobre el 20%.

Esos otros factores tienen nombres y apellidos: en primerísimo lugar el poder ejecutivo que de principio a fin se esmeró en tener el control de todo el proceso capturando al IEEPCO así como en derrochar decenas de millones de pesos para operar la ratificación del mandato del gobernador Salomón Jara, amenazar y / o sobornar a presidentes municipales, cooptar a líderes sociales – entre éstos a la dirigencia de la sección 22 del SNTE y a un sector de liderazgos de las organizaciones que en el 2006 se movilizaron en contra del gobernador Ulises Ruiz-, y también en reafirmar sus pactos de corrupción e impunidad con cacicazgos sindicales y la cosa nostra zapoteca.

Todo lo anterior alentó desánimo y desconfianza ciudadana hacia un ejercicio que bien pudo resultar ejemplar e histórico pero que terminó en un mayor descrédito del poder ejecutivo y de toda la estructura política del poder primaveral: poder legislativo y judicial y gobiernos municipales morenistas leales al jarismo.

Con los datos preliminares que han fluido, tanto del órgano electoral como de Morena y del poder ejecutivo, se puede anticipar que los grandes perdedores de este primer ejercicio de democracia directa a nivel nacional son el gobernador Salomón Jara, el IEEPCO y las fuerzas y liderazgos que desde la oposición o la izquierda sindical le apostaron a la desmovilización de sus bases y de la ciudadanía bajo el falaz argumento que no había que convalidar una farsa electoral.

Del IEEPCO ya se ha dicho y comentado lo suficiente como para que a estas alturas pretenda demostrar que cumplió con lo que “la ley le mandata” no obstante sus graves omisiones para evitar la masiva propaganda gubernamental a favor de la ratificación de mandato. Y está por verse su comportamiento con el cómputo de votos y su valoración de todas las irregularidades registradas durante el proceso y el día de la consulta .

Las cifras preliminares hasta ahora difundidas, tanto por parte del IEEPCO como de Morena y el gobierno del estado no son coincidentes, pero todos perfilan una votación mayoritaria ( que no alcanza el dos a uno) a favor de la continuidad del mandato primaveral.

Salomón Jara, entonces, ganó perdiendo, y por doble partida: si en la elección del 2021 se alzó con el triunfo con poco más de 696 mil votos, hoy fue ratificado con una votación menor, lo cual ya lo coloca dentro y fuera de su partido en una situación difícil. Y no se diga frente a sus gobernados en donde ya perdió todo respeto y credibilidad.

Su derrota se expresó así en la pérdida de un cuantioso capital electoral, producto de un ejercicio del poder despótico, autoritario y excluyente ( ¿cuántas expresiones de la 4t quedaron fuera de su gabinete y cual es hoy el saldo de una corrupción galopante, violencia criminal, feminicidios, desapariciones, nepotismo e ineficiencia?).

Si algo también quedó claro en este proceso revocatorio es que ni las organizaciones sociales ni los liderazgos sindicales que se han caracterizado por su posturas contestarias o críticas hacia el gobierno primaveral, como es el caso de la dirigencia de la sección 22 del SNTE, supieron entender, o leer bien lo que estaba en juego. O, tal vez, lo comprendieron muy bien y por eso optaron por desmovilizar a sus bases para luego curarse en salud con pronunciamientos de rechazo al gobierno jarista.

Si esos liderazgos de la sección 22 del SNTE si hubiesen atrevido a romper su silencio y complicidades con el poder primaveral tal vez hoy estaríamos, aún con una operación electoral de Estado, ante un escenario de empate técnico o de una derrota más contudente del jarismo. No fue así y habrá consecuencias.

Porque, contra todo lo que ahora se festine en el Palacio Primaveral, lo cierto es que la victoria fue tan pírrica que no alcanzó ni para legitimar al gobernante ni para convencer a la dirigencia nacional de Morena y mucho menos a la presidenta Claudia Sheinbaum que la Primavera Oaxaqueña tiene futuro para la próxima parada electoral del 2028.

 

 

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X: @YescasIsidoro

FB: IsidoroYescas

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