El Sermón del Face
Miguel A. Vázquez de la Rosa
Miguel A. Vázquez de la Rosa estudió Derecho y Ciencias Sociales en la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca. Es Integrante de la directiva de Servicios para una Educación Alternativa A.C. (EDUCA) desde 1994. Formó parte de la Comisión de la Verdad de Oaxaca y fue director de Radio Universidad de 2017 a 2022.
Crónica breve de un festejo desangelado en la noche del domingo: sus rostros desencajados lo decían todo, no podían ocultar la frustración del amargo sabor que les dejó el pésimo resultado de la jornada revocatoria. Para decirlo de manera resumida: sus propósitos habían quedado hechos polvo por un camión que los arrolló sin darles tiempo de tomar las placas.
El 25 de enero, el calendario litúrgico celebró la Conversión de Pablo. Pero en esta ocasión no había ni cómo encomendarse al Apóstol Pablo para convertir la derrota en éxito y resolver el entuerto de lanzarse a un ejercicio de participación ciudadana sin amarras, sin gobierno ni respaldo popular, tampoco con narrativas para inyectar ánimo a la ciudadanía. Enfrentaron a una sociedad agraviada y molesta y sí, les ganó la soberbia.
Una de las primeras lecciones de la votación del domingo es la inconformidad ciudadana con los gobiernos de Morena, no sólo con el Ejecutivo estatal, sino también con los gobiernos municipales. Los ejemplos clarísimos fueron Oaxaca de Juárez y Santa Cruz Xoxocotlán. No es suficiente el sello de Morena, la Cuarta Transformación, ni la herencia de López Obrador. Ya no les alcanza. La gente quiere resultados y éstos han brillado por su ausencia.
Los votos emitidos durante la consulta del domingo para revocar el mandato a Salomón Jara, reflejan una genuina participación ciudadana. Los 357 mil votos por la revocación son la versión más libre de la ciudadanía, que superó el desánimo, la falta de información, el derroche gubernamental en publicidad, las presiones de autoridades municipales, las amenazas de cancelación de apoyos y programas, superó éstos, entre muchos otros obstáculos, y se animó a expresar su sentir: no te queremos más al frente del gobierno. Esta participación no se la pueden adjudicar los partidos de oposición, ni ninguna figura pública, tampoco ninguna organización social. Es la expresión de una sociedad libre, germen de los cambios. Esta es la segunda lección.

Los votos para que “siga la primavera” tendrán que estudiarse con lupa. No sólo por las múltiples irregularidades antes, durante y después de la jornada del domingo, sino también por votaciones tan atípicas como extrañas. Un fenómeno que sólo se veía en tiempos del PRI, el famoso “voto verde” de las zonas rurales.
En la década de los noventa, en estados con alta población rural, el PRI ganaba circunscripciones con votaciones arriba del ochenta por ciento y a veces con la totalidad de los votos. Esta situación se volvió a repetir. El porcentaje de votación en el estado fue del 29 %, pero hubo distritos donde la participación alcanzó casi el 50 %, en esos distritos, casualmente, ganó Salomón.
Es importante que todo este proceso se someta a una revisión para despejar dudas sobre la posible intervención de operadores políticos de Morena en la elección. Hay casos documentados: Zaniza, Amuzgos, Amoltepec, Tequisistlán, etcétera. Si es que, como se presume, es un hecho histórico para el país, la elección tendrá que sanearse. La ciudadanía necesita saber la verdad. Tercera lección.
Finalmente, quedan muchas preguntas sin responder: ¿qué fue lo que realmente pasó? ¿qué habría ocurrido en caso de tratarse de un proceso limpio, sin intervención del gobierno? ¿cuál será el futuro de esta figura de revocación del mandato si, como es evidente, es una abierta amenaza a los gobiernos de Morena? ¿cuál será el futuro político del grupo que actualmente detenta el poder en el estado? ¿tomarán nota de los mensajes de la ciudadanía o buscarán venganza contra quienes consideren responsables de la derrota?
Las elecciones de 2027 están a la vuelta de la esquina y el grupo de Salomón Jara, al interior de Morena, llegará debilitado.


