Scriptorium
Donaldo Borja
Luis Donaldo Martínez Borja estudió la licenciatura en Filosofía. Ha sido profesor de latín y etimologías grecolatinas, español, Historia, Formación Cívica y Ética. Creador del programa de Radio Tertulias en la azotea dependiente de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca y Café Filosófico Oaxaca. Es creador del Club de Lectura Tertulias en la azotea, y promotor de lectura acreditado por el Fondo de Cultura Económica.
- La sentencia de una vida retirada presupone huir de aquel ruido que solamente perturba el alma
Dicen que las despedidas rasgan el corazón y dejan en él una ligera cicatriz, para que cuando se recuerde al ser amado, esta marca vibre refrescando la memoria. Incierto o no, cualquier despedida duele, más, si está es la de un ser amado o un amigo. Y si partimos de la idea de Aristóteles que la amistad es “un corazón que habita en dos almas”, entonces, la despedida es arrancar una parte de nuestra vida.
Estamos a pocos días de que el período presidencial del actual mandatario, Andrés Manuel López Obrador, llegue a su fin. Para los detractores del presidente será una ganancia, para los admiradores pasará a ser, quizá, el mejor de los momentos de la historia contemporánea de México. Establecer un juicio sobre los aciertos y desaciertos del sexenio es un atrevimiento, y es mejor dejar a la historia el papel de juez. Sin embargo, la volcadura de emociones y sentimientos encontrados ante el fin del mandato presidencial y, sobre todo, de la retirada de la vida pública y de su aislamiento en su finca La Chingada en Palenque, Chiapas, del que encabeza el Poder Ejecutivo, lleva pensar en una retirada de corte ermitaña.

Si se piensa bien, en la historia actual, con el Presidente, serían dos personas que, como dice Fray Luis de León, prefieren La vida retirada. Joshep Ratzinger o Benedicto XVI, tras su renuncia al pontificado en 2013, decidió retirarse al monasterio Mater Ecclesiae, dentro de los Jardines del Vaticano. ¿Para qué? El mismo Papa Emérito decía que era para dedicarse a la oración, meditación, la lectura y escritura. Y como se ha escuchado, el mismo Presidente Andrés Manuel, decide la retirada como descanso, meditación, lectura y escritura. ¿Habrá algún parangón entre estos dos hombres? Quizá, ambos estén inspirados en aquel poema tan famosos de Fray Luis de León, La vida retirada.¿Qué dice dicho poema?:
¡Qué descansada vida
la del que huye del mundanal ruïdo,
y sigue la escondida
senda, por donde han ido
los pocos sabios que en el mundo han sido.
La sentencia de una vida retirada presupone huir de aquel ruido que solamente perturba el alma, y es el poema de Fray Luis, como la vida de Benedicto XVI, y como la lucha del Presidente una mística del desgaste y del cansancio. ¿Por qué lo sabios huyen del mundo? Quizá Teresa de Jesús tenga la respuesta más sensata: “Prefiero la verdad en soledad que el error en compañía”. La mayoría de los sabios buscan la soledad, porque en ella encuentran el confort a los pesares de la vida. Una soledad cuyo camino está escondido, es un arcano o una especie de código Eleusino. ¿Por qué será así? ¿Por qué la senda del sabio es un camino oculto? Cada sabio plantea su soledad y la pobla de las flores que desee, el retiro que conduce a la soledad no es más que un camino de autonegación y aceptación no derrotista, sino de prudencia. Saber dejar el lugar, para alguien con más fuerza. La vida retirada es una vida de virtud, de humildad.
Continua el poeta Belmontés:
Vivir quiero conmigo,
gozar quiero del bien que debo al cielo,
a solas, sin testigo,
libre de amor, de celo,
de odio, de esperanzas, de recelo.
La soledad, la buena soledad, la que se ama y fructifica, es la que gesta el amor. Es imposible pensar en el sabio como un ser descarnado, que se aleja de todos porque es un misántropo, más bien, el sabio que se aleja, permanece ante los demás de una manera distinta, quizá como memoria o recuerdo. Y así, al finalizar este sexenio, donde, indistintamente de las posiciones políticas, la idea del retiro del actual mandatario, representa el camino de la vida retirada.


