Amor de Cabaret
Antonio Mundaca
Antonio Mundaca estudió Ciencias de la Comunicación en la Universidad Veracruzana. Ha sido becario de la Fundación Gabo y es miembro de la Red de Periodistas de A Pie. Es corresponsal de El Universal, colaborador de Pie de Página, cofundador y reportero de El MuroMx. Obtuvo una mención honorífica en el Premio Nacional de Periodismo 2022 y el Premio Estatal de Periodismo y Derechos Humanos de Oaxaca en 2017.
Maduro es un dictador, Trump un criminal. No hay matices en eso. El peligro ahora es una posible guerra civil en Venezuela y la sangre inocente que puede ser derramada, mientras los gringos controlan los relatos de los medios.
Todo esto es por el petróleo, no por la democracia, siempre lo hemos sabido, y en eso México a los gringos ya no tiene casi nada que darles.
Esta película de la invasión a Venezuela ya la vimos en 1989 en Panamá. Maduro igual que el dictador panameño Noriega, se pudrirá en la cárcel y los gringos negociarán con los rusos las reservas de petróleo. Mintras, Petro en Colombia, Lula en Brasil y Sheinbaum en México hacen “enérgicas condenas” en redes sociales.
“¿Quieres que eliminemos a los cárteles?” ha dicho muchas veces Trump sobre los diálogos que ha sostenido con la presidenta Claudia Sheinbaum, la respuesta mexicana ha sido envolverse en la bandera, mientras los narcogobiernos de los Estados de México siguen intactos, simulando discursitos de izquierda y los entrevistan propagandistas extranjeros.
Pero en las palabras de Trump está la amenaza y la promesa para el sometimiento de un México con narcopolíticos incrustados en el gobierno en todos los niveles, sin que cambie o se mueva su estructura; el negocio millonario que alimenta un sistema político que tiene como objetivo eliminar la pobreza, pero mantener la desigualdad a conveniencia, para seguir enriqueciendo a los que controlan quién vive y quién muere en sus territorios.

Porque en México no existe la Izquierda o la Derecha en quienes gobiernan, esos son debates de castas a las que les falta comunidad y territorio, la ideología de nuestra clase política es la de intereses de funcionarios públicos o militares con el crimen organizado para obtener dinero y poder permanente, a cualquier precio.
El ensayo en Venezuela parece haberle salido bien al imperio. La intervención/invasión que sigue y lleva meses anunciando el secretario de estado norteamericano, Marco Rubio, es en Cuba.
Con mi país y sus tiempos chauvinistas impulsados por un régimen de simuladores, me pasa eso que dijo Albert Camus: “Amo demasiado a mi país para ser nacionalista”. México “tan lejos de dios y tan cerca de Estados Unidos” como patio trasero del imperio, tiene ahora dos maneras de llegar al desastre: pedir lo imposible o retrasar lo inevitable.


