- Activistas advierten que las personas de la diversidad sexual siguen enfrentando barreras para ejercer derechos que ya reconoce la ley. En municipios regidos por Sistemas Normativos Internos de la Cuenca del Papaloapan, crece la necesidad de acercar información, capacitación institucional y protocolos que garanticen una atención digna y libre de discriminación.
Karla Arrazola /
Tuxtepec, Oax.– La lucha por los derechos de las personas de la diversidad sexogenérica en Oaxaca, enfrenta hoy un desafío distinto al de hace una década. Aunque el estado ha incorporado avances legales como el matrimonio igualitario, el reconocimiento de la identidad de género y diversos mecanismos para prevenir la discriminación, miles de personas continúan encontrando obstáculos para ejercer esos derechos en la vida cotidiana. La brecha ya no se encuentra únicamente en las leyes, sino en su implementación.
Esa realidad resulta particularmente evidente en comunidades indígenas y municipios regidos por sistemas normativos internos de la Cuenca del Papaloapan, donde organizaciones civiles trabajan para acercar información sobre derechos humanos, salud sexual, prevención del VIH y atención libre de discriminación. Ahí, explica Koko Lozada Carrasco, coordinadora general de la Red Oaxaqueña por el VIH, la urgencia no radica en crear nuevos derechos para la población LGBTQI+, sino en garantizar que los ya existentes sean conocidos, respetados y aplicados por las instituciones locales.
“La diversidad no busca derechos distintos ni privilegios; buscamos el reconocimiento de los mismos derechos que ya existen para todas las personas”, explica Lozada Carrasco, quien sostiene que uno de los principales pendientes sigue siendo la capacitación de las autoridades municipales y la difusión de los protocolos de atención que ya forman parte de las políticas públicas nacionales.

La activista señala que persiste una importante desinformación institucional. Existen protocolos específicos para la atención de personas de la diversidad sexual en el sistema nacional de salud y áreas especializadas para atender casos de violencia y discriminación; sin embargo, muchos funcionarios de autoridades locales desconocen que esos mecanismos existen y, en consecuencia, tampoco pueden exigir su cumplimiento. El resultado es una brecha entre el reconocimiento jurídico y el ejercicio efectivo de los derechos humanos.
En contraste con algunos estereotipos, la experiencia de organizaciones que recorren comunidades indígenas muestra una realidad más compleja. En diversos municipios regidos por usos y costumbres, la participación comunitaria constituye un elemento central de integración. Cuando las personas de la diversidad cumplen con el servicio comunitario, participan en las asambleas y asumen responsabilidades colectivas, suelen ser reconocidas como parte de la vida comunitaria sin que su orientación sexual o identidad de género determine su pertenencia.
Esa experiencia abre una oportunidad para fortalecer políticas públicas con enfoque intercultural y de derechos humanos. Especialistas consideran que los sistemas normativos internos no son incompatibles con la protección de los derechos de la población LGBTQI+; por el contrario, el reto consiste en que las instituciones estatales acompañen a las comunidades con procesos de información, capacitación y sensibilización que permitan traducir los avances legales en garantías reales para todas las personas.

Oaxaca ha sido una de las entidades que más ha ampliado el reconocimiento jurídico de los derechos de la diversidad sexual. Desde 2019 el matrimonio igualitario forma parte de la legislación estatal y el marco constitucional mexicano prohíbe toda forma de discriminación por orientación sexual o identidad de género. Asimismo, la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) ha establecido de manera reiterada que ninguna autoridad puede restringir estos derechos por razones culturales, religiosas o administrativas.
No obstante, organizaciones defensoras de derechos humanos advierten que el acceso efectivo a la salud, la educación, el empleo, la justicia y una vida libre de violencia continúa dependiendo, en muchos casos, del grado de conocimiento y sensibilización de las autoridades responsables de brindar atención.
Por ello, la Red Oaxaqueña por el VIH mantiene actividades permanentes en comunidades de la Cuenca del Papaloapan y del Istmo de Tehuantepec, donde impulsa talleres, acciones de educación sexual integral, distribución de información, promoción del uso del condón y entrega de autopruebas de VIH. El objetivo, afirman, es que niñas, niños, adolescentes, juventudes y personas adultas de comunidades indígenas cuenten con herramientas para ejercer plenamente sus derechos, sin discriminación y con un trato digno, independientemente del lugar donde vivan.


