Fuera de Cuadro
Ana Luisa Cantoral
Ana Luisa Cantoral es periodista con 25 años de experiencia en investigación y análisis informativo. Especializada en temas sociales, políticos y de salud pública, ha desarrollado una trayectoria en periodismo de denuncia y crónica deportiva. Su trabajo se distingue por el rigor, la claridad y el compromiso con la información..
La historia de El Fresa ha evidenciado no su recaptura, sino cómo el Estado pudo perderlo. Autoridades de procuración de justicia presumen la recaptura como resultado de inteligencia, despliegue operativo y coordinación entre corporaciones. AEI, Policía Estatal y fuerzas federales se movilizaron hasta localizarlo en un hotel de Tamazulápam del Progreso.
Hasta aquí llegan los hechos conocidos. Es justo ahí donde debe comenzar la exigencia institucional, porque una cosa es determinar responsabilidades y otra, muy distinta, reconocer que algo falló. Y, en este caso, falló.
La custodia de una persona detenida forma parte de la responsabilidad elemental del Estado. Ahí están los protocolos, los agentes, los vehículos, las rutas, las órdenes y toda una estructura diseñada precisamente para mantener bajo control a alguien privado de su libertad.
Cuando esa cadena se rompe, la eficacia del sistema se pone en duda.
La respuesta oficial pone el reflector sobre la capacidad para recapturarlo, sin embargo la parte verdaderamente importante queda en penumbra, cómo una estructura capaz de movilizar inteligencia y fuerzas de seguridad para localizar a un prófugo permitió que ese mismo detenido saliera de custodia.

La separación de cuatro elementos confirma que la propia institución considera necesario revisar lo ocurrido.
Corresponde a la investigación establecer responsabilidades individuales y determinar si hubo negligencia, fallas de protocolo, intervención externa o cualquier otra circunstancia.
Mientras tanto, hay una certeza imposible de ocultar tras el discurso de un operativo exitoso: un detenido que debía permanecer bajo custodia dejó de estarlo. Y esto es importante porque la seguridad pública también se sostiene sobre una palabra que suele darse por sentada, la confianza.
La confianza en que una persona detenida permanecerá bajo custodia; en que los protocolos funcionan; en que quienes vigilan cumplen con su deber. Y también en que, cuando algo falla, la institución investiga hasta llegar al fondo.
Recapturar a El Fresa devuelve al detenido a manos del Estado; esclarecer su fuga tendrá que devolver a la ciudadanía la certeza de que esas manos realmente saben custodiarlo.


