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Comandos armados controlan “El Llano de la víbora”

  • La realidad contemporánea de Cosamaloapan son años de rezago y olvido del gobierno veracruzano y siete años de ser en un bastión de muerte controlado por células de distintos carteles de la droga que se dedican al secuestro, al robo y la extorsión.
  • Existen datos que señalan que desde la década de los noventas la zona fue usada como pistas de aterrizaje clandestino protegidas por la extinta Policía Judicial Federal (PJF).
  • Novara, Ciudad Alemán, Gabino Barreda, Nopaltepec, son demarcaciones de Cosamaloapan convertidas en pueblos fantasmas.

 

ANTONIO MUNDACA/ @amundaca

 

Cuenca del Papaloapan, Ver.- Cosamaloapan en los últimos años se ha convertido en una cuña controlada por grupos delictivos que operan en la cuenca del Papaloapan y se desplazan de forma intermitente a los estados de Oaxaca , Puebla y la capital del país, pero siempre vuelven a la región de los ríos,  según datos de la Secretaria de Seguridad Pública del gobierno veracruzano, misma dependencia que ante la frialdad de los números de desaparecidos y asesinados  revela que ha sido incapaz de frenar las disputas de un territorio en una guerra desde la captura de Osiel Cárdenas Guillen en 2003 y la ruptura entre el Cartel del Golfo y los Zetas en 2007.

Por su posición geográfica, se ha  convertido el municipio sotaventino en un bastión de muerte donde el control de las rutas del narcotráfico ha disparado la lucha de células autonombradas al servicio de ambos grupos delictivos. Enmarcada en lagunas y llanos aislados, donde los elementos encargados de  brindar seguridad han acabado por corromperse como lo demuestran reportes de prensa donde corporaciones enteras han sido desmanteladas en la zona caliente de la Cuenca por no cumplir con exámenes de confianza.

Cosamaloapan es un llano en la selva del Istmo Veracruzano, frontera con el estado de Oaxaca donde la palabra clave para la supervivencia de las células del crimen organizado es el control total: municipios, servidores públicos, medios de producción, medios de comunicación; han revelado de manera sistemática, empresarios que fueron secuestrados, reporteros de fuentes policiacas silenciados desde sus oficinas de redacción,  ex funcionarios intimidados por la proliferación de ejecuciones y el pago de derecho de piso.

Supervivencia sujeta a la pugna de pequeñas bandas independientes de capacidad de acción menor, pero igualmente violentas que durante el sexenio de Felipe Calderón y las sucesivas capturas de diversos capos desde el 2007 a la fecha desperdigó los actos delictivos en comandos armados con mandos medios que diversificaron sus operaciones, no únicamente a la venta o distribución de droga y convirtieron a la zona controlada de Cosamaloapan en el municipio de los secuestros, los asaltos, los desaparecidos, las fosas clandestinas sin rastro.

Palabras que desde la mitad del gobierno de Fidel Herrera Beltrán y los primeros tres años de Javier Duarte se han alternado con el discurso oficialista de apoyo a la agroindustria y la caña de azúcar que mantiene a la zona cuenqueña como un motor económico que se resiste a morir.

 

 El llano de la víbora

A principio de la década de los noventa los narcotraficantes colombianos habían hecho de Veracruz un lugar ideal para depositar cargamentos importantes de cocaína. En varios puntos del estado predominaban las pistas de aterrizaje rural o clandestino que aprovechaban los carteles colombianos y los mexicanos, que esporádicamente recibían la atención que requerían por parte de las autoridades estatales, del gobierno federal y del Ejército.

El 7 de noviembre de 1991, de acuerdo con el libro del periodista veracruzano Miguel Ángel López Velasco “Masacre en el llano de la víbora” (editorial Posada 1992) en Veracruz ya existía evidencia de nexos del ejercito con el  narcotráfico. López Velasco pone bajo contexto el tema con un caso de la extinta Policía Judicial Federal (PJF) y un avión que se estrelló en una pista rural en Nopaltepec, Cosamaloapan.

“La policía judicial federal llega un días después de que narcotraficantes recibieran un correo aéreo con 600 kilos de cocaína… la PGR no arresta a nadie pero tiene pruebas contra dos sospechosos. En la madrugada del 26 de octubre de 1991, en la pista rural de chorrera, construida en Carlos A. Carrillo para el desempeño de actividades comerciales en el Ingenio San Cristóbal, municipio de Cosamaloapan, los narcotraficantes nuevamente hicieron acto de presencia y burlan la persecución de un avión interceptor P-33 , de la PGR. El avión de los narcotraficantes aterrizó sin dificultades bajo la protección de media docena de hombres que vestían los uniformes de la Policía Judicial Federal”

Pueblos fantasmas

“Después de la glorieta es territorio de la Letra”, “más adelante, en Novara, no es bueno que te estaciones y hagas preguntas”, “cuando pasamos voceando por Gabino Barreda  nos pidieron el nombre de la fuente que informaba de los secuestros, me dejaron ir pero me ordenaron no volver”, “No amigo, aquí somos cañeros no somos narcos, esas historias las inventa Duarte para no darnos obras”, “La riqueza de Ciudad Alemán se la chingó su hijo Miguel Alemán cuando desapareció las oficinas de apoyo agrario”, “nosotros no nos metemos con nadie, el que quiera hacer su negocio que lo haga, yo vendo mis frutas y nunca he visto nada”, “¿ves las calles y las casas? Si hay mafiosos ricos seguro viven en Veracruz, ese Fidel Herrera, nació aquí adelantito en Nopaltepec y es un pueblito muriéndose de hambre” “No hay gente que siembre, que corte caña todos se van al norte o quieren ser el Chapo Guzmán ese que sale en los periódicos”. Y las frases narran una historia de rezago y olvido en la libreta mientras la lluvia amenaza con caer y los pueblos atravesados por la vía del tren anuncian bailes populares en los postes de luz.

Novara, Ciudad Alemán y Gabino Barreda son pueblos fantasmas de Cosamaloapan. A orillas de la carretera federal que comunica al estado de Veracruz y de  Oaxaca se erigen como territorios de nadie o territorios de cárteles de la droga, clandestinos a los ojos de los elementos de Seguridad Pública estatal, federal y el ejército. Extraño para visitantes que ven circular elementos de Marina armados hasta los dientes,  imposible que sea para combatir pobladores campesinos cuyo único oficio parece ser el corte de caña o la venta de antojitos y eternamente vulcanizadoras como avanzadas de un ojo poderoso que siempre quiere ver qué pasa en la carretera.

La historia de los tres poblados se entrelaza por albergar desplazados de las Presas cerro de oro y Temascal en Oaxaca desde hace 20 años. Por ser los remanentes de la Comisión del Papaloapan y el Consejo de Desarrollo del Papaloapan (Codepa). En la ruta la Policía Federal de Caminos resguarda los humedales negros, las plataneras secas y dispersas casas quemadas, abandonadas de pronto, abandonadas hace mucho. Las bardas mal blanqueadas dicen el nombre del ex líder de los electricistas y ex candidato del Partido del Trabajo (PT) a la presidencia de Cosamaloapan, Alberto Jiménez Rivera asesinado de 15 impactos de bala el 23 de octubre del 2013.

 

Mandan los señores de las armas

El 19 de mayo del 2010 los ojos del país voltearon al sur veracruzano. En Santa Cruz, Cosamaloapan, dos cabezas de sujetos con corte tipo  militar fueron encontrados al pie de la carretera federal 175. Fuentes de seguridad pública revelaron que se trataba de un acto realizado por Células de La Familia Michoacana y del Cártel del Golfo liderados entonces  por Eduardo Costilla, El Coss, sucesor de Osiel Cárdenas,  que habían irrumpido en los límites de Veracruz y Oaxaca. Fue el inicio de una guerra de baja intensidad con muchos muertos en los últimos cuatro años.

Las cabezas  según versiones extraoficiales fueron abandonadas por tres sujetos que viajaban en un Jetta Blanco. La Familia Michoacana dejó un mensaje amenazador contra aquellos que apoyarán al ex brazo armado del CDG y un sujeto de alias “Timón”. Según datos periodísticos de El Universal en esa fecha  a la muerte de Braulio Arellano, el Z 20, encargado de la Plaza del estado de Veracruz para el Cártel de Los Zetas, el sujeto que se identificaba como Timón, era el responsable  de reportar  lo concerniente a los intereses del grupo delictivo en el sur del estado a Raúl Lucio Hernández Lechuga, alias “El luky” fundador de dicha élite de sicarios y responsable del control del estado de Puebla para su organización criminal, según fuentes policiacas.

El procurador General de Justicia del Estado de Veracruz en funciones ese año, Salvador Mikel Rivera, se negó a hablar sobre los hechos sucedidos en Cosamaloapan en plena efervescencia de la sucesión de gobierno. La postura de Fidel Herrera y su presunto vínculo con carteles de la droga aún no se ventilaba en medios nacionales.

Los elementos de la Secretaría de Marina Armada de México detuvieron a 11 personas dentro de la Operación “Veracruz Seguro”; presuntamente encargados de la contabilidad en la zona sur del país para el grupo delictivo, denominado “Los Zetas”. El vocero de la institución, presumiría- a pesar de la batalla que dejaría muertos en meses siguientes por el control de la plaza-  que entre los detenidos se encontraba, Carmen del Consuelo Sáenz Márquez, apodada “Claudia” de 29 años de edad, presunta operadora financiera del mencionado grupo delictivo en los estados de Hidalgo, Veracruz, Oaxaca, Tabasco y Quintana Roo. Ella estaba bajo las órdenes de “Lucky”, jefe de la región sur de esta organización delictiva mencionado en la supuesta cartulina de la invasión de la familia michoacana a Veracruz tres años antes.

En los últimos tres años Cosamaloapan y sus anteriores demarcaciones Tres Valles, municipio libre en 1988 y Carlos A. Carrillo, proclamado autónomo en 1996 han vivido un desastre de inseguridad pública, miedo, zozobra ante rumores de grupos armados cometiendo secuestros y delitos de manera impune. El 21 de diciembre del 2013 fueron hallados en una terracería los cuerpos de tres comerciantes -dos hombres y una mujer que estaban reportados como desaparecidos desde el 13 de diciembre.

La respuesta del Sub procurador regional de justicia de la zona de la cuenca del Papaloapan Guilibaldo Mercado, ante la embestida delictiva y las denuncias de comandos armados desapareciendo a menores ha llegado a la burla “rumores de la gente que no tiene nada que hacer, y su tiempo lo pierde subiendo fotografías y videos a las redes sociales, con la finalidad de desestabilizar el trabajo que realiza el gobernador de Veracruz”.

Cielo desplomándose

Una mujer se despide llorando de una de sus hijas en la pequeña central de autobuses de Santa Cruz, Cosamaloapan.  Su mochila color rosa, roída, corriente con la imagen de Betty Boo brilla luminosa sobre la tarde que amenaza Cosamaloapan con un cielo desplomándose.  Llora mientras lee las cartas de otra hija desaparecida que iba al puerto de Veracruz en busca de trabajo. Lo último que sabe es que vino de Paraíso Novillero a tomar el camión de las 9 de la noche, se hospedó en el Motel Montoya y su asiento era el número 17.  Ella  lee las cartas de su hija, llora, se resiste a creer lo peor, a seguir indicios que la liguen con la muerte o el narcomenudeo o comandos armados que patrullan la zona por la noche. Sabe que de Santa Cruz pudo tomar camino a Córdoba, a la Ciudad de México, que su desaparición no tiene que ver con el aire denso que respira en la frontera entre Oaxaca y Veracruz. Se resiste y llora. Aunque no ha levantado denuncia y teme que se trate de un secuestro de alguna banda local dedicada a la trata o a la prostitución de mujeres en Puebla. Pregunta a los taxis, pregunta a los operadores de ADO que siempre parecen tener prisa. Se baja en Tierra Blanca a seguir preguntando. Le dicen. Le dicen. Siempre dice le dicen. Saber de su hija impide que se le retuerza la esperanza.

Preguntarle si teme saber del cuerpo de su hija en una fosa clandestina como la encontrada en Tres Valles, es una opción terrible para una madre que llora. Se baja en Tierra Blanca con una foto: hermosa, cuenqueña, joven, con ojos dulces y arracadas pequeñas de oro, 19 años, preparatoria terminada y siete días desaparecida.  La portada del periódico Crónica habla de un ejecutado en la carretera a Tinajas. También en Tierra Blanca el cielo está desplomándose.

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Antonio Mundaca

Antonio Mundaca

Es fundador de ElMuro mx y colaborador de la Red de Periodistas de A Pie. Estudió Ciencias de la Comunicación en la Universidad Veracruzana. En 2017 obtuvo el Premio Estatal de Periodismo y Derechos Humanos de Oaxaca promovido por la Embajada de la República Federal de Alemania en México y Código DH en la categoría de Libertad de Expresión.

Fue Reportero en la agencia de noticias BlogExpediente y Radiotelevisión de Veracruz (RTV). Fue editor y reportero en Noticias Voz e Imagen de la Cuenca, jefe de información de los noticieros de la Organización Radiofónica del Papaloapan (ORP) y colaborador de Página 3. Ha dado cobertura a temas de narcotráfico, derechos humanos y movimientos sociales. Forma parte del programa de Refugio Temporal para Periodistas en Riesgo del área de Libertad de Expresión de la Red de Periodistas de a Pie.

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