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El niño cuenqueño que sobrevivió al desierto de Calexico

  • Con año y medio el pequeño Víctor Ricardo atravesó la frontera hacia Estados Unidos por Mexicali. Sobrevivió al desierto de Calexico en manos de un coyote que lo llevó a Los Ángeles, donde por tres años permaneció en un albergue de deportación para menores.
  • Tres años después vuelve a Cosamaloapan con su mamá Yaneth, quien enfrenta en medio de la pobreza y la inseguridad de la zona la vigilancia del consulado mexicano el reto de criar a Víctor en las mejores condiciones de vida posibles

Antonio Mundaca/Foto: Alberto Carmona

 COSAMALOAPAN, VER.- Víctor Ricardo cumplió 4 años el 20 de junio.  Pero la mayor parte de su corta vida la ha pasado en un albergue de los Ángeles California. Fue repatriado a México el 4 de julio después de tres años insistencias burocráticas y consulares entre autoridades veracruzanas y estadounidenses.

A su corta edad su historia se incrusta en el drama cotidiano de la supervivencia de cientos de niños que atraviesan la frontera entre México y estados unidos. Guiados a ciudades americanas por el rastro de los dólares. Con la promesa de encontrarse con sus padres, su familia, una mejor vida hasta que la cadena de corrupción se rompe.

El puente millonario del tráfico de indocumentados por la ruta alterna del pacifico que conecta con Mexicalí donde de acuerdo al blog del inmigrante angelino , los indocumentados mexicanos y centroamericanos son utilizados como medio de transporte de la droga en el desierto.

El pequeño Víctor Ricardo cruzó la línea fronteriza de Mexicali sin sus padres. Atravesó con año y medio de edad la carretera conocida como la rumorosa. Viajó en brazos de un coyote sin nombre por Calexico y El Centro, ciudades a los pies de la frontera  hasta llegar a Los Ángeles.  Sus padres lo enviaron a Estados Unidos en avanzada con unos de sus tíos. “pensábamos alcanzarlo pero no pudimos, fuimos deportados cuando lo intentamos”- dice Yaneth, la madre del menor.

El coyote en California cumplió su promesa. Lo entregó a uno de los hermanos. “ El coyote pasaba gente todos los días, no tuve contacto con él, no hice yo el tramite, el pago lo hizo mi hermano que estaba en Estados Unidos, yo vi cuando se lo llevaron”- Cuenta la madre de Víctor . Toma aire. Abraza a una pequeña, medio hermana que Victor recién conoce.. Mientras Víctor juega con las sillas rojas del lugar donde hemos decidido el encuentro. Su madre intenta explicar la nueva felicidad de haberlo encontrado.

La mamá del pequeño Víctor vio cuando el coyote se lo llevó en una Van Blanca con placas americanas. Salió de la zona conurbada de Mexicali por la carretera a Nogales. Una barda laminada que divide la frontera había sido la última vez  por donde el niño partió al lado del coyote. Por teléfono siguieron la ruta hasta el destino del pequeño. Paso Fountain Valley , Seal  Beach y San Pedro, hasta llegar a Lough Beach donde su hermano recibió al pequeño.

A la semana Yaneth y su esposo intentaron cruzar el desierto. Fueron deportados por la migra. No había podido en otras ocasiones entrar por La Yuma ni San Luis Rio Colorado. A la semana murió el papá de Víctor. Se vinieron las desgracias.  Murió por una sobredosis. Cuando Yaneth lo narra se rompe. Prefiere no hablar de ese tema mientras Víctor juega por los muebles de la pequeña sala.

“Yo nunca pensé en perder a mí hijo, no tenía dinero, no tenía nada con que luchar, por varios meses lo busque, encontré un nuevo esposo que es de Cosamaloapan, tuvimos que venirnos para acá, porque allá se puso todo muy difícil”.  A los pocos meses el hermano de Yaneth fue  localizado como ilegal  Texas y el pequeño Víctor pasó al resguardo de la autoridad estadounidense.

 

“Beautiful” con ingles de niño mexicano

De Long Beach California a Cosamaloapan Veracruz hay un mundo de distancia y diferencia. Y Víctor Ricardo es un niño afortunado a pesar de la inminente pobreza.  Volvió con su madre Yaheth Aguilar Rubio después de tres años de pedir ayuda y un juicio de adopción que se inició hace 5 meses donde intervinieron el Ayuntamiento de Cosamaloapan, la Defensoría de la Procuraduría del menor indígena y la familia, la Secretaria de Relaciones Exteriores y organismo de protección del Consulado americano en Veracruz.

Buscamos a Víctor dos días en un municipio asediado por las leyendas de fosas clandestinas. Supimos de su hogar modesto en las inmediaciones de la Colonia Obrera, una casa humilde ubicada en la Calles de Las Conchas y Francisco I. Madero, donde el pequeño Víctor inició un proceso de adaptación vigilado por autoridades municipales y autoridades americanas después de su llegada a Veracruz el viernes pasado en el aeropuerto Internacional Heriberto Jara Corona.

“En estos momentos el pequeño se encuentra en un proceso vigilado por la trabajadora social, también existe un compromiso de vigilancia del consulado mexicano para que exista en él y su nueva familia un proceso de adaptación, un compromiso de educación con sus papás, que pase de la novedad y la felicidad a la integración” sostuvo Linda Xochilt Villegas Celis Directora del DIF de Cosamaloapan.

Previo a la entrevista con la funcionaria, esperamos a Victor en las instalaciones oficiales. Una oficina blanca, amplia, ventilada, con un rosa mexicano debajo del tapiz claro.  Víctor Ricardo es un niño que habla poco. Es inquieto. Sonríe, corre, se deja abrazar por las secretarias que le llaman “Richard” es la voz a la que atiende con mas familiaridad.  Le piden que en ingles les diga “bonita” a las muchachas. Dice “ Beatiful” con ingles de niño mexicano.

Corre por los pasillos del edificio donde su madre accedió a ser entrevistada después de dos días de búsqueda. Es acompañada de personal del Sistema de Desarrollo Integral de la Familia (DIF) de Cosamaloapan. La tierra de nueva  adopción de Richard, donde vive con su mamá y su hermanita de meses de nacida. Victor nació en Baja California. Todavía no entiende de los milagros para que estuviera vivo.

No sabe que para su repatriación le pidieron a Yaneth un sinfín de trámites. Muchos de ellos en confidencialidad del DIF Municipal de Cosamaloapan y el Consulado ubicado en Veracruz. Entre los requisitos se encuentran una carta de no antecedentes penales,  acta de nacimiento, seguro, exámenes de sicología, comprobantes de domicilio.

En sus documentos únicamente Víctor lleva únicamente los apellidos de su madre. No sabe que su papá murió a la semana que el cruzó la frontera o sus abuelos, -también indocumentados- a los que posiblemente tampoco conocerá pudieron haber muerto en los ochentas entre los desiertos de Arizona y Sonora, en el “El Paso de la Muerte”, donde otros niños como él cruzan el desierto si existan cifras oficiales de los decesos.

 

Corazón partido por la Snow Patrol

Yaneth Aguilar Rubio tiene 3 años viviendo en Cosamaloapan. Llegó  huyendo de una vida hostil de Baja California con su esposo después de varios intentos fallidos de burlar la Snow Patrol.

-“Aquí no conocía a nadie, llegue con mi esposo, porque en Mexicali se había acabado las oportunidades, no teníamos recursos y para pasar necesitas dólares, sino el pollero te deja en el desierto o te arriesgas a solo tirar el dinero”- Comenta Yaneth. Con gesto desconfiado. Mirando de un lado al otro a personal del DIF  de Cosamaloapan que graba parte de la entrevista.

Cuando la mamá de Víctor Ricardo se asentó en Cosamaloapan el municipio cuenqueño lo gobernaba Homero Arroniz Zorrilla. Un alcalde de bota y sombrero,  que es recordado por los habitantes por pintoresco, que lo mismo fue bautizado en el evangelio por una comunidad religiosa adventista  el 19 de agosto del 2012 en el río Papaloapan o  acusado de desfalcos millonarios, o bien, porque en su cumpleaños el 24 de septiembre del 2011 arribaron a su casa elementos de la Secretaria de Marina para desarmar policías y catear una camioneta suburban de su propiedad mientras el mariachi amenizaba la comilona.

Con Arroniz Zorrilla  se inició el trámite de deportación a México del pequeño Víctor. Pero no fue prioritario, el papeleo en algún momento se detuvo en la pirámide migratoria que incluye dependencias federales y leyes internacionales, sostuvo Yaneth, y Víctor Ricardo debió pasar sus primeros años aprendiendo inglés con decenas de niños centroamericanos en condiciones similares a las suya: cruzar solos la línea fronteriza y esperar ser reclamados por su familia, su patria o canalizados a procesos de adopción.

Hasta hace  seis meses, el caso formaba parte de una agenda bilateral del Instituto Nacional de Migración que informó el 6 de julio pasado -mientras visitábamos al niño que sobrevivió al desierto de Calexico- que de los 52 mil niños y adolescentes inmigrantes que se encuentran retenidos en centros de retención migratoria de Estados Unidos, 11 mil son mexicanos, sin registro certero sobre cuántos son de origen veracruzano o tienen vínculos familiares como “ Richard”.

Los nacidos en Ampliación Lucerna

Víctor Ricardo nació en Mexicali. En un hospital general del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) ubicado en la Avenida Ulises Irigoyen en la Colonia Nueva. Su primera ropa fueron regalos de amigos de sus papas. Vivian en la Colonia Ampliación Lucerna, una unidad habitacional que colinda con “el border”. Una pared calada internacional donde por encima del laminado esta territorio estadounidense y sirvió para que en segundos Víctor pasará la línea fronteriza con el Coyote cuya única referencia es su vehículo y una cita en la calle Paralelo 28 y Guerrero negro.

Yaneth se rehúsa a hablar del padre del pequeño. Da bosquejos con el paladar tembloroso, sobre un posible consumo de drogas que llevó a la muerte a su primer esposo. – ¿ De qué murió?- fue una sobredosis. Y el rostro le cambia. Y el llanto congela la plática.

Su cuerpo de 25 años anuncia sobre su piel morena la pesadumbre de una vida instaurada en el abuso y el abandono familiar. – ¿Que me cuenta sobre los abuelos de Víctor?- Están en Longh Beach. Responde. Hace años no sabe de ellos, porque ellos tampoco quieren saber nada. Nuevamente se congela la plática. Hay un rayo de empatía que impide seguir escarbando en la historia. La familia de Yaneth si quiere volver a ver a Richard. Quizá tíos, quizá hermanos, quizá vecinos de la Colonia Revolución, donde Yaneth creció hasta que las circunstancias de la vida le fueron quitando los sueños.

Quizá un espasmo que le impide abundar ante extraños palabras que impliquen recordar que Méxicalí y Cosamaloapan se parecen porque son tierra de paso de migrantes y donde la violencia cobra vidas todos los días por la delincuencia organizada.

 

Sangre de Bahía San Jorge

A Yaneth solo le brilla el rostro cuando habla de su hijo, aprieta a su cuerpo a la pequeña Danna Yaneth Solano Aguilar, una bebe de meses de nacida en territorio veracruzano, de ojos grandes, cabello ensortijado, a quien Víctor toma del dedo meñique en el momento que su madre evita llorar recordando sobre un pasado en Mexicalí que únicamente le pertenece a ella.

Sostiene que el pequeño Víctor igual que ella son sangre de la Bahía San Jorge, un remanente de la colonia la Lucerna que le recuerda un poco a Cosamaloapan. con sus calles sostenidas por pilares de madero, gente sencilla dedicada  al comercio, la venta de pescado y productos piratas, extensas colonias que parecen no tener nombre.

-“ No se logro una hija más, el embarazo fue interrumpido, no se logro, ella  iba a nacer también en Cosamaloapan apenas hace unos meses, pero no se pudo, por algo dios hace las cosas, ya ves ahora tengo de vuelta a mi Ricardo”.-

”Yaneth viste de negro, pantalón de mezclilla de mucho uso y una bolsa rosa donde carga juguetes para su hijo y utensilios necesarios para la bebe en brazos. Yaneth está en tratamiento psicológico, apenas el 17 de junio fue su última terapia. Se debate entre la felicidad y un presente que después del encuentro con el niño luce incierto a pesar de los apoyos, se debate entre la novedad, el aprendizaje,  la posibilidad de volver a Estados Unidos a buscar suerte y una familia que está a tres días de viaje en automóvil hasta Mexicalí y  la paz, chiquita, pero paz,  de haberle quitado al monstruo migratorio la posibilidad de un nuevo huérfano.

 

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Antonio Mundaca

Antonio Mundaca

Es fundador de ElMuro mx y colaborador de la Red de Periodistas de A Pie. Estudió Ciencias de la Comunicación en la Universidad Veracruzana. En 2017 obtuvo el Premio Estatal de Periodismo y Derechos Humanos de Oaxaca promovido por la Embajada de la República Federal de Alemania en México y Código DH en la categoría de Libertad de Expresión.

Fue Reportero en la agencia de noticias BlogExpediente y Radiotelevisión de Veracruz (RTV). Fue editor y reportero en Noticias Voz e Imagen de la Cuenca, jefe de información de los noticieros de la Organización Radiofónica del Papaloapan (ORP) y colaborador de Página 3. Ha dado cobertura a temas de narcotráfico, derechos humanos y movimientos sociales. Forma parte del programa de Refugio Temporal para Periodistas en Riesgo del área de Libertad de Expresión de la Red de Periodistas de a Pie.

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