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La cínica lógica del compinche

Solo le faltó decir al Director de Obras Públicas del ayuntamiento de Tuxtepec, David Fridstein Flores, que la culpa por obras mal hechas y con prisa – para  cobrar utilidades corruptas – es de los tuxtepecanos por venirse a vivir a una Cuenca con tierras pantanosas

Antonio Mundaca

“La culpa del agrietamiento de obras nuevas (sic) en Tuxtepec es el suelo de aluvión”.  No sé si es peor esa declaración que tiene un alto grado de cinismo o la de la prensa que lo repite sin atender el mínimo sentido común de los ciudadanos.

Solo le faltó decir al Director de Obras Públicas del ayuntamiento de Tuxtepec, David Fridstein Flores, que la culpa por obras mal hechas y con prisa – para  cobrar utilidades corruptas – es de los tuxtepecanos por venirse a vivir a una Cuenca con tierras pantanosas.

¡Sí lo dijo! : “absurdos comentarios (de ciudadanos) por grietas en obras ”,” Ciudadanos también afectan obras!”. A la falta de humildad y el afán de tapadera le falto únicamente añadir: “Que Tuxtepec Renace (pero de hoyos). “Los ciudadanos afectan obras por desobedientes”. Me imagino que por usarlas también,  faltaba más, a los ciudadanos desde la lógica Fridsteana las obras son decorativas, para lucirse, para que su jefe dé banderazos y cobre un diezmo compartido con él, según la versión de contratistas.

En su perorata de excusas, también afirmó hace poco, que serán las nuevas autoridades responsables de repararlas, porque la actual ya no cuenta con los recursos  y, bueno las fianzas sirven para muy poco, sobre todo si el contratista ya dio su mochada, supongo.  En Resumen la culpa del desastre que deja la administración de Antonio Sacre es responsabilidad de los tuxtepecanos; del calor, del río, de las inclemencias sociales, y no del favoritismo en la asignación de obras públicas a los compadres, a los familiares, que entregan obras infladas en sus precios, con trampas en las facturas para engordar la bolsa del munícipe y el compinche-vocero que se jacta en hacerse tío lolo.

Total, que la nueva administración pague. Y así eternamente van dejando en Tuxtepec unas calles de basura, mientras sus funcionarios de obras y presidente en franca complicidad se van hinchando de lana.

Es decir no importa que él viva de funcionario y ejerzan recursos públicos para hacer un trabajo. Desde la lógica Fridsteana la culpa no la tiene el indio sino quien lo hace compadre, todo sea por cubrirle la espalda al patrón, que deja el gobierno con la ciudad parchada.

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