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Laura,uno de los feminicidios que exhibe complicidades de la Fiscalía Estatal

*El camino lleno de espinas no le importó, caminó y caminó hasta que llegó al afluente, ahí de inmediato comenzó a mover los pequeños arboles que estorbaban su paso y siguió caminando sobre las hojas caídas que simulaban tapetes, después de unos minutos encontró a su hija flotando en el agua.

Diana MANZO / Corresponsal

SAN JUAN GUICHICOVI,OAX., (#pagina3.mx).- Las manecillas del reloj no han servido de nada para calmar el duelo de  Martha, quien ha cumplido 240 días sin dormir.

La imagen de su hija Laura flotando en el río es lo único que recuerda con precisión así como su dulce voz que le rogaba darle permiso para ir a “dar la vuelta” con su novio, antes del desenlace fatal.

Su voz entrecortada no es de llanto, si no de rabia y coraje.

Su hija  de 15 años fue asesinada el primer día de agosto de 2016, justo cuando el otoño estaba en su esplendor.

Su corazón le dice que fue su novio, porque desde entonces huyó y nunca más se le ha vuelto a ver.

De origen mixe, humilde y ama de casa, Martha no se ha dejado vencer e insiste en esclarecer la muerte de su segunda hija y a pesar de que no conoce el resultado de la autopsia por la burocracia que impera en la justicia oaxaqueña, insiste en creer que no murió ahogada, si no que la mataron.

“Mi hija era una joven emprendedora, alegre y con un futuro enriquecedor. En las vacaciones trabajaba para comprarse sus cosas, nosotros somos muy humildes, vivimos en un techo de palma y una casa de lodo rodeados de mi familia, ella quería un futuro mejor, era su sueño”, expresó.

El  calvario de Martha comenzó el primer sábado de  agosto cuando observó que las manecillas del reloj dieron a las 14:00 horas y su hija no regresaba, un sentimiento en su pecho se apoderó de ella y comenzó a ponerse nerviosa.

Al transcurrir las horas, el ambiente se tornaba aun más tenso. Llegó la noche. En su mente pasaban muchas cosas: “se habrá ido con el novio”, “se le acabó su dinero y no tuvo cómo regresar”, “la secuestraron”.

Sin pensar más convenció a su hermana y a su madre y acudieron al domicilio del novio, ubicado en un poblado a 40 minutos de su casa.

Después de cruzar los terraceros llegaron a la casa de Mario, el novio de Laura, también menor de edad (17 años).

La primera en salir es su madre a la que de inmediato le preguntan: ¿Está Mario o Laura aquí?, y la señora responde: ¿Mario? sí, pero está dormido, de tu hija no sé nada. De inmediato la sangre comenzó a fluirle con mayor rapidez y le insiste que quiere ver a Mario.

¿Dónde está Laura? Es lo primero que pregunta, y el joven le señala: No sé, ella se vino sola, ¿acaso no ha llegado?

Su rostro, lejos de llenarse de lágrimas cambió por el de coraje ante esa respuesta y por segunda vez insiste: ¿Dónde está Laura?, ¿dónde la dejaste?, contigo salió y nunca más regresó.

El joven sin titubear le afirmó que a las 12:00 horas se despidió de ella, pero antes visitaron a Santiago y Juan, sus dos compañeros de escuela.

Sin importar los peligros de la noche, Martha se dirigió a casa de Santiago y Juan, ambos le confirmaron que sí la vieron y solo uno de ellos le añadió: “Tía, dijeron que iban a ir al río, de ahí no supe nada más”.

La tensión y preocupación la invadieron aún más al saber que su hija había ido al río, prefirió regresar a casa y se echó a llorar. Sin poder conciliar el sueño rogaba que el amanecer llegara pronto.

A muy temprana hora, por segunda vez volvió a casa de Mario,  pero su madre le informó que se había ido a trabajar a una ranchería y que regresaría hasta el fin de semana, por lo que desesperada acudió con el agente municipal de Piedra Blanca y le informó de los hechos.

El agente les brindó ayuda y las acompañó a buscar a Mario, quien se había trasladado a una ranchería a 30 minutos de la localidad.

“Cuando vi a Mario, lo primero que le dije es que tenía que acompañarnos a buscar a mi hija, desganado y moviendo la cabeza con un rotundo “no” comenzó a llorar, pero no decía nada, al llegar al pueblo descendió del camión, se sentó y me dijo: Mire señora, nosotros fuimos al río, algo pasó ahí que Laura no pudo salir, se ahogó”.

El Gólgota de Martha

El camino lleno de espinas no le importó, caminó y caminó hasta que llegó al afluente, ahí de inmediato comenzó a mover los pequeños arboles que estorbaban su paso y siguió caminando sobre las hojas caídas que simulaban tapetes, después de unos minutos encontró a su hija flotando en el agua.

“El ver a mi hija muerta ha sido lo más doloroso que me ha sucedido, presentaba señas de golpes, estaba con muchos moretones en el cuerpo y la cara principalmente, no me dejaron traerla  a casa y se la llevaron a Matías Romero para hacerle la autopsia con el aval del agente municipal y del síndico de San Juan Guichicovi , dictamen  que después de ocho meses no conozco”.

Desolada y con mucho coraje en su alma reafirmó que las autoridades han hecho un pésimo trabajo porque no le han entregado ni siquiera el resultado de la autopsia … “No sé de qué murió mi hija”, lamenta con enojo.

La de Laura es una familia humilde, ¿tendrá que ver esto con la dilación de la justicia?

Con rabia, describió que unos cuatro fiscales y también abogados la han visitado, recogen su testimonio, se lo llevan y nunca regresa el mismo, al igual el agente y el síndico municipales de San Juan Guichicovi, se aprovecharon de su falta de conocimiento y dejaron libre a Mario.

“Lo último que sabemos es que el papá de Mario es policía municipal en San Juan Guichicovi y también que tiene nexos de familia con el síndico, pero lo más lamentable es que está libre, unos nos comentan que lo han visto en la ciudad de Oaxaca y otros en el Distrito Federal, por aquí nunca más volvió”.

Apoyo social y la justicia lenta ¿o vendida?

Mirna Godínez, abogada de la Unión de Comunidades Indígenas de la Zona Norte del Istmo (UCIZONI) y que ha seguido este caso de cerca desde los hechos, afirmó que actualmente la investigación la realiza la Fiscalía para Adolescentes, porque existe una gran probabilidad de que el responsable de la muerte de Laura sea menor de edad.

La abogada refirió que en su momento estuvieron apoyando en las investigaciones, pero la actuación del entonces Fiscal de Matías Romero, Ernesto Amauri Pacheco, obstaculizó la investigación encubriendo la causa real de la muerte de Laura y ocultando información.

Comentó que ante esta desatención gubernamental, el año pasado el 5 de septiembre, en el V Encuentro Estatal de Mujeres Indígenas y Afromexicanas de Oaxaca, que se llevó a cabo en el marco del Día de la Mujer Indígena, expusieron este caso.

“En este encuentro solicitamos el apoyo a las organizaciones y se les planteó la situación preocupante que estamos viviendo y enviamos un escrito al Fiscal general y al Gobernador solicitando su intervención para la solución de este caso al que llamamos feminicidio y algunos casos de negligencia médica, que han sucedido en el IMSS-Prospera de Matías Romero, pero hasta el momento solo quedaron en texto”, refirió.

Lamentó que hayan pasado más de 9 meses y hasta este momento ningún detenido por la muerte de Laura, y la Fiscalía del Istmo de Tehuantepec no ha dado una información clara a familiares de la víctima.

“Como representantes de la familia estamos al pendiente, llamando, solicitando información al personal de la Fiscalía a cargo de la investigación, y quienes en dos ocasiones llegaron a realizar las entrevistas e inspecciones, desgraciadamente hay retraso en la investigación.

“La razón que dan es que el lugar donde se encontró el cuerpo de la víctima cambia según el clima, ya que fue en un río en la comunidad y la última información fue que se esperara que volviera a estar el mismo nivel del agua del día en que sucedió el feminicidio”, expresó.

La especialista lamentó cómo la impartición de justicia en Oaxaca camina a paso lento y esto provoca que más mujeres sean asesinadas por distintas razones, entre ellas simple y sencillamente por ser mujeres.

“Es triste saber que las autoridades se han convertido en cómplices de la violencia ejercida sobre las mujeres, sabemos que una de las razones es la cultura machista que ha prevalecido y sigue prevaleciendo en nuestra región, aunado a eso también la falta de interés para erradicar la violencia hacia las mujeres”, sostuvo.

Finalmente, compartió que la UCIZONI en el 2015 presentó ante la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), la Coordinación Técnica de Atención a Quejas e Información Pública del IMSS, la Comisión Estatal de Arbitraje Médico, de Oaxaca (CEAMO), la Fiscalía de Justicia de Matías Romero y Procuraduría General de la República.

Datos sobre delitos

Según datos de la Vicefiscalía del Istmo de Tehuantepec el robo con violencia fue el delito mayor cometido por menores en el 2015, seguido de lesiones dolosas y robo sin lesiones.

Esta autoridad de justicia reportó que 82 menores entre los 9 y 17 años participaron en delitos como violación tumultuaria, abuso sexual, allanamiento de morada, violaciones, narcomenudeo, abigeato, secuestros, entre otros.

 

En Oaxaca -en el periodo de la administración gubernamental de Gabino Cué- unas 600 mujeres fueron asesinadas. Según la Fiscalía del estado de Oaxaca, en el 2011 fueron 84, 2012 (80), 2013 (84), 2014 (129), 2015 (81) y 60 en el 2016.

Mientras que en el primer semestre de este 2017 han sido asesinadas alrededor de 50 oaxaqueñas.

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