Asunción Ixtaltepec, Oaxaca. México.
Fotografía y texto: Antonio Mundaca
Asunción Ixtaltepec es un pueblo sitiado de militares y policias estatales. Hay denuncias de rapiña y camionetas con hombres armados cruzando el Río Los Perros. Al caer la noche los niños corren al albergue improvisado a comer bolillos de frijol con atún. El gobierno oaxaqueño rebasado por la tragedia levanta censos que hablan del futuro, no del hambre y el miedo de quienes afuera de sus casas sienten la desconfianza que han dejado los temblores, uno tras otro desde hace seis días.
Inda Jani es una anciana de 76 años , sale de su vivienda de media agua a esperar que pase la noche. Ya tiene luz eléctrica, pero sirve de muy poco. No hay comida. Apenas hay agua. Cocinaba bajo techos de adobe y lamina que fueron colapsados.
El techo sobre su cama tiene troncos delgados que sostienen las paredes a punto de derrumbarse. Su casa será censada para que en unos cuatro meses después de filtros burocráticos pueda ser levantada de nuevo por un programa federal aún por anunciarse.
Son las 9 de la noche. Inda Jani está en la calle en su silla de ruedas, sentada en hilera con cuatro de sus hijos. Su falda larga impide ver si sus pies tocan el suelo. Inda Jani está viva, pero sus ojos negros brillan con una tristeza de fantasma.


