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Las insurgentes | El amor romántico mata

Por amor normalizamos comportamientos abusivos que se perpetúan a través de la cultura y nos hacen pensar que el amor debe ser omnipresente, omnipotente e indisoluble, aunque en realidad nos condicione a ser ‘mujeres rectas’, ‘buenas mujeres’ o nos castigue.

 

Karen Rojas Kauffmann

El amor romántico mata’, dicen las chicas malas. Las rebeldes. Las disidentes. ‘El amor todo lo puede’, dicen las incautas. Las ingenuas. Las inocentes.

Pero para hablar de relaciones sanas, hagamos en principio, un ejercicio crítico: En todo pensamiento romántico hay un ideal del amor que nos somete, que nos enjaula.

Por amor aguantamos sapos horrendos disfrazados de príncipes azules y carruajes que se convierten en calabaza. Por amor esos sapos horrendos nos engañan, viven a costa de nosotras o nos estafan. Por amor creamos y creemos mitos siniestros que nos maltratan.

Por amor normalizamos comportamientos abusivos que se perpetúan a través de la cultura y nos hacen pensar que el amor debe ser omnipresente, omnipotente e indisoluble, aunque en realidad nos condicione a ser ‘mujeres rectas’, ‘buenas mujeres’ o nos castigue.

Y desde ahí juzgamos a las madres solteras, a las prostitutas, a las infieles, a las que se quedaron para vestir santos, a las que no pudieron o no quisieron ser madres o a las que no salieron ni con rifa (así bajito, cuchicheando); y aquí estamos orgullosas las señoras de la casa, las esposas, las madres de los hijos que sí reconocieron; y así seguimos poco a poco jodidas y jodiendo. Promoviendo cuentos de princesas con zapatillas de cristales que son rescatadas de sueños profundos o dragones. Cuentos de hadas con finales felices nada ortodoxos, sí, pero ‘felices’.

Amémonos hasta que la muerte nos separe, nos repetimos incansablemente los unos a los otros con una especie de fanatismo romántico muy parecido al religioso.

Entonces nos enseñan a amarnos frente a todas las desigualdades. Y ellos, educados por la tradición, el machismo y el descuido, creen que la virilidad y el orgullo están por encima de nuestras vidas, ‘porque se puede estar sin amor pero jamás sin honor’, dicen todavía muchos.

Y ahí va dando tumbos, cupido. Anestesiando con sus dardos tercos, envenenados, la conciencia de un amor sano para defender hasta el final lo indefendible.

 

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Karen Rojas Kauffmann

Karen Rojas Kauffmann

Es reportera, fundadora de ElMuro mx, colaboradora de la Red de Periodistas de A Pie y miembro del Colectivo Reporteras en Guardia, que creó el memorial mataranadie.com. Estudió Ciencias de la Comunicación en Universidad de las Américas-Puebla, y la maestría en Filosofía del Arte en la Universidad Autónoma de Puebla. Fue editora en los periódicos impresos La Jornada de Oriente y Síntesis. Se especializa en temas de género y derechos humanos, movimientos sociales y grupos vulnerables

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