CuencaCuerno de la PolvoraMúsica para Camaleones

Música para Camaleones | La gente en Tuxtepec no pierde la vida. Las matan.

*El Presidente Municipal de Tuxtepec, Fernando Bautista Dávila, pidió ayuda a los gobiernos estatal y federal por la ola de violencia que vive el municipio ubicado al norte de Oaxaca, después del asesinato de su Director de Transporte, Carlos Cobos, que no fue mencionado en su discurso.

*Es el primer pronunciamiento público, después de dos años y medio de razias en calles céntricas atribuidas al crimen organizado, y un discurso oficial donde los asesinatos han sido por “falta de valores en las familias”. La escuela indolente de la revictimización a los sobrevivientes y los heridos y los daños colaterales y los muertos. Los jóvenes asesinados por montones apilados en estadísticas a las que no hay que consultar.

ANTONIO MUNDACA

Fernando Bautista Dávila, Presidente Municipal de Tuxtepec, hizo un pronunciamiento público por primera vez, después de dos años de ejecuciones en zonas céntricas y comerciales en el municipio de la cuenca oaxaqueña y una cifra cercana a los 400 asesinatos, de acuerdo con fuentes periodísticas locales. Hizo el pronunciamiento en un video que duró 2 minutos y 2 segundos, rodeado por un grupo de regidores, en medio de una crisis de inseguridad que lleva dos años y seis meses fraguándose, surgiendo de aquello que alguna vez fue la segunda ciudad más prospera de Oaxaca, con la curiosa y lamentable coincidencia histórica, que es el mismo tiempo que lleva al frente del gobierno de Tuxtepec.

En el video difundido a través de redes sociales y medios de comunicación con los que tiene contratos publicitarios, solicitó ayuda al gobierno federal para combatir la inseguridad sin pedir realmente nada, insistiendo en el lenguaje confuso, la demagogia absoluta, sin datos, sin claridad, para  después echar a andar la “caja china”, la propaganda para construir culpables que podría resumirse en la paráfrasis de un proyecto improvisado e impuesto –pero eje de su aspiración política llamada Cumbre 2030, y que hace unos meses tampoco contempló combatir la violencia instaurada- que dice: “ Los exitosos se reúnen mientras la ciudad se incendia”.

Intentó en 2 minutos y 2 segundos quitarse una papa caliente de presión social, dos años y dos meses después de hacer un ominoso silencio sobre el tema y repetir varias veces en entrevistas de pasillo, que los motivos de las ejecuciones eran por “falta de valores morales en las familias”. La escuela indolente de la revictimización de los sobrevivientes y los heridos y los daños colaterales y los muertos. Los jóvenes asesinados por montones, apilados en estadísticas a las que no hay que consultar. Feminicidios en domingos de plaza que tampoco tienen espacio en la agenda pública porque no son redituables electoralmente. Falta de valores y ya. Para el Presidente Municipal de Tuxtepec, nunca ha existido en su gobierno crisis de institucionalidad en materia punitiva.

“La violencia es en todo el país”. Y tras sus palabras, un ejército de boots emergiendo para contrarrestar la crítica de la opinión pública desfavorable contra un gobierno que dos años y dos meses después de tener el poder, perdió las excusas para equivocarse. Boots atascando las redes sociales de Tuxtepec, para normalizar los impactos de crímenes autorizados en una sociedad desganada, víctima de irrupciones de hombres armados, familias desplazadas, desaparecidos sin nombre, la prensa controlada y la extorsión . Para el Presidente de Tuxtepec, en los últimos dos años nunca ha existido un municipio en excepción, ha sido su discurso y su política social sobre el tema de la inseguridad, palabras que han rallado en la frivolidad, y ha dejado en ese silencio a Tuxtepec presa de la extrema violencia y la impunidad.

En 2 minutos y 2 segundos el Presidente Municipal de Tuxtepec se excusó de su responsabilidad como cabeza de gobierno –encargo que consta en la Constitución Política mexicana- donde la autoridad municipal es el garante de la seguridad de su demarcación territorial. Dice en esos 2 minutos y 2 segundos que “la seguridad de las familias tuxtepecanas es un tema que compete a todos”.

Dos años y dos meses después de haber tomado posesión y ser reelecto  repite el mismo discurso que ha puesto a Tuxtepec en la antesala de un desastre social, por la imparable ola de criminalidad donde “ todos somo responsables”. Todos. Siempre todos. Aunque todos sea una abstracción que se reduce a la inacción verdadera. A nada. Donde él como responsable político de Tuxtepec al voltear dos años la cara, ha permitido que la violencia se institucionalice, se normalice y Tuxtepec se haya convertido en un lugar donde todos hemos perdido algo y no sabemos qué, pero se trata de la imposibilidad de poder salir a caminar las calles sin miedo.

Una responsabilidad de “todos”. Aunque exista un Gobierno Municipal que cobra por hacerse cargo de esa responsabilidad, como administradores públicos de un recurso que asciende a más de 600 millones de pesos anuales y que el gobierno local no lleva cumpliendo en los últimos dos años que le ha tocado gobernar.

Dice, en 2 minutos y 2 segundos, “hemos emprendido acciones especificas para que la delincuencia no alcance a nuestros jóvenes, a nuestros niños, ofertando herramientas que permitan el bienestar familiar”. No dice qué acciones.  No dice qué herramientas.  Nuevamente decir mucho, sin decir nada. Sin embargo, en datos obtenidos en su segundo informe, donde dijo apoyar a 2 mil jóvenes, tampoco mencionó cómo o en qué. La vacuidad, la desinformación. Los discursos de la opacidad como moneda de cambio de un gobierno que lleva dos años sin tener el control de su ciudad. Las palabras vanas y el discurso fácil, para no asumir ninguna responsabilidad sobre el Estado de Ley ausente en Tuxtepec. La omisión repetida hasta el cansancio que desemboca en un gobierno inefectivo en lo que más esta pidiendo la ciudadanía. El pueblo que no cabe en un discurso popular y se resume en que existe un gobierno municipal incapaz de contener la violencia. El mensaje: si no puede defender a uno de los suyos, un funcionario cercano, un soldado del davilismo emergente, una activista cercana, una afanadora de la davilicidad, tampoco podrá defender a nadie demás.

El arte de evadir para que el otro, el rival político, los externos, los enemigos imaginarios, siempre sean culpables de los yerros propios. Los que están en contra del pueblo sean esos otros que siempre son un enemigo invisible, aunque los muertas y muertos tengan nombre y apellido.

 “En esta última semana 6 personas perdieron la vida” ¿Perdieron la vida? La gente en sus palabras pierde la vida cuando son asesinadas por varios disparos en la vía pública. Desde las palabras del pronunciamiento público de Fernando Bautista Dávila, se pierde la vida cuando en realidad, los han asesinado máquinas de guerra.

“De un tiempo a la fecha Tuxtepec ha vivido una serie de hechos que lastiman y atemorizan a las familias de nuestro municipio”. No es de un tiempo a la fecha. Es desde agosto de 2016 a la fecha.  Hechos violentos aislados siempre hubo. Siempre hay. Pero en los últimos dos años las familias tuxtepecanas han vivido una violencia sin par. Fácil de sentir. Fácil de ver. Fácil de cuestionar. “De un tiempo a la fecha” no es un dato preciso. No es una opción para un municipio ensangrentado y donde sus políticas públicas son la improvisación. No es de un tiempo a la fecha. Es en los últimos dos años y contando.

Tampoco dijo nada de feminicidios a pesar de que Tuxtepec está incluido entre los 40 municipios con Alerta de Género de Oaxaca ni del el Consejo Municipal para la Prevención y Erradicación de la Violencia contra las Mujeres, instalado en diciembre y que no ha operado, y la atención a mujeres se reduce a microcréditos para bordados sin ninguna visión integral. Menos informó o mencionó sobre el asesinato de su Director de Transporte, Carlos Cobos Gamboa, que fue ejecutado el 15 de febrero en un autolavado de su propiedad y fue su aliado político en el pasado proceso electoral. Carlos Cobos Gamboa no existió en el discurso. A pesar de que exprofeso el munícipe le creo una Dirección para que ejerciera poder público a penas el 1 de enero y lo mantuvo contra las críticas y señalamientos.

Deslindó su responsabilidad como autoridad municipal en los hechos violentos diciendo que “en épocas recientes ha habido hechos que lastiman a los tuxtepecanos”. El discurso tullido. El rostro consternado. La mirada endurecida. No, no es en épocas recientes, la violencia tiene fechas que persiguen la incapacidad.

Durante el video que dura 2 minutos con 2 segundos jamás menciona la palabra asesinatos, por el contrario, insiste que las personas ejecutadas en lugares céntricos de la ciudad “perdieron la vida”. Lo suyo es un discurso obligado por la presión política, después de dos años de inacción gubernamental en materia de seguridad. Pero ni siquiera ahí, en el extremo donde ha sido asesinado uno de los suyos, le llama a las cosas por su nombre. La gente en Tuxtepec no pierde la vida. Las matan.

“Como gobierno municipal no podemos ser ajenos a estos hechos, es por eso que hacemos un llamado al gobierno estatal y federal”. ¿Por qué hasta ahora, por qué no junio de 2017, por qué no en mayo de 2018? Porque entonces, sí fue un gobierno municipal ajeno proyectando zoológicos inverosímiles, entregando despensas a cambio de favores políticos, repartiendo tinacos, negando el hoyo oscuro en que Tuxtepec se iba convirtiendo, pero era más importante contener la información que los índices de criminalidad?

Y al final de nuevo la politización. La solicitud para que sea el presidente de la República Andrés Manuel López Obrador, quien intervenga con acciones que garanticen la seguridad de las familias de Tuxtepec. Sí, Obrador, no Dávila, no Murat, Obrador. Es posible que sea la solución, ojalá intervenga Obrador, pero desde ahora el discurso tiene culpable y excusa, si la violencia crece y continúa. Se le solicitó al Presidente de la República solucione un problema que por alguna razón se enraizó en Tuxtepec hace poco más de dos años y proviene de la descomposición nacional. Minutos después el mismo discurso vano.

“Trabajaremos para restaurar el tejido social y la seguridad de todos los tuxtepecanos”. Palabras sin fondo, resonando. El aire constreñido. El drama. La violencia simbólica traducida en verdad. El  gobierno tuxtepecano que no hace nada salvo decir palabras en el vacío, cuando a sus ciudadanos los matan, también es una forma de corrupción.

Artículo anterior

Entrega edil de Huatulco constancias a guías de Turismo

Artículo siguiente

Morena buscará regular el precio de las medicinas; en México cuestan “hasta tres veces más”, dice

Antonio Mundaca

Antonio Mundaca

Es fundador de ElMuro mx y colaborador de la Red de Periodistas de A Pie. Estudió Ciencias de la Comunicación en la Universidad Veracruzana. En 2017 obtuvo el Premio Estatal de Periodismo y Derechos Humanos de Oaxaca promovido por la Embajada de la República Federal de Alemania en México y Código DH en la categoría de Libertad de Expresión.

Fue Reportero en la agencia de noticias BlogExpediente y Radiotelevisión de Veracruz (RTV). Fue editor y reportero en Noticias Voz e Imagen de la Cuenca, jefe de información de los noticieros de la Organización Radiofónica del Papaloapan (ORP) y colaborador de Página 3. Ha dado cobertura a temas de narcotráfico, derechos humanos y movimientos sociales. Forma parte del programa de Refugio Temporal para Periodistas en Riesgo del área de Libertad de Expresión de la Red de Periodistas de a Pie.

Sin comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *