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Enfrentará Oaxaca el COVID-19 con hospitales moribundos y endeudados

En Oaxaca inició la fase 2 de la contingencia sanitaria por el COVID-19 con un sistema de salud pública estatal colapsado. Con 7 casos registrados y 11 casos sospechosos lleva la entidad una semana  cumpliendo a discrecionalidad las medidas de la Jornada de Sana Distancia instituida por el gobierno federal con la esperanza de frenar la propagación del nuevo coronavirus, pero el esfuerzo se vislumbra como insuficiente. 

 

SAMANTHA DEMBY

El pasado lunes 23 de marzo, la policía municipal patrullaba el centro de la ciudad de Oaxaca, dispersando a los grupos que se congregaban en parques y emitiendo mensajes pidiendo a la ciudadanía que regresara a sus casas. Un día más tarde, el gobierno estatal que encabeza Alejandro Murat ordenó el cierre de lugares públicos como cines, cafés, centros nocturnos con el apoyo de la fuerza pública.

Sin embargo, en los hospitales trabajadores de salud denuncian que “pareciera que no existe la contingencia”. Reportaron la escasez de insumos básicos como cubrebocas y gel antibacterial, el incumplimiento de las medidas de salubridad dentro de las propias instituciones de salud y la ausencia de un protocolo claro para atender a los pacientes que acuden al hospital con síntomas de COVID-19 y que no han sido reportados por las dependencias de salud.

 

Personal hospitalario, quienes solicitaron el anonimato por temor a represalias, señalaron que la falta de coordinación de los Servicios de Salud de Oaxaca (SSO) para acatar las recomendaciones federales, junto con la demora del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en suministrar el equipo indispensable, amenaza con convertir a los centros de salud en nodos de transmisión de la enfermedad, que para el jueves había infectado a 503 mil 262  personas y cobrado 22 mil 240 vidas a nivel global.

 

En el IMSS de Oaxaca hay una contingencia fantasma

Foto: Miguel Maya

 

 

Platiqué con Diana* durante su descanso entre un turno de ocho horas en el Hospital General No. 1 del IMSS y sus consultas privadas en colonias dispares de la zona metropolitana de Oaxaca. Anestesióloga de mirada compasiva, busca en el mercado algo para comer mientras enumera los desafíos que su hospital enfrenta ante la propagación de COVID-19.

  • En este momento, carecemos de lo más básico, como son cubrebocas, guantes y insumos básicos, como gel antibacterial, como despachadores para no contaminarnos, que haya jabón en los baños, que haya papel higiénico, que hay toallas para secarse los manos.- Nos cuenta.

 

Con la propagación del nuevo coronavirus en la entidad, el personal médico teme que la escasez crónica de equipo pueda llevarles a infectarse e infectar a sus familiares. Diana dice que la mayor preocupación de sus colegas es contagiar a sus hijos, padres o abuelos que tienen diabetes, hipertensión y otras enfermedades importantes que los ponen en mayor riesgo de desarrollar complicaciones graves si se contrae el SARS-CoV-2, el virus que causa la enfermedad COVID-19.

El hospital, ubicado en el corazón de la capital oaxaqueña, también carece de equipos de cuidados intensivos como ventiladores, además de medicamentos de uso vital como antiobióticos y analgésicos.

 

Esta semana, el personal del IMSS en Oaxaca y al menos otros 7 estados protestaron por carencias similares, que dicen que ya están impidiendo su capacidad de enfrentar un brote de coronavirus en el país. En respuesta, Zoé Alejandro Robledo Aburto, titular federal del IMSS, prometió el lunes 23 de marzo, que los suministros necesarios se entregarían esta semana, sin embargo, personal de hospitales oaxaqueños desconfían de dicha promesa.

 

También les preocupa que sus lugares de trabajo no hayan cumplido con las medidas de contingencia sanitaria durante la fase 1 de la pandemia. En el primer día de la Jornada de Sana Distancia, mientras se disuadía a los ciudadanos de reunirse en grupos en el zócalo o en la Plaza de Santo Domingo, se les animaba a acudir al hospital para sus visitas rutinarias, donde unas 50 personas se sentaban a menos de un metro de distancia en la sala de espera, sin ningún tipo de filtro para posibles síntomas de COVID-19.

 

Diana dice que el personal médico ha tenido que esperar 72 horas para obtener los resultados de las pruebas para detectar COVID-19. – Entonces son tres días en que no sabemos si la persona que tenemos en frente tiene o no el virus- enfatiza. Para Diana, la contención del coronavirus mediante medidas de sana distancia es la única esperanza que tiene Oaxaca para evitar una situación en la que su sistema hospitalario se vea abrumado por un brote de COVID-19, pero si los hospitales siguen retrasados en el cumplimiento de estas medidas, existe el riesgo de que sean ineficaces.

 

  • La contingencia que tenemos ahorita es para evitar la propagación, y no la estamos cumpliendo-, precisó.

 

 

 

Un hospital endeudado y sin cirugías no urgentes

 

Fernanda* es el primer punto de contacto para los pacientes que llegan a la sala de emergencias del Hospital General “Dr. Aurelio Valdivieso” después del anochecer. Como apoyo administrativo en el servicio de trabajo social, ella registra a los pacientes que llegan durante el turno nocturno, además de entrevistarles para obtener su historial médico y conocer la situación de su seguro.

 

Para Fernanda, una experiencia durante su turno dominical, en vísperas de la Jornada de Sana Distancia, ilustra lo que ha sentido a lo largo de la fase 1 de la pandemia: que “en el hospital pareciera que no existe la contingencia”.

 

Dos personas se presentaron en urgencias con síntomas de COVID-19. Ambas dijeron que los asistentes de la línea de atención al coronavirus les habían dado instrucciones para ir al hospital, aunque las directrices federales aconsejan a las personas sintomáticas que se queden en casa. Los posibles pacientes de COVID-19 se sentaron en la sala de espera general hasta que el personal de epidemiología les realizó las pruebas. Después se les dijo simplemente que se fueran a casa. Mientras tanto, el área no fue desinfectada.

 

El lunes, el Hospital General “Dr. Aurelio Valdivieso” -que tiene una deuda de 4,5 millones de pesos y sólo el 39 por ciento de los materiales necesarios para llevar a cabo su trabajo-, anunció la suspensión de las consultas y cirugías no urgentes con el fin de frenar la propagación de COVID-19. Pero los superiores de Fernanda aún no la habían convocado a una reunión sobre las medidas a tomar en la contingencia, lo que significa que aún no conocía una ruta clara para la atención de las personas que acuden al hospital presentando síntomas del nuevo coronavirus.

 

Estas condiciones de desinformación e incertidumbre han llevado al personal del hospital a protestar desde la semana pasada, tras la muerte de dos pacientes por una enfermedad respiratoria aguda. Alberto Vásquez San Germán, secretario general de la Subsección 07 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Salud (SNTSA), subrayó que tales muertes son un hecho cotidiano en los hospitales de Oaxaca y que no existe evidencia de una relación con COVID-19. Pero los trabajadores de la salud insisten en que éste es precisamente el problema: mientras los pacientes que llegan al hospital con síntomas respiratorios y neumonía no se someten a las pruebas de COVID-19, se corre un mayor riesgo de propagar el virus, pues los pacientes que han cumplido los requisitos para recibir la prueba de COVID-19, son aquellos pocos que tienen antecedentes de viajes al extranjero o de contacto con una persona infectada.

 

Tanto Fernanda como Diana coinciden en que si se produjera un brote generalizado los hospitales se verían rápidamente desbordados. Ante esto, resulta “extraña” la afirmación del presidente Andrés Manuel López Obrador de que México cuenta con las camas hospitalarias y medicamentos necesarios para enfrentar el nuevo coronavirus. Por lo menos en Oaxaca, el sistema de salud “definitivamente no está preparado, ni siquiera para atender padecimientos comunes”.

 

 

El panorama de COVID-19 en Oaxaca

Murat y SSO, el colapso que se avecina

La SSO confirmó 14 casos positivos de COVID 19 y una persona fallecida en el estado. Pero se estima que hasta 10 mil oaxaqueños podrían contraer la enfermedad a lo largo de la pandemia. De ellos, aproximadamente el 13 por ciento podría necesitar ser hospitalizado, mientras que el 7 por ciento podrían enfrentarse a graves complicaciones que requieran cuidados intensivos.

 

Para atender a los pacientes con coronavirus en una primera etapa, el servicio de salud informó que habilitó áreas para recibir a 30 pacientes en el Hospital General de la Mujer y el Niño Oaxaqueño, de las cuales, 16 son para hospitalización y 14 para terapias de aislamiento. En caso de ser necesario, se habilitarán otras 47 camas a través del IMSS, el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE) y otras instituciones de salud.

 

Hasta el momento sólo se han designado 77 camas y 20 ventiladores para atender a pacientes con COVID-19. Pero esta semana, el titular de los SSO, Donato Casas Escamilla, aseguró que “el Gobierno Federal va a mandar más”. Sin embargo, destacó que estas proyecciones se basan en el éxito de las medidas gubernamentales para contener el virus durante las fases 1 y 2 de la pandemia. Si las medidas de contención fallan, las cifras podrían incrementar.

 

Aún así, el “pánico no sirve de nada”, aseguró Diana, la anestesióloga.

 

Los seres humanos hemos coexistido durante miles de años con los virus, que son pequeños trozos de material genético que necesitan una célula viva para poder reproducirse. Además, la mayoría de las personas que contraen el nuevo virus pueden recuperarse en casa sin necesidad de hospitalización. Sin embargo, tampoco es apropiado comparar el nuevo coronavirus con la gripe común.

Aunque la información sobre este nuevo virus está cambiando rápidamente, por ahora la comunidad científica estima que tiene mayores tasas de mortalidad y transmisión que la gripe. Además, si bien es cierto que la mayoría de las muertes por COVID-19 se producen entre personas mayores y personas con problemas de salud, los jóvenes no están a salvo por completo. En el primer estudio realizado sobre COVID-19 por el Centro de Control de Enfermedades en los Estados Unidos, casi el 40 por ciento de las personas hospitalizadas tenían entre 20 y 54 años, mientras que casi la mitad de los admitidos en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) tenían menos de 65 años.

 

Ante este panorama y las deficiencias del Estado, Diana evalúa que la única manera de hacer frente a la pandemia es a través de la conciencia colectiva. “Si pensamos en lo individual, nos contagiamos todos”, asegura. “Muchos médicos, muchos epidemiólogos, gente de otros países, han dicho que la mejor forma de combatir esta enfermedad es a través de la solidaridad y

 

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