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  • En el próximo trienio, aspira a ser el representante legal del ayuntamiento de Tuxtepec si triunfa Jorge Illescas Delgado “Chester”, que lo lleva en su planilla como síndico procurador, heredará el poder de su esposa, en una extraña parábola del nepotismo que Fernando Dávila evitó al inicio de su gobierno. Chester le daría a Miguel Herrera el poder y el premio que Fernando Dávila no quiso darle.

 

Antonio Mundaca

El ascenso al poder de Miguel Herrera Ruiz ha sido complicado pero promisorio a pesar de su falta de arraigo en Tuxtepec. Desde que llegó a la presidencia Fernando Dávila,  Miguel Herrera rogó por oportunidades y el munícipe difunto se lo pagó a medias con recursos públicos de varias nóminas, con posiciones de poder medidas y controladas, porque por alguna razón, en 4 años, el difunto exedil no  le dio la confianza completa.

Pudo ser tesorero al inicio del davilismo en 2017, pero al ir su esposa Luz Oralia Martínez Cumplido como regidora, lo bajaron del caballo para evitar el nepotismo. De consuelo, en todo ese tiempo, fue breve consejero político del Partido del Trabajo (PT), presidente del Partido Nueva Alianza (Panal), un gris Director de Gobernación y su mejor trabajo, emisario y encargado de las maniobras grilleras desde presidencia.

Sin embargo, Miguel Herrera, originario del municipio istmeño de Juchitán, no tuvo en el davilismo los reflectores que siempre quiso para aspirar a la presidencia municipal de Tuxtepec. Su falta de carisma la intentó suplir con maniobras de sombra, semanas antes de la muerte de Fernando Dávila se hablaba de una ruptura eminente, Miguel Herrera quería ser el sucesor de Fernando Dávila, pero Dávila tenía otros planes que no se concretaron.

En el próximo trienio, aspira a ser el representante legal del ayuntamiento de Tuxtepec si triunfa Jorge Illescas Delgado “Chester”, que lo lleva en su planilla como síndico procurador, heredará el poder de su esposa, en una extraña parábola del nepotismo que Fernando Dávila evitó al inicio de su gobierno. Chester le daría a Miguel Herrera el poder y el premio que Fernando Dávila no quiso darle.

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