CapitalMúsica para CamaleonesOpinión

Música para Camaleones | Eviel Pérez, a Chester o a Irineo, les cobrará el favor después

  • Eviel Pérez Magaña se juega su futuro político en Tuxtepec, por lo simbólico: está obligado a ganar la presidencia municipal para Jorge Illescas “Chester”, el candidato del gobernador pero ¿es esto cierto?. Sabe que Irineo Molina es un político pragmático como él, al que le estorba la ideología en el servicio público y que el evielismo es capaz de sobrevivir al asesinato de Gustavo Pacheco, a las “Estafas Maestras” del sexenio más corrupto, al “Gobierno del Cambio” en Oaxaca y el país,  y al último tramo del gobierno priista del hijo de un viejo enemigo.

 

Antonio Mundaca 

 

Después de que terminó el sexenio de Enrique Peña Nieto como presidente de la república, muchos esperaban que Eviel Pérez Magaña pasará al retiro político, sobre todo porque tras ser secretario de Sedesol, en el último tramo de ese gobierno, estuvo envuelto en la más grande corrupción de la historia moderna del país, y el tuxtepecano -por tres años- ha estado en la mira por el probable desfalco de recursos de “La Cruzada contra el Hambre” y la “Estafa Maestra”, y demás programas de asistencia social del sexenio priista, enlodado junto a la exsecretaria Rosario Robles -detenida en agosto de 2019-  y los también exsecretarios José Antonio Meade y Enrique Miranda Nava, que le antecedieron.

A nivel estatal por cinco años, había sido borrado por el grupo de Alejandro Murat donde el cuenqueño nunca ha sido bienvenido por deberle su carrera política a Ulises Ruiz Ortiz, la némesis del clan Murat desde hace 17 años.  Sin embargo, para sorpresa de muchos, fue designado dirigente estatal del PRI tras la presunta  renuncia de Eduardo Rojas Zavaleta y Amairani Morales.  El PRI le volvió a dar el cargo 11 años después, ya que en 2010 tras perder la gubernatura desde el Comité Estatal apuntaló su ruta para el senado en 2012. Le negociación incluyó poner a su hija como candidata a diputada local por la vía plurinominal en la posición tres lo que le asegura a la joven muchacha un escaño en la próxima legislatura.

Sin embargo, a horas de que termine el proceso electoral los escenarios y números son adversos en todas las encuestas para el PRI en Oaxaca.  Pero en Tuxtepec la apuesta de Eviel Perez parece que será definida como siempre ha sido, ganar perdiendo. Descarrilado hasta hace un par de meses del proyecto sucesorio 2022, se volvió a subir a ese caballo con nada que perder, pero se ha subido al caballo a medias; para dejar atrás en el proceso sucesorio a Raúl Bolaños Cacho Cué, Eufrosina Cruz e Ivette Moran de Murat debe entregarle buenos números al PRI  de Alejandro Moreno a nivel nacional y al PRI de Alejandro Murat en Oaxaca.

Pero  Eviel Pérez se juega su futuro más propiamente en Tuxtepec, primero en lo simbólico: está obligado a ganar la presidencia municipal para Jorge Illescas “Chester”, el candidato del gobernador,  y está obligado a ganar la diputación federal del distrito 01 para Antonio Amaro Cancino, su protegido por muchos años, ahora más cercano a Alejandro Avilés que al tuxtepecano, este último también aspirante al gobierno de Oaxaca, como cabeza del grupo de los “acatecos”, donde también está el cacique de Cosolapa y diputado local, Gustavo Díaz Sánchez “El Gato”.

Sobre Eviel Pérez pesa la leyenda, verificada, por cierto, que nunca gana en su tierra. Ahora deberá ganar para otros si quiere estar en la pelea en 2022.  Las fuentes políticas de la capital revelan que fue puesto como dirigente estatal para perder, para darle el golpe final a su carrera política, porque Alejandro Murat ya pactó el próximo año entregarle el poder a Morena y al candidato que designe el presidente Andrés Manuel López Obrador.

Ganar Tuxtepec para el protegido de su clan enemigo o dedicarse a vivir de la fortuna que amasó en 20 años de carrera política y obras públicas y empujar la carrera de su hija como próxima diputada, parece algo demasiado obvio para un animal político como Pérez Magaña.  En Tuxtepec ha sido señalado de patrocinar al candidato de Morena a la presidencia Irineo Molina, pero mientras lo señalan de eso incrustó en el equipo operativo de “Chester” a los viejos evielistas que le dieron viejas glorias a su causa y pena ajena al pueblo tuxtepecano. Hasta Miguel Ángel Grajales recibió la orden de apoyar a Jorge Illescas, y debió abandonar a Noé Ramirez, para a regañadientes aceptar que no se trata esta vez de convertir  a “Chester” en presidente, si no de trepar a Eviel Pérez a una resurrección política cuando muchos pensaban era un dinosaurio agonizando.

A media campaña electoral Eviel Pérez se metió de lleno a promover el voto para Jorge Illescas. Dio la orden para que los evielistas de rancia cuna dejaran sus diferencias y aceptaran a “Chester” como una opción de triunfo y se volvió un referente moral que le tiro calabaza a Irineo Molina y a la viuda del extinto Dávila. Simulando o no, el futuro promisorio.

Sobre el escenario que viene, los de Morena pueden prender las luces sobre lo que Eviel Pérez aprendió de URO además de los negocios con los recursos del estado, el mapacheo electoral.  O quizá solo deben ver la función de simulación y entender que hay un acuerdo político para que los mapaches evielistas  acudan castrados al día de la elección, y revindique Eviel, a media noche del domingo, que Irineo Molina ganó en paz y él sigue en la pelea sucesoria.

En Tuxtepec pocos han olvidado cómo llegó a ser presidente municipal en 2001 Eviel Pérez Magaña. En el conflicto electoral de esa época, sus operadores políticos embarazaron las urnas y a partir de un fraude mitológico empezó su carrera política.  El operativo evielista está en marcha. Juega a dos bandos, con un pie en Morena y otro en el PRI. La misma estrategia que lo ha encumbrado siempre, ganar perdiendo. Sabe que Irineo Molina es un político pragmático como él, al que le estorba la ideología en el servicio público. Sabe que Jorge Illescas es la extensión del muratismo en su territorio, pero que se disciplinaría a cualquiera que tenga el bastón de mando.

El evielismo sobrevivió a Gustavo Pacheco y a su asesinato. El evielismo sobrevivió al davilismo, lo hizo su compadre y ve como se desvanece entre las cenizas de un fantasma. El evielismo da coletazos para sobrevivir, con lo que le queda al tramo final del sexenio de Murat. ¿Sobrevivirá a Irineo Molina o Jorge Illescas, o le meterá el carro completo a los dos, por su propio beneficio, para cobrarles el favor después?

Artículo anterior

AMOR DE CABARET | El maletero

Artículo siguiente

Se registraron 85 incidentes violentos en elecciones de Oaxaca

elmuromx

elmuromx

- Periodismo de investigación

Sin comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *