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AMOR DE CABARET | El maletero

  • Su padre político lo hizo candidato a diputado local por el Panal y de ahí pal’ real. En cierta medida lo que vende  Marcos Bravo como: “la gente elige a las personas y no a los partidos”, se cumplió en él.  El pueblo de Tuxtepec eligió en la reelección a su patrocinador, pero a él no. Tras la muerte del edil y un breve paso por Movimiento Ciudadano encontró nuevo padrastro en las manos de Jorge Illescas Chester.

Antonio Mundaca

Marcos Bravo, en el Café Fragata, le llevaba a Fernando Dávila el café. Le cargaba la maleta. Iba por las llaves de un carro viejo, aperlado por el sol de tanto uso. En un folder,  Marcos Bravo llevaba un papel para usar el color morado en lugar del rojo del PRI o el azul del PAN; “A los jóvenes no le gustan los partidos, los jóvenes quieren candidatos ciudadanos” decía. Fernando Dávila, pragmático respondía: “la mentira que sea, pero que me haga ganar”.  Este cuento corresponde palabras más, palabras menos a una charla previa a la presentación del exmunícipe difunto como “el único priista” a favor de Alejandro Murat. Eran los tiempos donde el evielismo no entendía que desde el 2012, Enrique Peña Nieto como presidente del país ya había decidido que Alejandro Murat, dos veces su empleado, sería gobernador de Oaxaca en 2016.

Entonces Marcos Bravo entendía poco de política practica y entendía menos de la historia política de Tuxtepec.  Lo suyo eran las frases motivadoras, la burbuja de las redes sociales, servir el café. Era el encargado de pensar en colores ciudadanos y no había sido todavía bendecido por el dinero público que le entregó Fernando Dávila a manos llenas apenas llegó al poder.  Lo que sí entendió, ayudado por su formación de publicista, es que los políticos muchas veces son cajas vacías, con adornos que vender, y no gana muchas veces el mejor, el más preparado, sino el que vendió de manera adecuada una mentira.

Así, de la nada, con dinero público de por medio, y colocándose con un altruismo de tapitas de plástico, gestionando una Fundación Humanitaria con Clave Única de Inscripción (Cluni) FHC1102132001D, constituida desde el año 2011, pero que durante la gestión de Marcos Bravo estuvo “inactiva” ante la Comisión de Fomento a las Actividades de las Organizaciones de la Sociedad Civil, según información de Ismael García, publicada en El Universal, Marcos Bravo pudo cobrar en el ayuntamiento como suplente del edil difunto y erigirse como “figura política”.

Tras la muerte del edil, y lamentarse que había dejado la suplencia que pudo hacerlo presidente como a Noé Ramírez, abandonó en 7 meses el Instituto Municipal de la Vivienda que fue creado para su promoción política, dejando revuelta documentación de presuntos desfalcos que todavía no se atreve a presentar el gobierno actual de Tuxtepec, porque curiosamente Marcos Bravo y Noé Ramirez, no solo compartieron la suplencia con Fernando Dávila, también son hermanitos de cobija meada del Instituto -hechizo- de Vivienda Municipal.

Su padre político lo hizo candidato a diputado local por el Panal y de ahí pal’ real. En cierta medida lo que vende  Marcos Bravo como: “la gente elige a las personas y no a los partidos”, se cumplió en él.  El pueblo de Tuxtepec eligió en la reelección a su patrocinador, pero a él no. Tras la muerte del edil y un breve paso por Movimiento Ciudadano encontró nuevo padrastro en las manos de Jorge Illescas Chester.  Suplente de nuevo y con una asociación apócrifa para hacer campaña burlando la ley electoral, puso su marca en el proyecto de la alianza PRI-PAN, “esos partidos que no les gustan a los jóvenes” pero que él, durante la campaña se pasó abrazando y siendo zalamero con toda la estirpe política que durante décadas saqueó a Tuxtepec.

Si los número de las encuestas se hacen realidad, accederá a la regiduría, mientras Jorge Illescas “Chester” se regresa a Oaxaca a administrar sus restaurantes. Pero si gana Chester, gracias a su labor de cortesano perfecto, podríamos verlo en próximas elecciones participando, siempre y cuando sea cargando maletas con recursos públicos, hablando de “candidatos ciudadanos”, viviendo él de la partidocracia.

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