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Tirar del hilo

Paola Flores

Paola Flores estudió Ciencias de la Comunicación en la Universidad Nacional Autónoma de México. Actualmente es periodista en Oaxaca, dirige el sitio paolaflores.org. Escribe historias sobre temas de cultura, libros, árboles y comida.

  • A la administración de Salomón Jara no le gusta que en las redes sociales se le critique. En cuanto hay un señalamiento, de inmediato responde. El gobierno ha basado su inexistente credibilidad en los algoritmos. Para los encargados de la Comunicación Social, éstos indican el favor o el descontento de manera auténtica e infalible, para ellos “la verdad” prevalecerá si las personas sólo se informan por medio de las instituciones, y no aceptan críticas. ¿Qué teme el gobierno del estado de Oaxaca? 

 

¿Quién dicta la verdad? El gobierno de Oaxaca cree que tiene ese poder, los políticos y las voces que les susurran al oído piensan que si ellos lo dicen, eso es. Que si pagan para que alguien escriba o publique su versión de los hechos, entonces esa distorsión se vuelve la realidad. No es así

Pero torpemente insisten. Y eso sólo provoca que sus errores sean más evidentes, como lo que ocurrió en la primera edición de la Guelaguetza Oficial. 

El lunes 22 de julio, el fotoperiodista Edwin Hernández y la cineasta Ángeles Cruz, representaron la amenaza más peligrosa para la clase política que acudió al auditorio para la fiesta de “la hermandad de los pueblos”. 

Pongamos esto en su justa dimensión: una artista que realizaba una protesta pacífica y legítima; y un periodista con una cámara haciendo su trabajo, bastaron para hacer temblar al gobierno del estado. ¿Qué estaba en juego? ¿Su legitimidad? ¿Cuál?

Ángeles Cruz fue censurada por (ahora sabemos) trabajadoras de la Secretaría de Gobierno, quienes en todo momento le impidieron manifestarse, la persiguieron y amonestaron. 

Mientras que nuestro compañero Edwin Hernández fue agredido por trabajadores de la  misma Secretaría y guaruras que llegaron, incluso, a romperle su acreditación. 

Luego vino el control de daños. Tardío e inepto. El 23 de julio el gobernador Salomón Jara le dijo tonta a la cineasta Ángeles Cruz y sobre el reportero aseguró no saber del asunto. Prometió una investigación. 

El 24 de julio, el secretario de gobierno Jesús Romero López, volvió a repetir lo mismo. Dijo que se tomarían medidas al respecto. 

Dos días después enviaron un comunicado en el que reconocieron que hubo responsabilidad de servidores públicos al obstaculizar la labor del fotoperiodista. El Estado se disculpó mediante un correo electrónico y con una publicación en redes sociales y aseguró la suspensión de los trabajadores involucrados, quienes serán enviados de manera obligatoria a un taller de sensibilización, o eso decía el texto. 

La cuestión es la siguiente: ¿Los trabajadores de la Secretaría de Gobierno actúan de manera autónoma? ¿Hacen lo que quieren? ¿No hay quien dicte orden dentro de la dependencia? De ser así, esto es más preocupante de lo que parece. ¿Cómo va el secretario de gobierno a mantener la gobernabilidad en el Estado si no puede manejar a sus subordinados? 

¿Qué teme el gobierno del estado de Oaxaca? 

Si algo ha quedado claro a lo largo del primer año y medio de gestión, es que no les gusta que en las redes sociales se les critique. En cuanto hay un señalamiento, de inmediato responden, actúan. 

El gobierno ha basado su inexistente credibilidad en los algoritmos. Para los encargados de la Comunicación Social, éstos indican el favor o el descontento de manera auténtica e infalible. La voz que dicta la orden del día en esa oficina es extranjera. Viene de allá, de la Argentina y no acepta críticas. 

Incluso se lanzan directamente en contra de los medios de comunicación y de los reporteros, para ellos la verdad, su verdad prevalecerá si las personas sólo se informan por medio de las instituciones. Como ellas nunca mienten. 

Buscan una legitimidad que no ganaron en las urnas. 

Recordemos algunos datos concretos. En 2022, Salomón Jara ganó las elecciones con el 60% de los votos. Ese año sólo un millón 129 mil 511 personas acudieron a las urnas. Lo que significa que por el actual gobernador votaron unas 680,752 personas, de las tres millones 12 mil 463 que integraban el padrón electoral.

Entre más color, mole y protagonismo le pongan al asunto, más burda se vuelve la estampa, como los baches, basura y bloqueos que chocan con sus nubes de colores. Es una contradicción violenta y ridícula. 

 

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Fotos: Edwin Hernández, de El Universal Oaxaca.

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