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  • El incidente ocurrió en un ducto que conecta la Refinería Antonio Dovalí Jaime con la Terminal Marítima de Salina Cruz. Aunque Pemex informó que la emergencia fue controlada sin reportar víctimas, el hecho vuelve a colocar en el centro del debate el derecho de las comunidades a la seguridad, la información oportuna y la protección ambiental en una de las instalaciones energéticas más importantes del país.

 

Gabriela García /

 

Oaxaca de Juárez.– Una fuga de combustóleo en un ducto de la Refinería “Antonio Dovalí Jaime” provocó un incendio la noche del 21 de junio en el puerto de Salina Cruz, generando una intensa movilización de cuerpos de emergencia y preocupación entre habitantes de colonias cercanas que observaron una densa columna de humo negro y llamas visibles desde distintos puntos de la ciudad. De acuerdo con Petróleos Mexicanos (Pemex), el incidente se registró en una línea de 16 pulgadas que conecta la refinería con la Terminal Marítima y fue controlado mediante la activación de protocolos de seguridad y atención de emergencias.

Vecinos de la colonia Aviación fueron quienes alertaron inicialmente sobre el siniestro. Imágenes difundidas en redes sociales mostraron llamaradas de gran altura y una nube oscura que se extendió sobre la zona industrial, lo que generó incertidumbre entre la población respecto a posibles riesgos para la salud y el medio ambiente. Hasta el momento, Pemex informó que la fuga fue contenida y no reportó personas lesionadas ni fallecidas derivadas de este evento.

La refinería de Salina Cruz, considerada una de las más importantes del Sistema Nacional de Refinación, tiene una capacidad de procesamiento cercana a los 330 mil barriles diarios y constituye una infraestructura estratégica para el abastecimiento de combustibles en el sur y sureste del país. Sin embargo, en los últimos meses ha enfrentado diversos incidentes que han alertado sobre las condiciones operativas y de seguridad industrial en instalaciones de Pemex. Apenas en mayo de este año, un incendio registrado en una torre de enfriamiento dejó seis trabajadores lesionados; uno de ellos falleció posteriormente a causa de la gravedad de sus heridas.

A estos hechos se suma una explosión ocurrida en febrero de 2026 en un ducto vinculado al sistema de transporte de hidrocarburos hacia Salina Cruz, accidente que dejó personas fallecidas y lesionadas durante labores de mantenimiento.

Hasta el cierre de esta edición, las autoridades no habían informado sobre afectaciones a la población civil ni emitido recomendaciones extraordinarias para las colonias cercanas al área donde ocurrió la fuga. No obstante, los hechos reabren el debate sobre la necesidad de fortalecer los mecanismos de prevención, vigilancia y rendición de cuentas en torno a la infraestructura petrolera que opera en el Istmo de Tehuantepec, una región donde la actividad industrial tiene impactos directos sobre miles de habitantes.

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