- Habitantes de Collantes, en la región de la Costa iniciaron trabajos comunitarios para reforzar el cauce del río La Arena ante el temor de nuevos desbordamientos durante la temporada de lluvias. La población denuncia tres décadas de abandono institucional y advierte que la falta de obras de prevención sigue poniendo en riesgo viviendas, cultivos y medios de vida.
Karen Rojas Kauffmann /
Oaxaca de Juárez.– Ante la inminente temporada de lluvias y el riesgo recurrente de inundaciones, habitantes de la comunidad afromexicana de Collantes, perteneciente al municipio de Santiago Pinotepa Nacional, comenzaron trabajos de bordeo y reforzamiento en las márgenes del río La Arena mediante tequios y cooperación comunitaria, una medida que busca reducir los impactos de posibles desbordamientos ante la ausencia de obras preventivas prometidas durante décadas por distintos niveles de gobierno.
De acuerdo con testimonios recogidos por medios locales y nacionales, el problema se remonta al menos a 1997, cuando el huracán Paulina provocó daños severos en la región y evidenció la necesidad de construir infraestructura de protección sobre el río La Arena. Desde entonces, habitantes aseguran que administraciones municipales, estatales y federales han anunciado proyectos de contención que nunca se concretaron.
Actualmente, pobladores trabajan con recursos propios para reforzar aproximadamente ocho kilómetros del cauce, desde el puente de Collantes hacia la zona costera. La finalidad es disminuir el riesgo de que el río vuelva a desbordarse sobre caminos, viviendas y parcelas agrícolas, como ha ocurrido de manera recurrente en los últimos años. Según estimaciones de los propios habitantes, alrededor de 5 mil personas de Collantes y comunidades vecinas como Los Pocitos y Cerro La Esperanza podrían resultar afectadas por nuevas inundaciones si no se realizan obras integrales de protección.

La preocupación de la población se intensificó tras el paso del huracán John en 2024, cuando el Gobierno de Oaxaca reconoció que Collantes fue una de las comunidades más afectadas por el desbordamiento del río La Arena. En aquella ocasión, autoridades estatales informaron que gran parte de los daños se registraron en una comunidad cuya economía depende principalmente de la agricultura y donde la mayoría de la población se identifica como afromexicana. También se anunció la necesidad de fortalecer el bordo de protección; sin embargo, habitantes sostienen que las acciones comprometidas continúan pendientes.
La situación refleja los desafíos que enfrentan numerosas comunidades afromexicanas para acceder a condiciones de igualdad en infraestructura pública, obras de prevención de desastres y políticas de adaptación climática.
En México, los pueblos afromexicanos obtuvieron reconocimiento constitucional apenas en 2019, después de décadas de invisibilización institucional. La Costa Chica de Oaxaca concentra una de las poblaciones afrodescendientes más importantes del país, con comunidades que históricamente han denunciado rezagos en servicios, infraestructura y atención gubernamental.
Mientras las lluvias comienzan a intensificarse en la región, las familias de Collantes continúan trabajando en jornadas comunitarias para proteger su territorio. La demanda central sigue siendo la misma que han planteado durante casi tres décadas: que las autoridades garanticen obras de prevención capaces de reducir el riesgo permanente que enfrentan sus hogares, cultivos y medios de subsistencia. Para la comunidad, el bordeo del río no representa únicamente una obra hidráulica, sino una medida indispensable para salvaguardar derechos fundamentales como la vivienda, la seguridad, la alimentación y la protección frente a desastres.


