Skip to main content

Fuera de Cuadro

Ana Luisa Cantoral

Ana Luisa Cantoral es periodista con 25 años de experiencia en investigación y análisis informativo. Especializada en temas sociales, políticos y de salud pública, ha desarrollado una trayectoria en periodismo de denuncia y crónica deportiva. Su trabajo se distingue por el rigor, la claridad y el compromiso con la información..

En Oaxaca hay dos realidades caminando al mismo tiempo: una se presenta desde los escritorios oficiales, con gráficas, porcentajes y comparativos nacionales; la otra se vive en las calles, donde una familia despide a un ser querido,  un comerciante coloca barrotes en la entrada, o una colonia vuelve a escuchar el sonido de las balas.

El gobierno de Oaxaca presentó hace unos días una cifra que merece atención, el estado se ubica, según el Consejo Estatal de Seguridad Pública, como la quinta entidad más segura del país y reporta una reducción del 32% en la incidencia delictiva durante los últimos tres años.

La cifra es importante, los indicadores importan y sin duda la reducción de delitos debe reconocerse cuando verdaderamente ocurre.

Y ahí aparece la pregunta que los oaxaqueños se hacen: ¿cómo se explica que un estado avance en las estadísticas de seguridad mientras siguen ocurriendo hechos violentos que alimentan la percepción de miedo?

En los últimos meses, Oaxaca ha sido escenario de asesinatos y ataques armados que difícilmente pasan desapercibidos. Un líder transportista fue asesinado junto con dos de sus escoltas en San Sebastián Tutla; semanas después, el alcalde de San Miguel Amatitlán fue atacado a balazos. A eso se suman balaceras en la capital y reportes de robos que mantienen encendida la preocupación entre habitantes.

Por eso el cuestionamiento no es la existencia de los datos oficiales, sino la distancia entre esos datos y la realidad que perciben los ciudadanos.

En una entrevista, el periodista Luis Cárdenas cuestionó al secretario de Gobierno, Jesus Romero López, sobre esa contradicción. Le recordó un hecho ocurrido apenas meses atrás, un ataque armado en pleno centro, dónde perdieron la vida tres personas entre ellos el hijo de un subsecretario de Gobierno. La pregunta fue sencilla, pero incómoda: si un hecho así ocurrió recientemente, ¿qué cambió en tan poco tiempo?

La seguridad no se mide únicamente con porcentajes, también se mide en la tranquilidad de una persona que sale a trabajar, en la confianza para denunciar un delito y en la certeza de que la autoridad puede responder antes de que ocurra una tragedia.

En pocas palabras Oaxaca necesita que los avances que aparecen en los informes también puedan comprobarse en la vida diaria.

Una cifra puede marcar una tendencia, pero la confianza de una sociedad se construye cuando la gente vuelve a sentir que la autoridad está presente.

Leave a Reply