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Scriptorium

Donaldo Borja

Luis Donaldo Martínez Borja estudió la licenciatura en Filosofía. Ha sido profesor de latín y etimologías grecolatinas, español, Historia, Formación Cívica y Ética. Creador del programa de Radio Tertulias en la azotea dependiente de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca y Café Filosófico Oaxaca. Es creador del Club de Lectura Tertulias en la azotea, y promotor de lectura acreditado por el Fondo de Cultura Económica.

La burla, ahora generalizada, por el hecho que algunos hombres —en ocasiones ya mayores— guardan entre sus herramientas un puñado de clavos oxidados con la finalidad de ocuparlos algún día, se equipara casi al mismo sentir de aquellos que guardando legajos de papel viejo, se justifican, con la idea de que en algún momento servirán, y si no sirven, quedan como memoria. Lástima que no se puede decir lo mismo de los clavos oxidados o de los demás chunches que se guardan en una bodega, estos, extrañamente se ocuparán algún día.

Equipar lo «viejo» con lo útil, en ocasiones se puede convertir en paradójico, por que ¿quién realmente ocupa algo que ya ha sido desechado y cuya utilidad la ven como nula? Posiblemente, solo la ropa —de ahí la importancia de las llamadas pacas— es el objeto colectivo por antonomasia que se tiene en mente para uso de segunda mano. Sin embargo, casi del desconocimiento popular es el uso de los papeles históricos que instituciones civiles o privadas resguardan como parte de su memoria histórica. Servirán o no, los papeles históricos son el perpetuo recuerdo de que «algo sucedió».

El Archivo Histórico como institución es el lugar que resguarda una serie de documentos cuya utilidad sólo es funcional para la reconstrucción de la historia. Sin embargo, el Archivo Histórico, también, puede ser entendido como el conjunto de documentos (material documental) que contiene la memoria histórica de un lugar, institución, persona, etc. En ocasiones es llamado archivo muerto, porque dichos documentos no tienen una vitalidad en el tiempo presente, por poner un ejemplo, un acta de nacimiento de 1900 no tiene utilidad en algún trámite como la inscripción al padrón para los apoyos a adultos mayores, aunque la edad ya la alcance.

De este modo, el Archivo Histórico sólo puede existir cuando se tiene la consciencia histórica necesaria y esto se logra con el conocimiento, primeramente, de estas instituciones; secundariamente se logra cuando se conocen los documentos que se resguardan. En ocasiones, pareciera que los Archivos Históricos están vedados a la gente de a pie y que sólo los investigadores o universitarios —y agregados en la letanía, los archivistas— tienen casi el sacrosanto derecho de conocer los documentos contenidos en dichas instituciones. Sin embargo, esto depende mucho de las dependencias dado que cada una de ellas marca sus políticas de consulta, ya que los Archivos Históricos no son una biblioteca como tal, aunque pueden existir material bibliográfico histórico, como el primer libro impreso de América.

Como se dijo, anteriormente, los procesos de consultan dependen de las instituciones, algunas piden cartas de las universidades, otros solicitan cartas de motivos, algunos más solicitarán las perlas de la virgen, y claro está, tienen el derecho de solicitarlo, dado que existen una panda de comerciantes y personas del más bajo estatus moral, que suelen sustraer dichos documentos para colección personal, mayor tiempo de consulta o en el peor de los casos, para venderlos. Por esta razón, no es que las personas que atiendan los Archivos Históricos sean especiales, sino que el resguardo de los mismos, lo exige. Por otro lado, gracias a estos requisitos se llega a tener mayor control en la consulta y sirve de memoria histórica para el mismo Archivo.

Ya, por último, cabe señalar de manera breve y más puntual los tipos de Archivos Históricos. Existen aquellos que son privados, que suelen ser los archivos de familias o personajes ilustres; existen otros que suelen ser públicos, como los Archivos Municipales o los Archivos Generales (de la Nación o del Estado); también, se encuentran los Archivos, que para efectos de estudio se pueden llamar híbridos, como son los Archivos Históricos Arquidiocesanos o diocesanos, que como su categoría lo dice, su contenido pertenece a la Nación, pero su resguardo lo tiene la Iglesia, en especial, la Iglesia Católica; en esta misma categoría se pueden encontrar los Archivos Históricos Parroquiales, que resguardan la vida histórica de las demarcaciones territoriales que emplea la Iglesia.

Con todo este recorrido que va de la definición a una clasificación somera, el Archivo Histórico cobra su importancia porque es el continente institucional y documental, que resguarda la historia de una parte de la humanidad asentada en una alguna parte del mundo. Es deber de todos, ya que lo exige las diversas Leyes que se tratarán en otro momento, cuidar, incentivar, colaborar y resguardar estos bienes de la Nación. El robo, el mal uso y demás tropelías causadas a estos archivos es motivo de sanciones, faltas y delitos juzgados por daño al patrimonio nacional.

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