AMOR DE CABARET

El bejaranista

A buen “padrino” se unió Irineo Molina. Su nuevo mentor tiene un acuerdo con Morena para garantizarle al nuevo jefe máximo un ‘ejército’ de 30 mil dirigentes en todo el país, y el dato que alumbra el camino clientelar del diputado morenista

ANTONIO MUNDACA

A lo largo de su carrera política, Irineo Molina Espinoza ha sabido estar en el lugar correcto aunque se haya visto rodeado de las personas equivocadas. “Equivocadas”, planteada como un eufemismo, una ironía del poder que Molina Espinoza ha sabido usar para llegar a la cumbre de San Lázaro, porque el Diputado Federal de Morena es conocido entre sus cercanos como alguien que mueve las aguas para garantizar una buena pesca. Ha sabido hacerlo. Recapitulemos un poco de su historia reciente para llegar a la lumbrera de septiembre del abanderado morenista, inmerso ya en las “ligas mayores” y su nuevo padrino.

Irineo Molina Espinoza, estuvo a horas de no ser considerado candidato a la Diputación Federal por el distrito 01 de Tuxtepec por ordenes de Salomón Jara. Coqueteó con irse al PAN y tuvo un acuerdo previo con Adán Maciel, Presidente de Acatlán de Pérez Figueroa, para ser ungido abanderado aliancista. Su referente, Aleida Alavez, le dijo que aguantará. Se acercó a Benjamín Robles Montoya. Volvió al padrino que lo llevó a Morena, Rosendo Serrano, y al final, fue el Partido Encuentro Social (PES) que le abrió la posibilidad franca. Su historia como candidato no tiene precedentes. Ganó de manera contundente con más de 90 mil votos, mitad de su trabajo político, mitad del efecto obrador y mitad por presuntas alianzas innombrables con la mafia del poder, dicen sus troyanos.

Ya con el triunfo, inmerso en soledad de no pertenecer al clan del que manda en Oaxaca solapado por AMLO, se acercó a Nancy Ortiz (una posición antigua de Flavio Sosa a la que el Morenismo le quedó debiendo la candidatura al senado, y le dará de premio la Coordinación Estatal de Programas Federales).

Como Presidente de la Junta de Coordinación Política (Jucopo) del Congreso Oaxaqueño, operó sin el poder político los recursos del cargo, y se acercó a Gurrión y a Murat. Ha sabido mover las aguas, dijimos. Para combatir esta orfandad se ha unido al Movimiento Nacional por la Esperanza (MNE), que dirige el controvertido Rene Bejarano, el experredista que en 2004 era secretario particular de Andrés Manuel López Obrador y fue captado en video recibiendo una suma importante de dinero y es conocido desde entonces, como “el señor de las ligas”. A buen “padrino” se unió Irineo Molina. Su nuevo mentor tiene un acuerdo con Morena para garantizarle al nuevo jefe máximo un ‘ejército’ de 30 mil dirigentes en todo el país, y el dato que alumbra el camino clientelar del diputado morenista, es que René Bejarano operará con una estructura paralela de “Subcoordinadores Estatales” durante el gobierno de la “Cuarta Transformación”.

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