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Fondo de Aportaciones a la Infraestructura Social (FAIS) que operó Eviel Perez en Sedesol fracasó en combate a la pobreza

MATHIEU TOURLIERE /APRO

En abril de 2016, al tomarle protesta a Pérez Magaña como subsecretario de Desarrollo Social y Humano, José Antonio Meade Kuribreña lo elogió como “un gran amigo, un gran legislador, un gran funcionario”. Sin embargo, el oaxaqueño tenía detrás de él 15 años de carrera política marcada por el oportunismo y los fracasos.

Su primer “éxito” lo obtuvo el 30 de diciembre de 2001, cuando el Tribunal Electoral canceló la victoria del candidato panista a la alcaldía de Tuxtepec y entregó la presidencia municipal a Pérez Magaña, a pesar de los señalamientos de que militantes del PRI y del PRD ingresaron por la fuerza en el Consejo Municipal Electoral y reventaron las urnas.

El entonces representante del PRI en el Consejo Municipal Electoral y operador del presunto fraude fue Jaime Aranda Castillo, ahora asesor de Pérez Magaña en la Sedesol.

El oaxaqueño se quedó sólo un año en el municipio: en 2003 fue electo diputado federal, puesto que ocupó brevemente, ya que en 2004 Ulises Ruiz Ortiz lo nombró director general del Instituto de la Vivienda de Oaxaca y en 2005, secretario de Obras Públicas.

En 2009, a unos meses de terminarse el sexenio, Pérez Magaña consiguió otra diputación federal, en la que permaneció tres meses, y en 2010, después de su fracasada campaña para la gubernatura de Oaxaca, fue electo senador y presidió la Comisión de Asuntos Indígenas hasta su nombramiento en la Sedesol.

Simpatizantes de Eviel Pérez durante un mitin en 2010. Foto: Hugo Cruz

Simpatizantes de Eviel Pérez durante un mitin en 2010. Foto: Hugo Cruz

Como subsecretario, Pérez Magaña tuvo bajo su responsabilidad cinco direcciones generales, que manejan, entre otros, los programas 65 y Más, de Empleo Temporal y de Opciones Productivas, dotados de más de 50 mil millones de pesos para subsidios, así como la Unidad de Microrregiones.

También encabezó los consejos de administración de las paraestatales Liconsa, dirigida por su paisano Héctor Pablo Ramírez Puga, y Diconsa, a la que en marzo de 2017, tras un paréntesis de dos años, regresó el priista mexiquense Héctor Velasco Monroy, integrante del Grupo Atlacomulco, como Peña Nieto.

Al frente de la Sedesol, Miranda Nava fue prácticamente invisible y sus escasas apariciones públicas ilustraban su desconocimiento profundo de los temas de desarrollo social y de pobreza. Por si fuera poco, en septiembre pasado el periódico Reforma reveló que la hermana del mexiquense vendía gasolina abastecida por huachicoleros.

A la mayoría de los actos públicos de la dependencia acudían, “en representación del secretario”, los subsecretarios Pérez Magaña y Francisco Javier García Bejos, al que Miranda colocó en la Subsecretaría de Planeación, Evaluación y Desarrollo Regional en octubre de 2016, pocos días después de asumir el cargo en la Sedesol.

Por el momento, Pérez Magaña no ha realizado cambios en la dependencia. García Bejos, funcionario muy cercano a Peña Nieto, sigue en el cargo, donde gestiona el multimillonario Fondo de Aportaciones a la Infraestructura Social (FAIS), a través del cual la Sedesol otorga recursos a los estados y municipios para supuestas obras de infraestructura social.

La Auditoría Superior de la Federación (ASF) denunció en 2016 el uso discrecional de gran parte de estos recursos y la falta de rendición de cuentas de las entidades: los municipios reportan únicamente dos de cada 10 pesos gastados, lo que abre la puerta a los desvíos, sobre todo en periodo electoral.

Lo peor es que el FAIS no funciona en el combate a la pobreza: de 2010 a 2015, de los 2 mil 457 municipios analizados por la ASF, 44 disminuyeron su rezago social, 914 aumentaron su rezago social y mil 499 permanecieron igual.

Entre priistas

Al igual que el resto de las dependencias creadas para combatir la pobreza, el gobierno federal convirtió a la Sedesol en una vasta maquinaria priista, que alimenta las sospechas sobre los desvíos de programas sociales para la compra y coacción del voto.

Proceso ha documentado varias veces que Robles y Meade colocaron operadores políticos del PRI en las delegaciones estatales de la dependencia.

El mexiquense Miranda, quien se definió como “operador político”, no fue la excepción: algunos de los 12 delegados que colocó fueron demandados ante la Fiscalía Especializada Para la Atención de Delitos Electorales (FEPADE). De los delegados en servicio, otros 13 fueron nombrados por Meade y siete permanecen en el cargo desde que arrancó el sexenio de Peña Nieto.

Miranda Nava, extitular de la Sedesol. Foto: Octavio Gómez

Miranda Nava, extitular de la Sedesol. Foto: Octavio Gómez

Los delegados juegan un papel clave. Además de disponer de recursos propios para operar programas sociales, gestionan miles de millones de pesos de subsidios de la Sedesol y determinan, junto con las autoridades estatales y locales, el uso de los recursos del FAIS.

Y en septiembre pasado Miranda Nava designó en la delegación de la Sedesol en Oaxaca al polémico priista Alejandro Avilés Álvarez.

Durante tres meses y medio, éste fue secretario Gobierno en la administración de Alejandro Murat Hinojosa, cargo al que renunció cuando se descubrió que su hijo utilizó un helicóptero oficial para ir de vacaciones a Puerto Escondido. El mismo hijo fue criticado en enero de 2016 por presumir su opulento estilo de vida en un viaje que realizó a Las Vegas para celebrar el Año Nuevo.

“Hechura” de Ulises Ruiz Ortiz, según la prensa local, Avilés tiene un amplio historial de corrupción en el estado, donde fue presidente del Comité Directivo Estatal del PRI y coordinador de campaña de Murat, puesto que ocupó Pérez Magaña durante dos días en el arranque del proceso electoral.

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