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Expoferia davilista: el fin de la grandeza comercial y cultural de un proyecto histórico

CAROLINA MEJÍA

En 1963 fue el inició de la Expoferia, la actividad comercial y cultural más esperada en el municipio de San Juan Bautista Tuxtepec, Oaxaca, y sus alrededores. Así pues, cada año se organizó dicho evento que tenía como fin fortalecer la economía del municipio; cuyo máximo desarrollo industrial creció exponencialmente en la década de los 80.

Las administraciones municipales de Antonio Sacre Ebraim (1978-1980), Gerardo Meneses Ortega (1981-1983) Félix Pérez Rodríguez (1984-1986) Sergio Loyo Ortega, Francisco Fernández Arteaga (1989-1992) figuraban en aquellos años. La Industria Cervecera del Trópico fue el principal financiador de los eventos y actividades de la Expo.

La Expoferia agrupaba actividades y manifestaciones del ámbito artístico, cultural y productivo, para atraer industrias y comercio, desarrollar la ganadería y agricultura, e incentivar los productos artesanales y el turismo. La Expo del pueblo buscaba sinergia con otras ciudades y otros estados del país (Xalapa, Veracruz; Morelos, Michoacán, Puebla, Tabasco), incluso alcanzó su nivel internacional en algunas ediciones con países invitados a exponer sus productos y servicios (como España, Venezuela, Panamá, entre otros) y que a su vez generaban inversión.

Las primeras Expoferias se desarrollaban en las calles del centro de la ciudad y posteriormente se desarrollaron en el emblemático Teatro del Pueblo o recinto ferial, edificado en la colonia Nueva Era, ocupándose también el popular Lienzo Charro de la entonces prominente Asociación de Charros de la Cuenca del Papaloapan.

Los organizadores formaban un Comité general, sectorizado a su vez en subcomités por contenidos. Este era integrado por la esfera social empresarial y ganadera que dominaba por aquel entonces el municipio pero que poseía el expertis para llevar a flote cada una de las actividades esperadas año con año por los tuxtepecanos y visitantes de otros municipios y ciudades, para el esparcimiento y disfrute sostenido por varios días.

El desempeño y labor del Comité era el corazón de la Expoferia y de éste dependía que la derrama económica e inversión fuera un éxito. Durante la década de los 60 y hasta entrados los 90, el Comité estuvo integrado por cerca de 40 personas quienes encabezaban las diferentes áreas. Estas iban desde un coordinador de expositores, una coordinación de reinados, hasta un organizador de reforestación y ornato.

Los integrantes del Comité se encargaban de las gestiones con gobiernos de otros estados, con empresas y comercios expositores participantes, estos se agrupaban en stands (regularmente más de 70), así como con las invitaciones a grupos de teatro y danza extranjeros, nacionales y locales, que nutrirían las actividades durante el día, y grupos musicales de banda y tropical, así como música de orquesta y grupos de cámara, que protagonizaban las noches de Expo.

La Flor Más Bella del Ejido, Señorita Representante de Colonia y Reina de la Expoferia, eran los tres títulos más destacados y financiaban parte de los gastos de operación de la Feria. Los concursos de peso de bovinos y porcinos, cabalgatas y charreadas en el Lienzo Charro tuxtepecano, Cintas a caballo, entre otros, completaban las actividades protagonistas de la fiesta más esperada en el año.

A decir de Ana Ma. Llarena de Ahuja, fundadora e integrante del comité organizador en sus inicios, quien nos comparte los datos de esta memoria, la organización de la Expoferia se llevaba casi un año. De las actividades incluso se obtenían ganancias extras y no solamente para realizar la siguiente edición. En aquellos años se estimaba la llegada de 10 mil visitantes durante los días que comprendía la Expo.

Al parecer se abandonó la organización porque se dio más importancia para organizar otros eventos recreativos como el Carnaval. Aunque también es cierto que se debió a una falta de capacidad de gestión y asesoramiento de las administraciones posteriores, apreció la ahora presidenta del Patronato Proconstrucción Museo “Casa Verde”.

Expoferia Tuxtepec, mirada actual. Inseguridad y economía estancada

Desde el 2012 se dejó de organizar la Expoferia. La administración municipal actual quiso retomar las actividades como medida para impulsar la economía de la ciudad. A seis días de emprenderse las actividades, el resultado no se acerca al éxito comercial, ni industrial, ni agropecuaria o cultural de antaño, o por lo menos eso ha sido documentado por algunos medios de comunicación locales, pero sobre todo por la ciudadanía que comparte en redes sociales imágenes y videos de su decepción.

Un recinto ferial o Teatro del Pueblo donde alcanzarían a alojarse cerca de 2 mil personas, después de que construyeron la rotonda a la “Flor de Piña” actualmente en el abandono, los espectáculos del Teatro del Pueblo no han recibido ni a 500 personas. Los expositores y comerciantes se han expresado desesperanzados con las ventas, mientras que la zona da la impresión de alojar puestos ambulantes.

Desde el 2016 el municipio de Tuxtepec (con poco más de 160 mil habitantes de acuerdo con el ultimo conteo intercensal del INEGI) detonó en actos delictivos y violencia nunca vistos. Desde hace tres años o más la ciudad sustenta una desaceleración económica y comercios que no se consolidan. Las autoridades de los tres niveles de gobierno poco o nada han sabido emprender ante la actual situación de inseguridad que permea en los diversos sectores sociales y económicos.

Los cuatros ejecutados en los primeros seis días de feria (casi 50 personas ejecutadas en la ciudad en seis meses, así registrado por la prensa local), la poca afluencia y calidad de los comercios expositores y productos, dan cuenta de una feria comercial y de oferta artística, desangelada y precaria. Las intenciones del munícipe Fernando Bautista Dávila de reactivar esta Expoferia de los tuxtepecanos, luego de siete años, esperará quizás un mejor momento.

La Expoferia Tuxtepec en sus inicios, sembró el antecedente de las ferias de pueblo en toda la región cuenca del Papaloapan. Región centralizada en Tuxtepec, siendo la zona de importancia económica, agropecuaria e industrial más destacada a nivel sureste. Pero poco queda de aquel tiempo de bonanza.

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