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  • La estrategia es la misma, comprar barato y venderse cara. Consolidar la 4T, aunque para eso deba jugarle a la contra incluso a Irineo Molina Espinoza y colgarse de sus eventos, como ya lo hizo en 2016 cuando le jugó a la contra al difunto Sergio Fentanez

 

Antonio Mundaca

 

La que no da paso sin guarache para matarnos de la risa, es la candidata a la diputación local del distrito 02 por Morena, Laura Estrada Mauro. Ya en la capital oaxaqueña son celebres los videos y los comentarios de pasillo en la prensa, cuando corría por el recinto de la cámara de diputados para huir de entrevistas incómodas, o sus paseos ocultando sus bolsos de marca carísimos, que nomás no le alcanzarían con su salario de dentista, o ese séquito en las plazas de Oaxaca, que le cubrían del sol seco de la capital y hoy trae de aplaudidores y aplaudidoras bailando samba en busca del voto del pueblo bueno y sabio tuxtepecano, las bondades del poder y las nuevas riquezas de la 4T.

Lo novedoso ahora son los espejitos que le da al pueblo tuxtepecano. Pasó de promocionar su pegador jingle “la morena” cuando estaba con todo la pandemia, a hacer “marchas de la esperanza”, sendas caminatas al sol con un ejército de acarreados. La estrategia es la misma que en 2018, ganar por la marca, ganar porque hay un pueblo sin esperanza que votará con todo por Morena, aunque algunos de sus representantes solo sean soldados de intereses más profesionales, por no decir soldaditos y soldaditas de Salomón Jara.

La estrategia es la misma, comprar barato y venderse cara. Consolidar la 4T, blablablá, aunque para eso deba jugarle a la contra incluso a Irineo Molina Espinoza y colgarse de sus eventos, como ya lo hizo en 2016 cuando le jugó a la contra al difunto Sergio Fentanez,  o bien ahora, llamar al candidato a la diputación federal o ya de plano viajar en plena campaña a la ciudad de Oaxaca para hacer un comercial con el dirigente nacional de Morena Mario Delgado, lo que sea con tal de repetir la chiripada del 2018 y no el fracaso del 2016. Las mismas estrategias, las pelucas gastadas, pegarse a astros que alumbren alto para seguir viviendo del erario, un rato más.

 

Uno creería que tras tres campañas para el mismo hueso, por su trabajo legislativo hoy podría arrasar en las elecciones locales, pero no, “el premio de consolación” llamado la diputación local, es porque a la presidencia se ubicó en todas las encuestas como la cuarta opción popular, y es posible que gane de nuevo por el efecto Morena,  así de barata es nuestra esperanza, por otro partido, ni a regidora llegaba.

 

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