Capital

Lluvias en Oaxaca de Juárez exhiben olvido histórico gubernamental de colonias metropolitanas

 

  • Un poste de energía eléctrica aplastó una vivienda en la colonia Lomas de San Jacinto en el municipio de Oaxaca de Juárez; las familias damnificadas tuvieron que arreglárselas por su cuenta.

 

Miguel Ángel Maya Alonso /

 

Oaxaca de Juárez.- Cuando “Mando” escuchó el estruendo, salió de su vivienda cogiendo un pequeño paraguas para protegerse de la lluvia, que no había cesado desde hacía varias horas. Su hija Yesenia lo siguió, asustada. Sobre sus cabezas un poste de energía eléctrica se balanceaba. Colgaba de un cable que no cedió ante el peso, pero amenazaba con arrastrar un segundo poste que se inclinó en 75 grados.

“Mando” sintió el peligro y salió de su vivienda, que ha construido durante décadas. Las láminas corroídas por el sarro que conforman su barda cedieron en una esquina. Tres cuartos conforman su casa, dos de láminas de aluminio y una más de paredes de tabicón y techos de lámina. Su hogar ya no era seguro.

Pidieron ayuda. Los primeros en llegar fueron los vecinos, quienes contactaron a las dependencias de emergencia. Sabían que tardarían ante lo escabroso del terreno. Nunca imaginaron que ni siquiera llegarían.

 

 

Vive en la calle Emiliano Zapata del Sector 2 de la colonia Lomas de San Jacinto del municipio de Oaxaca de Juárez, junto a su esposa y sus dos hijas. El jueves 8 de septiembre de 2020, vivían una pesadilla.

El hogar de “Mando”, junto al de miles de personas, fue construido en el cerro. La inclinación de este sector es especialmente grande. Subir es un suplicio diario para las piernas, lo mismo que para las rodillas la bajada. “Mando” no pudo hacer más, estuvo durante más de siete horas bajo lo lluvia. Observaba con resignación como el poste aplastaba lentamente su vivienda.

 

¿Y la ayuda?

Cuando “Chica” llegó lo primero que vio fue un gran poste de concreto que se balanceaba sobre su hogar. Después observó a su esposo, “Mando”, parado sobre los escalones de su callejón. Ahí estaban sus hijas, a salvo, así que respiró, aliviada.

“Necesitamos ayuda” suplicó. Los vecinos ya se habían contactado con la Coordinación Estatal de Protección Civil, cuyo titular, Óscar Valencia ni si quiera se enteró. Lo mismo ocurrió con la dependencia homóloga del municipio.

 

 

El presidente municipal, Oswaldo García Jarquín, probablemente pensó que los hechos acontecidos a escasos cinco kilómetros de su oficina, era una estratagema de los medios de comunicación para atacarlo.

Mientras, “Chica” no contuvo las lágrimas. Después le dijo a una vecina, “mis lágrimas son más por enojo, por que nadie nos hace caso”.

Cinco horas después del incidente, cuando el poste aplastó parte de la vivienda y otro más amenazaba con caer, llegó personal de la Comisión Federal de Electricidad, quienes aseguraron que el poste estaba enterrado más de tres metros bajo tierra.

“No estaba enterrado ni cincuenta centímetros”, dijo uno de los vecinos. “Yo conozco mi trabajo”, respondió el trabajador”. Para ser refutado, “yo vi como lo construyeron”. Durante la discusión, “Mando”, “Chica” y sus hijas solo escucharon, su principal preocupación era donde pasar la noche.

En esta colonia popular de la capital oaxaqueña, donde habitan los más pobres. Recordaron por enésima vez que ellos son los olvidados, los que sólo existen para los políticos en épocas electorales.

 

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- Periodismo de investigación

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