- Asociaciones de mujeres y colectivas feministas se organizan para el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, violencia que, en algunos casos como el de María del Sol Cruz Jarquín, continúa impune tras 6 años de violaciones sistemáticas al debido proceso y la inoperancia de las autoridades
Texto: Karen Rojas Kauffmann / El MuroMx
Oaxaca de Juárez.- Mujeres diversas, colectivas, feministas, organizaciones sociales y civiles integrantes de Mujeres Oaxaqueñas Tejiendo Comunidad, irrumpieron las calles de la capital como cada 25 de noviembre, para manifestarse en contra de la violencia machista en un Estado que ya registra, según cifras del Grupo de Estudios Sobre la Mujer Rosario Castellanos (GES Mujer), 90 feminicidios durante 2024, un tipo crítico de violencia que está lejos de desaparecer.
En las semanas previas el repunte de la violencia contra las mujeres en Oaxaca ha sido evidente. Las hermanas Virginia y Adriana Ortiz García, indígenas triquis de 35 y 45 años de edad, asesinadas durante la madrugada del 6 de noviembre, y los feminicidios de Judith Vianney Toledo Santos de 29 años -quien desapareció al salir de su trabajo de enfermera en el Hospital del ISSSTE- y de la abogada y activista Sandra Domínguez Cruz, mujer indígena ayuuk que desapareció desde el 4 de octubre de este año, evidencian no sólo el síntoma sino la saña con las que se violenta física, psicológica, sexual y políticamente a las mujeres, en un Estado que se jacta de ejercer una procuración de justicia pronta, eficaz, imparcial y gratuita.
“Repudiamos la evidente ineptitud de los funcionarios de gobierno y sus instituciones para garantizar la vida de las mujeres y el acceso a la justicia de quienes viven las violencias más atroces. No hay justicia ni verdad, pues el mismo sistema encargado de procurarla e impartirla nos falla constantemente”, protestaron durante la marcha convocada “con la potencia que tiene la barricada y la participación social en Oaxaca”.
Denunciaron que el repunte de la violencia contra las mujeres en Oaxaca ha sido evidente.
Según las denuncias de Mujeres Oaxaqueñas Tejiendo Comunidad, desde el 1 de diciembre de 2022 se han perpetrado 209 feminicidios y 708 desapariciones forzadas de mujeres en Oaxaca. Delitos de los que no hay avances en las investigaciones ni un mecanismo eficiente de búsqueda que deje de encubrir criminales, denunciaron las activistas.
Exigieron acciones puntuales y urgentes del Fiscal General de Oaxaca Bernardo Rodríguez Alamilla y de Anahí Sarmiento Pérez, titular de la Secretaría de las Mujeres. “No estamos dispuestas a que la corrupción, la indiferencia institucional, la complicidad del Estado con los agresores y su actuar omiso nos silencie ni detenga. ¡Si no pueden con el trabajo, renuncien!, repudiaron las feministas.
Con barricada feminista exigen justicia
Con una barricada en la que colocaron flores, llantas y un ataúd con la palabra ‘Justicia’, las mujeres demandaron atención real para las víctimas de feminicidio y desaparición forzada. “Desde nuestra rabia digna, exigimos a los gobiernos, instituciones, organizaciones y a cada individuo para que asuman su responsabilidad en la construcción de entornos seguros para las mujeres”.
Durante la movilización colectiva la periodista Soledad Jarquín, acusó la inoperancia de las autoridades en el caso de feminicidio, aún impune, de su hija María del Sol Cruz Jarquín, cometido en el Istmo de Tehuantepec mientras era obligada a cubrir la campaña del candidato Hageo Montero López, hermano del entonces titular de la Secretaría de Asuntos Indígenas, Francisco Javier Montero López, quien era su jefe.
Feministas exigen justicia por los 209 feminicidios y las 708 desapariciones forzadas de mujeres ocurridos en lo que va de la administración de Salomón Jara.
A seis años del asesinato de su hija, Soledad Jarquín continúa en riesgo y exigiendo justicia ante la simulación que mantiene el Estado. Desde 2018 fue incorporada al Mecanismo Nacional de Protección a Personas Defensoras y Periodistas debido a las amenazas de muerte, actos de intimidación y hostigamiento que comenzó a recibir por señalar la inacción de las autoridades, y que persisten hasta nuestros días.
“Este gobierno también ha sido incapaz de responderle a las mujeres. Me sigue doliendo que seis años y medio después sigamos en las mismas tristes condiciones. El caso de María del Sol es apenas uno de los cientos de casos que están guardados en algún cajón, en alguna bodega, entre cajas de cartón mientras se los come el polvo, la humedad, los ratones y nuestras hijas siguen estando sin justicia”, aseguró consternada.
En junio de este año, integrantes de la Federación Internacional por los Derechos Humanos (FIDH), a través del Observatorio para la Protección de los Defensores de Derechos Humanos (OMCT-FIDH), un programa que desde 1997 tiene por objetivo intervenir para prevenir o remediar situaciones concretas de represión contra los defensores y defensoras de los derechos humanos, aseguraron que el feminicidio de María del Sol es representativo de los alarmantes niveles de violencia de género y feminicidios que se registran en el Estado de Oaxaca.
“La impunidad de estos crímenes es generalizada, las investigaciones se realizan sin tener en cuenta la perspectiva de género, y las autoridades revictimizan a las familias y obstaculizan los avances en los procesos judiciales”, sostuvieron en un comunicado emitido desde Ginebra, Suiza.
La historia del 25N se remonta a Las Mariposas, como se conocía a Patricia, Minerva y María Teresa Mirabal, tres hermanas de República Dominicana que en los años 50 se enfrentaron a la dictadura de Rafael Trujillo, uno de los regímenes más largos y represivos de América Latina. Las hermanas Mirabal dedicaron su vida a luchar y defender sus principios e ideales ante la represión, por lo que fueron asesinadas en 1960, un 25 de noviembre. Sus cuerpos fueron encontrados en un coche en el fondo de un barranco. El régimen intentó simular que las ejecuciones habían sido un accidente.


