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  • Mientras el Gobierno Estatal anuncia inversiones millonarias en salud, este centro especializado que opera al mínimo de su capacidad, carece de especialistas y obliga a las pacientes a costear atención externa ante la falta de servicios básicos. Pese a tener potencial para atender a miles de mujeres, la clínica apenas promedia entre una y dos consultas diarias debido a la falta de personal e instrumental médico.

 

Ana Luisa Cantoral/ 

 

Oaxaca de Juárez.– La Clínica de la Mujer, una unidad pública destinada a la atención médica femenina, opera sin servicio de ginecología, de acuerdo con testimonios de pacientes que acudieron en busca de consulta.

Dos mujeres consultadas señalaron que no encontraron especialista disponible al momento de solicitar atención. En uno de los casos, al pedir una revisión de rutina, el personal les indicó que debían programar una cita previa para que un médico acudiera en otra fecha. “Fui para una revisión normal y me dijeron que tenía que sacar cita para que viniera el doctor”, relató una de las usuarias.

En otro caso, una paciente que buscaba información para una posible intervención quirúrgica no recibió orientación.
“Quería cotizar una cirugía, pero no había quién me informara. No hay ginecólogo”, señaló.

La ausencia de este especialista limita la prestación de servicios esenciales como consultas ginecológicas, control prenatal, detección oportuna de enfermedades y valoración para procedimientos quirúrgicos. La clínica depende de los Servicios de Salud de Oaxaca, por lo que su operación está a cargo del sistema público. En ese contexto, la falta de personal especializado representa una falla en la asignación de recursos humanos en una unidad creada específicamente para atender a mujeres.

Las pacientes afectadas indicaron que, ante la falta de atención, deben acudir a otros centros médicos, lo que implica costos adicionales y mayor tiempo de espera, además de incrementar la demanda en hospitales públicos ya saturados.

La unidad, ubicada en la zona de Santa Rosa, ha sido señalada en años anteriores por operar por debajo de su capacidad. La situación actual refuerza los cuestionamientos sobre su funcionamiento y sobre la disponibilidad real de servicios especializados.

Aunque fue concebida como una unidad para atender a una amplia población femenina de Oaxaca de Juárez y municipios conurbados, la Clínica de la Mujer tiene un alcance potencial de cientos de miles de mujeres, en una ciudad donde más de la mitad de la población son mujeres. Su diseño contempla servicios como consulta ginecológica, ultrasonido, mastografías y detección oportuna de cáncer, lo que, bajo estándares de operación en unidades similares del sistema público, implicaría la atención de hasta 30 pacientes diarios por consultorio, es decir, miles de usuarias al año.

Sin embargo, reportes sobre su funcionamiento indican una realidad opuesta, ya que la clínica carece de instrumental médico, por lo que registra apenas entre una y dos pacientes al día, lo que equivale a no más de 40 consultas mensuales y menos de 500 al año. La diferencia entre la capacidad proyectada y la atención real no solo refleja subutilización, sino la falta de servicios efectivos, como la ausencia de ginecología denunciada por pacientes. En términos operativos, esto significa que una unidad creada para resolver necesidades básicas de salud femenina está funcionando muy por debajo de su propósito, sin que exista información pública clara sobre su productividad o sobre las medidas para corregir estas deficiencias.

Hasta el momento, no se ha informado de manera oficial sobre la ausencia de ginecología en la clínica ni sobre las medidas para garantizar la atención a las usuarias.

Aquí cobra relevancia la inversión de más de 3 mil millones de pesos que anunció hace unos días el gobernador de Oaxaca, Salomón Jara, quien dijo que está inversión será para sustituir el Hospital General Dr. Aurelio Valdivieso. Se proyectan 180 camas nuevas y la promesa de una atención “digna, gratuita y oportuna”.

En el papel, es una transformación histórica, pero la realidad de los oaxaqueños solo son más promesas. Oaxaca es uno de los estados con más obras inconclusas del país, con más de 50 proyectos de salud que quedaron a medias desde los sexenios 2004–2010 (Ulises Ruiz), 2010–2016 (Gabino Cué) y 2016–2022 (Alejandro Murat). Es decir, hay obras con más de 15 o incluso 20 años sin terminar.

Ahí está el caso del hospital en Juchitán, iniciado en 2017. Debía concluir en 2019, pero no entró en funcionamiento sino hasta 2023, tras años detenido y marcado por problemas de corrupción.

Otro ejemplo es el centro de salud en Yaganiza, abandonado desde 2018 y que permanecía al 50% de construcción. Y así, varios más, al final proyectos con más de una década de abandono, frenados por corrupción, empresas fantasma, mala planeación o falta de presupuesto operativo.

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