Skip to main content

Sociedad y Política

Isidoro Yescas Martínez

Isidoro Yescas Martínez. Maestro en Sociología y analista político. Ha ejercido el periodismo de opinión en diversos medios locales y nacionales. Coordinador del libro No se olvida, el movimiento estudiantil de 1968 en Oaxaca.

Que se recuerde, pocas veces en la larga historia de movilizaciones de la sección 22 del SNTE se ha tenido que mover la fecha del inicio de sus paros indefinidos de cada año (cuando así se ha acordado) como ahora ha ocurrido.

No es para menos: después de dos asambleas estatales suspendidas por falta de quórum, la que se llevó a cabo el primero de mayo (luego de la entrega de su pliego petitorio al gobierno del estado) se dividió y tensó a tal grado que el acuerdo derivó en someter a consulta de la base magisterial la fecha del inicio del paro de labores a nivel estatal (con la meta de que la CNTE haga suyo sus acuerdos): 25 de mayo o 1 de junio.

En cualquiera de las dos fechas ya las corrientes sindicales y sectores magisteriales que siguen apostando a estallar el paro el primero de junio le metieron el primer gol a la dirigencia seccional que encabeza Yenni Pérez, quien antes del inicio de la asamblea estatal ya había anticipado que el paro y las movilizaciones se iniciarían el 15 de mayo.

Ya colocados en la línea de no perder sus buenas relaciones con los gobiernos federal y estatal , los integrantes del CES de la sección 22 del SNTE ganaron tiempo con la falta quórum en las asambleas ordinarias de marzo y abril con la meta de maniobrar en la asamblea de este primero de mayo para ratificar el inicio del paro para el 15 de mayo, como ya lo tenían programado.

Estallar el paro en esta fecha tenía sus ventajas políticas y administrativas: disponían de casi un mes para movilizarse y negociar antes de la inauguración del Mundial de Futbol en la Ciudad de México (11 de junio) para así evitar el enojo presidencial; aparte, les evitaría la presión de los padres de familia para cumplir con el calendario escolar y hacer entrega de la documentación escolar a los estudiantes de nivel primaria y secundaria durante el mes de junio.

Sin embargo, el razonamiento contrario apuntó en otro sentido: el magisterio agrupado en la CNTE debe movilizarse en fechas cercanas al inicio de la gesta deportiva más importante para el gobierno federal para así ejercer mayor presión y obligar al gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum a sentarse a negociar, cosa que en las dos últimas movilizaciones no ha ocurrido.

Y fue ésta última la que ganó el primer tiempo del juego pues, como ya se sabe, ahora solamente habrá de dos: o 25 de mayo, o primero de junio.
Es claro que la coyuntura del Mundial podría modificar los términos de un arreglo del gobierno federal con la CNTE, y particularmente con la sección 22 del SNTE.

Hasta ahora la presidenta de la república no se ha reunido con las dirigencias de la sección 22 del SNTE y de la CNTE para abordar sus dos demandas centrales: la abrogación de la Ley del ISSSTE 2007 y la reforma educativa peñista. Sin embargo, llama la atención que sí lo hará con la sección 7 de Chiapas el 11 de mayo para atender demandas propias del gremio magisterial chiapaneco (La Jornada, 1 de mayo del 2026).

¿Lo hará ahora con la representación de la CNTE antes de que empiecen a movilizarse? Puede que sí, puede que no. En todo caso, lo que importa es que se reinstale la mesa de negociación de alto nivel y que se avance en la solución de las demandas centrales del magisterio disidente que, por cierto, ya los empieza también a hacer suyas (parcialmente y con menos estridencia) la dirigencia charra del SNTE.

Si esto sucede antes del 12 de mayo, cuando la base magisterial de la sección 22 del SNTE resuelva entre el 25 de mayo o el primero de junio para irse al paro indefinido, se estaría evitando que las movilizaciones a llevarse a cabo fundamentalmente en la Ciudad de México, pero también en Oaxaca y otras entidades en donde la CNTE tiene presencia, tensen de nueva cuenta las relaciones con el gobierno federal.

Lo que sí es un hecho es que el balón de la CNTE ya está en juego, que su brazo con mayor capacidad de movilización como la sección 22 del SNTE ya puso contra la pared a su dirigencia, y que los resultados de este juego de poder debería dirimirse en los mejores términos posibles para todos los jugadores.

Leave a Reply