Sociedad y Política
Isidoro Yescas Martínez
Isidoro Yescas Martínez. Maestro en Sociología y analista político. Ha ejercido el periodismo de opinión en diversos medios locales y nacionales. Coordinador del libro No se olvida, el movimiento estudiantil de 1968 en Oaxaca.
Es saludable para la vida social y política de Oaxaca no olvidar que por estas fechas, hace 20 años, dio comienzo un movimiento popular para enarbolar un conjunto de demandas gremiales (sección 22 del SNTE), sociales y políticas que al tener como respuesta la represión gubernamental derivó en su principal demanda: la caída del gobernador Ulises Ruiz Ortíz.
Ulises no cayó, pero los largos meses de lucha libradas de múltiples formas en las calles de la ciudad de Oaxaca, los agravios sufridos , la parálisis económica que la dinámica del movimiento propició y su violento desenlace dejaron profunda huella en todos los oaxaqueños y oaxaqueñas.
Denostados por quienes solo alcanzaron a ver las barricadas, los cohetones y las bombas molotov y no los motivos de la radicalidad de la diversidad de grupos y organizaciones que formaron parte de la APPO, hoy se vuelve a colocar el tema en las redes sociales como parte de esa reivindicación política que cada año llevan a cabo algunos de sus protagonistas, muchos de los cuales pagaron con cárcel su osadía de desafiar al viejo sistema político. Hubo, sin embargo, quienes la libraron y aprovecharon la coyuntura para empoderarse, ya en sus propias organizaciones, ya en las instituciones políticas del viejo régimen que combatieron o simularon combatir, ya en el gobierno primaveral.
Perdida la oportunidad de un cambio por la vía de la lucha callejera, la segunda se presentó en el 2010 con la elección de gobernador, el triunfo del candidato opositor Gabino Cué y la instauración del primer gobierno de alternancia distinto al PRI. Sin embargo, muy pronto el “gobierno del cambio” metió reversa para, de facto, cogobernar con sus “adversarios” y así sepultar todas las aspiraciones transformadoras que le habían servido como bandera política para derrotar electoralmente al PRI.
La segunda alternancia se inauguró en el 2016 con la recuperación de la gubernatura por parte del PRI que, en los hechos, solo representó la continuidad y consolidación del cacicazgo muratista que ya en el 2006 se había unido a la causa appista para intentar tirar a Ruiz Ortíz .
Y la tercera alternancia llegó en el 2022 con el arribo de Salomón Jara Cruz a la gubernatura, año en el que también Morena reafirmó su condición de fracción mayoritaria y dominante en el Congreso local .

Con estos antecedentes, en el año 2020 escribí el párrafo siguiente sobre lo que ya se advertía desde entonces para Oaxaca a partir de la insurgencia popular del 2006 y sus demandas de un cambio de régimen:
“Perdura y perdurará la duda si en lo que ya se perfila como la tercera alternancia en el poder ejecutivo (2022) Oaxaca realmente tendrá otra oportunidad para un cambio de régimen como lo soñaron los protagonistas del movimiento popular del 2006 o, como hasta ahora se percibe, todo será otra vuelta de tuerca…” (Noticias, mayo 26 del 2020).
No me equivoqué. Hoy tenemos a un gobernador igual o peor al que se combatió en el 2006. Se dirá que no es un gobierno represor, pero, aceptando sin conceder, sí padece del mismo adn autoritario que el ulicismo o el muratismo.
Hoy que desde diversos frentes e instituciones se conmemora el 20 aniversario de la APPO y de todo lo que significó dentro y fuera de Oaxaca este movimiento contestario, vale la pena revisar de sus múltiples experiencias en lo social, político y cultural, etc. para que esa historia de la que ya se ha escrito mucho ( y se seguirá haciendo) no se repita en sus errores y excesos y sí en su capacidad creativa y en sus ideales de un cambio democrático .


