El problema al que se enfrentaría Barón Ortiz sería al consenso como primera regla para elegir a la candidata al senado por la primera fórmula, y el segundo problema sería la negociación con el PT y Benjamín Robles, que busca imponer en ese espacio a como dé lugar a su esposa aunque aparezca en los últimos lugares de la encuesta
ANTONIO MUNDACA
La incursión de la diputada federal Karina Barón Ortiz como nueva integrante de Morena es un hecho público. Desde que firmó en marzo el pacto de unidad se ha visto cercana a la cúpula de Andrés Manuel López Obrador en la ciudad de México, en su círculo, señalan incluso, que se ha vuelto cercana del hijo de AMLO y ha entablado acuerdos de confianza teniendo como base su trabajo político en la entidad Oaxaqueña que es bien visto en la CDMX.
En la asamblea del jueves pasado, sectores de ese partido filtraron encuestas que ponen a Karina Barón muchos puntos arriba de las otras aspirantes al senado por ese partido. Ni Luisa Cortés ex dirigente de Morena o Nancy Ortiz, dirigente actual, ni Maribel Martínez de Robles, esposa de Benjamín Robles, mucho menos Irma Juan Carlos, Presidenta del Consejo Estatal, ni las 4 juntas alcanzarían en la encuesta que tiene en su poder el Comité Ejecutivo Estatal de Morena a Karina Barón Ortiz.
El problema al que se enfrentaría Barón Ortiz sería al consenso como primera regla para elegir a la candidata al senado por la primera fórmula, y el segundo problema sería la negociación con el PT y Benjamín Robles, que busca imponer en ese espacio a como dé lugar a su esposa aunque aparezca en los últimos lugares de la encuesta, solo por encima de Irma Juan Carlos y por debajo de Luisa Cortés y Nancy Ortiz.


