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A la fecha, no existe cura o vacuna específica para tratar el nuevo tipo de coronavirus (COVID-19), el cual ha causado más de 5 mil 300 muertes tan solo en México y más de 300 mil en todo el mundo.

Sin embargo, instituciones a nivel nacional como el IMSS, e incluso una clínica de Puebla, han recibido autorización por parte de las autoridades de salud para realizar ensayos clínicos con plasma convaleciente de pacientes recuperados de COVID-19; este promete ser una tratamiento eficaz para enfermos graves de esta misma enfermedad.

En pocas palabras, un porcentaje de la sangre (llamada plasma) de una persona que enfermó por COVID-19 y se recuperó, está llena de anticuerpos que generó durante la enfermedad, y al ser recibidas por otro paciente, aún enfermo, a través de una transfusión, podría ayudarle a recuperarse con mayor rapidez.

El doctor Ramón Eduardo Aguilar Zubiaga, químico, bacteriólogo, parasitólogo y experto en temas de microbiología, dijo en entrevista para LADO B que, al aplicarse el suero o plasma a una persona en estado grave por COVID-19, se estaría ahorrando todo el proceso de generación de anticuerpos (que tarda de cinco a siete días).

Esto se debe a que el plasma donado ya contiene los anticuerpos específicos para atacar al virus. Y al entrar estos al sistema del donante mediante una transfusión, el organismo del paciente sólo se encargará de multiplicarlos, lo que sucederá en un lapso no mayor a tres días.

El doctor Aguilar Zubiaga aclaró que la aplicación de plasma es un recurso valioso para combatir la enfermedad; sin embargo, no es el tratamiento idóneo, porque si el virus ya afectó a algún órgano, principalmente a los pulmones con la creación de coágulos o infecciones, se tendría que atacar con otros tratamientos.

Otro aspecto negativo que analiza el doctor Zubiaga, es que el virus SARS-COV-2 tiene una capacidad de mutación alta, por lo que puede cambiar sus proteínas y sus propiedades fácilmente.

“Si al aplicar plasma que contenga anticuerpos específicos para atacar al virus y estos se encuentran con un virus mutado, no tendrán la capacidad de atacarlo, y se tendría que repetir el proceso de generación de nuevos anticuerpos, esta vez con nuevas propiedades necesarias para atacar a este virus mutado”.

 

PUBLICACIÓN LADO B

Transfusión de plasma convaleciente a enfermos graves de COVID-19, un posible tratamiento para su recuperación

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