AMOR DE CABARET

El nostálgico

Su renuncia al cargo ganadero parece que es cuestión de tiempo, sobre todo porque calladito, calladito, Gabriel Cué sigue teniendo su corazoncito en la presidencia municipal de Tuxtepec por el PRI, y más ahora que a nivel local no existen liderazgos fuertes, y sigue pesada la loza del último presidente emanado de esas filas, el saqueador de Antonio Sacre.

ANTONIO MUNDACA

El 8 de diciembre de 2016, Gabriel Cué Navarro fue designado Director de Fomento Pecuario de Oaxaca dentro del organigrama de la Secretaría de Desarrollo Forestal y Pesca (Sedapa). Así pasó a formar parte del gabinete ampliado del sexenio muratista y se tuvo que mudar a la Ciudad de Oaxaca, a pesar de que recién había inaugurado su casa a finales de diciembre en las inmediaciones del Parque Juárez.

En este espacio se comentó su inclusión en el sector ganadero, y el hecho de que por primera vez se le conociera al ex candidato a la diputación local, un trabajo en el ámbito oficial. Tres meses después el joven Cué Navarro está por renunciar a dicha encomienda por misteriosas razones políticas y personales, por no añadir que el joven Cué no aguanta la nostalgia por esta tierra de humedad y chaquistes.

Dicen los políticos oaxaqueños, que Gabriel Cué no se “siente a gusto”, que extraña su vida en el rancho tuxtepecano, sus aficiones en la aldea, sus gustos don juanescos y sobre todo, se siente relegado en la oficina de Sedapa, donde hasta el momento, no encuentra donde acomodarse para evitar el tedio y las largas noches antequeras, sin la posibilidad de rendirle gusto al cuerpo, o vaya sin ese reconocimiento sucinto que tiene en Tuxtepec, y sus calores costumbristas.

Su nombramiento, que parecía sería una proyección política, lo ha puesto en el hoyo del olvido en el municipio que le interesa, y donde había invertido con “Somos Cuenca” -que fue su bandera social y hoy está olvidada como una organización electorera más-, y que le había dado ciertos dividendos contra esa imagen de niño rico que le ha pesado por muchos años.

Su renuncia al cargo ganadero parece que es cuestión de tiempo, sobre todo porque calladito, calladito, Gabriel Cué sigue teniendo su corazoncito en la presidencia municipal por el PRI, y más ahora que a nivel local no existen liderazgos fuertes, y sigue pesada la loza del último presidente emanado de esas filas, el saqueador de Antonio Sacre.

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