AMOR DE CABARET

El renunciado

“Días antes de su renuncia, circuló en redes una lista de sus gastos ostentosos como titular de la Segego, el mar de filtraciones anunciaban su caída desde que inició el sexenio alentada en los medios por quienes hablan al oído al gobernador oaxaqueño y tiene un tufo a una juniorcracia que al igual que el hijo de Alejandro Avilés, gusta de los excesos”

ANTONIO MUNDACA

Desde antes de ser nombrado Secretario General de Gobierno (Segego), Alejandro Avilés Álvarez, estaba enfrentado con la burbuja de Alejandro Murat, una burbuja de juniors emanados de la ciudad de México y Estado de México, y de apellidos ilustres oaxaqueños y otros juniors aventajados por el peso económico en sus regiones de origen, y que tienen un proyecto sexenal en el ahora poderoso Secretario de Desarrollo Social y Humano (Sedesoh) Raúl Bolaños Cacho Cué, y que la conforman el Coordinador de Comunicación Social, Alfonso Martínez Córdoba, el Secretario de Desarrollo Agropecuario, Pesca y Acuacultura, Eduardo Rojas Zavaleta y el jefe de oficina de gobierno, Javier Lazcano Vargas, solo por mencionar a algunos.

Alejandro Avilés Álvarez, fue dirigente estatal del PRI en el estado y coordinador de la fracción parlamentaria de este instituto político en la LXII Legislatura del Congreso local, y su salida vino por el hilo más delgado, no se fue por las acusaciones de autorrobos millonarios, por denuncias penales y públicas de la venta de candidaturas o la compra fraudulenta de equipo para un gimnasio con recursos públicos, la negociación de los administradores municipales y acusaciones por desfalcos en municipios, no, Avilés se fue porque la juniorcracia supo entender la naturaleza de sus congéneres, el gusto por el exceso de los juniors.

No se fue por haber sido con Ulises Ruiz diputado local por la vía plurinominal y posteriormente, en la segunda mitad del sexenio, nombrado como coordinador de Delegados de Gobierno. Se fue porque desde enero su hijo exhibió fotografías de la celebración que realizó en Hotel Aria Resort Casino de las Vegas, Nevada, donde el precio por habitación ronda los 6 mil pesos diarios, y en ellas, el joven aparece sosteniendo una botella de champán durante los festejos de año nuevo, ya antes el junior de Avilés había presumido autos lujosos. Y bueno de cerrojo el joven hijo del ahora renunciado titular de Segego, usó un helicóptero oficial para vacacionar en puerto escondido sin que se sepa el trasfondo de las autorizaciones.

El enfrentamiento entre esa burbuja y la que intentó controlar Alejandro Avilés desde su puesto como encargado de la política interna tuvo su fin en su talón de Aquiles: los errores de su hijo.

Días antes de su renuncia, circuló en redes una lista de sus gastos ostentosos como titular de la Segego, el mar de filtraciones anunciaban su caída desde que inició el sexenio alentada en los medios por quienes hablan al oído al gobernador oaxaqueño y tiene un tufo a una juniorcracia que al igual que el hijo de Alejandro Avilés, gusta de los excesos.

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