AMOR DE CABARET

El desmarcado

*Su ausencia es una demarcación de un partido al que llegó por instrucción de la Diputada Karina Barón en marzo de 2016, y fue clave para que Dávila fuera elegido candidato, y en esa negociación le tocó ser Síndico Procurador. Un PT al que hoy le hizo el fuchi

ANTONIO MUNDACA

El gran ausente -literalmente gran ausente- de la asamblea, chupi fiesta del Ayuntamiento, destape presidencial,  y  celebración del pueblo que incluyó  tamales, tortas y fritangas el domingo pasado en el Salón Astorga, para elegir a mano alzada y dedazos incluidos a los representantes municipales del Partido del Trabajo (PT), fue el Síndico Procurador, Gabriel Reyes Bejines.

Su ausencia, evidentemente notoria, se prestó a especulaciones de los mal intencionados, -no dudamos que haya tenido un asunto familiar o una gripe o algún pretexto mayúsculo-, pero en ese mar de especulaciones, su evidente ausencia manda mensaje de cismas que se avecinan en los próximos meses, cuando Fernando Bautista Dávila pida licencia o permiso para buscar la reelección por el PT, y si el cochupo de la alianza sale -en una de esas- unido con la “congruente izquierda de Morena”.

Reyes Bejines, por la posición de brazo derecho de Karina Barón -que aspira al senado-, opera como el escudero de aquellos intereses en un Ayuntamiento cargado -por ahora- a la alianza Bautista Dávila -Robles Montoya, que también quiere a su mujer como candidata al Senado. Reyes Bejines no fue a dicha asamblea porque los intereses que representa hasta ahora son distintos al proyecto que afina el davilismo para asegurarse la reelección, por eso ninguna posición de Karina Barón fue acreditada en dicha asamblea del PT.

Y es que la posibilidad, con alianza o no, de que Reyes Bejines sea un candidato a tomar las riendas del gobierno municipal de Tuxtepec, está fundamentada al menos en la ley orgánica del municipio, donde por ley, su cargo lo faculta a ser “representante legal” y tiene atribuciones en “la contraloría interna”, su ausencia es una demarcación de un partido al que llegó por instrucción de la Diputada Karina Barón en marzo de 2016, y fue clave para que Dávila fuera elegido candidato, y en esa negociación le tocó ser Síndico Procurador. Un PT al que hoy le hizo el fuchi, al menos públicamente, porque tiene cuerpo y medio en Morena, y puede ser que dicho partido vaya en alianza con el PT, pero cada uno negociará por los suyos.

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