AMOR DE CABARET

El agresor

*El munícipe Porfirio Ortiz, tiene un nueva rayita a su piel de tigre de Santa Julia. Ha sido denunciado de mandar a agredir a periodistas que difundían la noticia sobre sus actos de presunta corrupción en Ojitlán. Usó a los policías municipales para amedrentar, robar los periódicos y sacar de la comunidad al vehículo de los informadores.

ANTONIO MUNDACA

Qué es lo que está pasando en Ojitlán y su presidente Porfirio Ortiz y sus regidores, podríamos preguntar los mal informados del tema, y nos quedaríamos con una lucha palaciega por saber con quién se queda con más dinero. Al escarbarle tantito parece una zona de desastre que por donde le rasques, sale pus y estiércol y muchos billetes en juego.

Porfirio Ortiz Córdova ha sido uno de los presidentes más cuestionados de los últimos seis meses en la Cuenca del Papaloapan. Sobre él pesan un sinfín de tropiezos políticos y un municipio ojiteco que parece no tener paz. Existe documentación que prueba, de una forma u otra, que ha usado recursos públicos para agrandar y embellecer su casa en Tuxtepec, ubicada en la carretera que da al Instituto Tecnológico. Ha sido ventaneado de querer hacer uso del dinero público de los ojitecos a discrecionalidad, y tener una pugna de poder con la Comisión de Hacienda de su municipio. Regidores nuevos que ganaron su derecho a la comuna en tribunales y un tesorero que acusa a la esposa del edil de ser un mandilón -o políticamente correcto que la presidenta del DIF lleva los pantalones-. ¡Vaya usted a saber eso y cuántos hoyos más vayan saliendo! con todo y que haya pedido una auditoria para sí mismo, y las filtraciones de que todo se trata de dinero con los concejales tenga un trasfondo que brinque culpa a panistas, diputados y demás instituciones políticas.

El munícipe Porfirio Ortiz, tiene un nueva rayita a su piel de tigre de Santa Julia. Ha sido denunciado de mandar a agredir a periodistas que difundían la noticia sobre sus actos de presunta corrupción en Ojitlán. Usó a los policías municipales para amedrentar, robar los periódicos y sacar de la comunidad al vehículo de los informadores. Por orden suya, han relatado los reporteros, fueron amenazados con que quemarían el coche donde viajaban. Y bueno, ahora es noticia nacional por su intolerancia hacia la prensa. La cereza amarga de una gestión municipal donde la sombra de la corrupción pesa y no pasa nada. ¿Qué padrino lo protege? ¿cuál es el precio que tienen que pagar los ojitecos para tener un presidente haciéndose millonario, construyendo una casa harto grande y fina, que ni siquiera pagara predial en su propio municipio? Los periódicos que mando a robar, ojalá le sirvan para taparse la cara de vergüenza.

Artículo anterior

El beodo

Artículo siguiente

El presunto

elmuromx

elmuromx

Periodismo de investigación

Sin comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *