AMOR DE CABARET

El presunto

*Jurídicamente sobre Pablo Estrada solo pesan las sospechas. El contexto que determina su presunta participación en hechos donde él fue funcionario público, operador de medios de comunicación y donde compañeros -en mesas de café- cuentan cómo fueron amedrentados, expuestos, y muchos hechos que al paso del tiempo, evidencian una manera de actuar cuya estrategia ha sido el engaño y el golpeteo

ANTONIO MUNDACA

La exoneración del ex Secretario Técnico del Municipio de Tuxtepec, Pablo Estrada Tenorio, por la investigación de espionaje iniciada en marzo pasado fue una treta. Un timo -casi bien hecho- donde fueron sorprendidos portales de internet que ni siquiera le dieron seguimiento a la movilización de periodistas. Y es que es lógica pura. ¿Cómo va a ser exonerado alguien que no ha sido denunciado? ¿cómo va a ser exonerado alguien, de una investigación que aún no concluye y  fue realizada contra quien resulte responsable? , ¿qué acaso no fue  él quien renunció por cuenta propia para ser investigado?

Jurídicamente sobre Pablo Estrada solo pesan las sospechas. El contexto que determina su presunta participación en hechos donde él fue funcionario público, operador de medios de comunicación y donde compañeros -en mesas de café- cuentan cómo fueron amedrentados, expuestos, y muchos hechos que al paso del tiempo, evidencian una manera de actuar cuya estrategia ha sido el engaño y el golpeteo.  La exoneración que exigió se diera como réplica adusta tiene ese dejo de intolerancia que tantos problemas le trajo durante su paso como Secretario Técnico, y que a él tampoco le importa ver, porque aprendió durante su trayectoria como comunicador político, que se trata de imponer.

En Elmuromx el 15 de marzo de 2017 se le dio la réplica a una columna donde se señaló, fue “acusado de espionaje sin pruebas”. – Después exigiría, se le diera réplica hasta de la misma réplica, porque como lo dice esa columna, para Pablo Estrada “la prensa está al servicio de los bandos y debe subordinarse o perder”. Los temas profundos eran otros, al menos en este espacio.

Aquí mismo se publicaron sus acusaciones personales donde me responsabilizó de estar detrás de una movilización de periodistas que iniciaron pidiendo el cese a la censura, y pidiendo se investigará presuntos actos de espionaje denunciados por reporteros y regidores y directores temerosos de perder el empleo. Denostó al Consejo de Periodistas del Papaloapan para después victimizarse como un miembro que no era apoyado. Pidió se le reconociera como periodista mientras los compañeros relataban su actuación malintencionada como funcionario. Mostró credenciales vencidas y exigió todas las garantías de un gremio al que él unió por sus actitudes y, pidió apoyo de aquellos a quienes agredía. Tan alejado estaba del gremio de periodistas, que nunca supo los procesos que restructuración que sufría Copan mientras él operaba políticamente para Fernando Dávila planes de gobierno.

La investigación sobre el asunto de espionaje no tiene exonerados, pero él mediatizó que esa era su situación.  Es la misma forma en que intentó engañar a corresponsales nacionales con fotos sacadas de contexto, como intentó engañar a alguna organización de derechos humanos vendiendo las cosas  a su manera, y una larga lista de agravios donde todos somos responsables,  menos él.

 

 

 

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