AMOR DE CABARET

El frívolo

*Durante su última visita a Tuxtepec donde entregó estufas de 100 pesos junto a Luis Enrique Miranda Nava, titular de Sedesol Federal, pidió aplausos por la Guelaguetza y por la Flor de Piña Tuxtepecana mientras el municipio se sangraba en ejecuciones y la inacción o incapacidad de los Secretarios de Estado a su cargo, entonó su ya clásico “Si se pudo” o “ arriba las mujeres” mientras las mujeres indígenas o de huipil eran mercado fértil para la explotación de selfies o sonrisas ensayadas y acarreo.

ANTONIO MUNDACA

Alejandro Murat vive en un mundo de fantasía que lastima a los oaxaqueños. Sus promesas de hacer un gobierno diferente al de los otros priistas que lo antecedieron o resurgir con su proyecto de la malograda transición a casi a 9 meses de gobierno, apuntan a la demagogia y la frivolidad. El cachorro egresado de universidades prestigiadas y acostumbrado a departamentos en Nueva York, realiza giras donde sus discursos insisten en los lugares comunes del progreso y terminan con frases de superación personal o peor, con palabras lapidarias de un gobernador que al paso del sexenio se aleja de la gente para seguir en la juniorburbuja.

Dos ejemplos simples. Durante su última visita a Tuxtepec donde entregó estufas de 100 pesos junto a Luis Enrique Miranda Nava, titular de Sedesol Federal, pidió aplausos por la Guelaguetza y por la Flor de Piña Tuxtepecana mientras el municipio se sangraba en ejecuciones y la inacción o incapacidad de los Secretarios de Estado a su cargo, entonó su ya clásico “Si se pudo” o “ arriba las mujeres” mientras las mujeres indígenas o de huipil eran mercado fértil para la explotación de selfies o sonrisas ensayadas y acarreo.

Un gobernador que prefirió en Tuxtepec hablar de la flor de piña que salvaguardar seriamente a una ciudad que lleva un año sumida en la violencia mientras Alejandro Murat solo pudo escuchar sonidos de Guelaguetza y prefirió hablar de bailables vistosos que del miedo de quienes se supone gobierna.

El otro caso de frivolidad reciente sucedió en el Istmo de Tehuantepec hace unos días. Dijo que en los pueblos donde existen parques eólicos no existe pobreza y solo desarrollo, fiel a su estirpe comerciante no habló del despojo de las tierras, de la violación de derechos a los pueblos originarios, eso sí “las personas ya tiene para su cochecito” a costa del aumento del crimen organizado y ese desarrollo de energía limpia que no se queda en Oaxaca, pero ¿qué tal están las cosas en Nueva York, donde el gober tiene unos humildes departamentitos?

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