Juan Carlos MEDRANO
La Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) determinó cancelar de manera definitiva el hotel que el ex presidente municipal de San Juan Bautista Tuxtepec, Antonio Sacre Rangel alías “El Gordo Sacre”, edificó en la playa “Salchi” perteneciente al núcleo rural Barra de Cuatunalco, San Pedro Pochutla y que está valuado en más de 250 millones de pesos.
De acuerdo al resultado de la inspección realizada por la Profepa en el expediente administrativo número PFPA/26.3/2C.27.4/0035-16 –de la cual www.dialogosoaxaca.com posee una copia— el organismo determinó cancelar la operación definitiva del hotel e instaurar un procedimiento administrativo a Antonio Sacre Rangel “como probable infractor por los hechos y omisiones circunstanciados en el acta de inspección PFPA/26.3/2C.27.4/0035-16 de tres de noviembre de dos mil dieciséis…”
Los funcionarios de la Profepa responsables de inspeccionar la obra y la zona, determinaron que la ex autoridad municipal de San Juan Bautista Tuxtepec “uso, aprovechó y explotó la zona federal marítimo terrestre, los terrenos ganados al mar o a cualquier depósito que se forme con aguas marítimas, en contravención a lo dispuesto en la Ley y sus reglamentos y a las condiciones establecidas en las concesiones, permisos o autorizaciones otorgadas; en su modalidad de usar, aprovechar y explotar la zona federal marítimo terrestre en contravención a lo dispuesto en la Ley General de Bienes Nacionales”.
Precisan que en el lugar objeto de la visita de inspección origen del (…) asunto, la persona interesada se encontraba usando, aprovechando y explotando una superficie de 365.75 metros cuadrados de zona federal marítimo terrestre.
En marzo pasado, Tiempo visitó la zona donde constató que sin importarle violar los sellos de clausura colocados por la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) en el 2016 en la obra que prohíben continuar con la edificación, un grupo de ocho trabajadores daban los últimos retoques a la impresionante construcción asentada en la orilla de un acantilado donde se apropió de una playa, ignorando las advertencias de las autoridades agrarias del núcleo rural.
Fuertemente vigilada, lo bello de la construcción contrasta con las paupérrimas viviendas de la pequeña comunidad de apenas 500 habitantes, quienes carecen de lo más indispensable para vivir.
El hoy ex presidente municipal de San Juan Bautista Tuxtepec, Antonio Sacre Rangel alías “El Gordo Sacre”, concluyó su trienio en medio de serias acusaciones de presuntos actos de corrupción, de haber dejado al Ayuntamiento tuxtepecano en bancarrota y una deuda casi impagable.
En Tuxtepec, es dueño de un hotel que lleva el nombre de Sacre, aunque señala que es herencia de su padre, y donde durante tres años laboraron 14 empleados del municipio que se dedicaron al mantenimiento del mismo, realizando trabajos como son: pintura, impermeabilización, plomería y electricidad, todo con cargo al Ayuntamiento.
TIEMPO recorrió el núcleo rural de Barra de Cuatunalco, San Pedro Pochutla; donde constató la majestuosidad de lo que será el hotel del ex Primer Concejal. Asentado sobre una extensión de terreno de más de una hectárea, el edificio de cuatro niveles y con casi medio centenar de habitaciones de lujo, posee una maravillosa vista panorámica pues se ubica sobre un acantilado.
Incluso una vez terminada la edificación contará con una playa privada, la cual se “apropió” Sacre Rangel pasando por encima de las autoridades agrarias del núcleo rural.
Para llegar al núcleo rural de Barra de Cuatunalco, San Pedro Pochutla, se toma la carretera federal 200 que va de San Pedro Pochutla a Santa María Huatulco, después de 25 minutos de viaje se encuentra la desviación a Barra de Cuatunalco, y después de siete kilómetros se llega al pequeño poblado donde la pobreza extrema es la carta de presentación.
La Barra de Cuatunalco cuenta con cuatro playas: El Arroyo, Del Amor, Cuatunalco y Salchi, está última la más codiciada por su belleza natural y lo tranquilo de las aguas del mar que la bañan.
Es precisamente ahí donde el ex Primer Concejal de San Juan Bautista Tuxtepec en el trienio 2014-2016, Antonio Sacre Rangel alías “El Gordo Sacre” edifica su hotel de lujo.
En San Juan Bautista Tuxtepec es un secreto a voces que para la construcción de dicha obra Sacre Rangel transportó materiales de la región de Tuxtepec y quienes le hicieron la supervisión técnica del complejo habitacional es fue el mismo personal del Ayuntamiento tuxtepecano.
Cuando estaba en proceso de construcción el hotel que al parecer será de categoría “Gran Turismo”, se transportaba material de la región de Tuxtepec para la obra, el camión en que viajaban se les descompuso, y le pidió a su Director de Protección Municipal que se lo transportara, pero como le cobró 60 mil pesos, lo corrió del cargo.
Para las obras en general, Sacre Rangel utilizó a una empresa a la que le adjudicó la mayoría de éstas, se llama: Constructoras Asociadas del Papaloapan S.A. de C.V. (CAPSA), la cual es propiedad de Javier García Sánchez, su presunto prestanombres.
Los acabados son de lujo, desde afuera del edificio –el cual es vigilado por la gente de Sacre Rangel quienes de manera prepotente interrogan a todo extraño que merodee la zona, tratando de intimidar para que se alejen del hotel—se observa a un grupo de ocho empleados que afinan detalles y dan los últimos retoques a la magna obra.
El portón corredizo apenas si permite ver que debajo de una palapa un carpintero barniza una mesa de madera labrada. La curiosidad es cortada de tajo por un sujeto que vestido con playera color blanco y pantalón de mezclilla interroga a los “curiosos” visitantes.
¿Se les ofrece algo? ¿A quién buscan? ¿Ustedes no son de aquí, ¿verdad?, interroga a quienes se detuvieron a admirar la obra en cuya fachada luce los dos sellos de clausura colocados por la Profepa y donde se establece que está prohibido construir en la zona.
Desde la parte superior cuelgan unas plantas que tratan de simular a los jardines colgantes de Babilonia.
Las paredes destacan por el color crema con el cual fueron pintadas y tienen un contraste en color café. Desde un costado se aprecia la alberca que fue edificada en la parte posterior de la obra y desde donde se tiene una vista panorámica de todo el mar.
De acuerdo a empresas dedicadas a la industria de la construcción, la obra puede estar valuada en 250 millones de pesos debido al costo del metro cuadrado en la zona, los materiales utilizados, los acabados finos que posee, además de que podría contar con una planta tratadora de aguas residuales y una enorme cisterna pues por lo escarpado del lugar es prácticamente imposible introducir una red de agua potable y sistema de drenaje.
En este sentido, expertos consultados por TIEMPO advirtieron que el hotel pudo ahorrarse el sistema de drenaje y podría lanzar sus aguas negras al mar abierto.
El hotel del cual aún se desconoce el nombre que podría llevar se “adueñó” de una parte de la playa “Salchi” pues aprovechando que está resguardada por enormes peñascos y por lo embravecido del mar en esa zona, es complicado ingresar, salvo que se llegue por embarcación o bien arriesgando el físico y escalar los peñascos donde rebotan las olas embravecidas del mar.
De acuerdo al agente del núcleo rural, Héctor Santiago no se descarta que para la construcción de la obra se hayan presentado una serie de anomalías entre el entonces presidente municipal, Raymundo Carmona Laredo y en esa época su homólogo de San Juan Bautista Tuxtepec, Antonio Sacre Rangel pues las licencias, permisos y todo lo relacionado a la construcción fue avalado por el gobierno municipal de San Pedro Pochutla, sin tomar en cuenta el punto de vista de las entonces autoridades municipales y agrarias del núcleo rural Barra de Cuatunalco.
Incluso, reveló, que, desde el inicio de la obra, la comunidad jamás ha recibido un solo apoyo económico de los dueños del hotel.
“Esto contrasta con el grupo de 80 canadienses de la tercera edad y el dueño del hotel “Mantarraya Azul” quienes en su mayoría son los que más apoyan a Barra de Cuatunalco, los primeros donando computadoras a la Telesecundaria y el segundo aportan equipo de oficina a las nuevas autoridades que entraron en función en febrero pasado.
Héctor Santiago adelanta que durante su gestión revisará las condiciones en las cuales se otorgaron los permisos al dueño o los dueños del hotel próximo a inaugurar, pues desconoce el monto del recurso económico que paga por concepto de Impuesto Predial al Ayuntamiento de San Pedro Pochutla y de cuánto de ese dinero se canalizará a Cuatunalco.
El construir la majestuosa obra sobre un acantilado violando las Leyes Ambientales y la Norma Oficial Mexicana en la materia, obligó a la Procuraduría Federal del Consumidor (Profepa) intervenir y clausurar por primera vez la obra el 29 de octubre de 2013.
De acuerdo al organismo, “la Clausura Temporal Total de las obras y actividades del Desarrollo Inmobiliario que afectaba ecosistemas costeros, ubicado en Jurisdicción de la Agencia Municipal de Cuatunalco, Municipio de San Pedro Pochutla, Oaxaca”.
Dicha clausura deriva del acuerdo de Emplazamiento No. 268 de fecha 29 de octubre del 2013, el cual establece imponer como medida de seguridad la Clausura Temporal Total del proyecto en cuestión, toda vez que se llevó a cabo el cambio de uso del suelo en áreas forestales, sin contar con la autorización otorgada por la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, afectando con ello vegetación natural de Selva Baja Caducifolia.
Asimismo, por violar las normas ambientales e incluso se clausuró, pero también tiene conflicto con la Comisión Federal de Electricidad (CFE), puesto que en dos ocasiones se colgó clandestinamente de la energía y no le han dado el servicio hasta que pague la millonaria multa que le impusieron.
Según la Profepa la obra incurre en faltas que afectan al medio ambiente, además que fue realizada en una zona de peligrosidad al encontrarse en la orilla de un acantilado.
La Profepa le hizo saber al encargado sobre “detalles” en las que la construcción causa afectación sobre el impacto ambiental.
La probable causa que existe en torno al caso es que la obra invade territorio federal, pues a decir de la Ley, toda construcción debe ser realizada considerando 20 metros como mínimo del último impacto (en este caso) del torrencial marítimo, a partir de allí la distancia debe ser considerada para no quedar dentro del margen del afluente.
Y es que, según el Reglamento para el uso y aprovechamiento del mar territorial, vías navegables, playas, zona federal marítimo terrestre y terrenos ganados al mar, en su artículo 4to, indica que la zona federal marítimo terrestre se determinará únicamente en áreas que en un plano horizontal presenten un ángulo de inclinación de 30 grados o menos. Tratándose de costas que carezcan de playas y presenten formaciones rocosas o acantilados, la Secretaría determinará la zona federal marítimo terrestre dentro de una faja de 20 metros contigua al litoral marino, únicamente cuando la inclinación en dicha faja sea de 30 grados o menor en forma continua. En el caso de los ríos, la zona federal marítimo terrestre se determinará por la Secretaría desde la desembocadura de éstos en el mar hasta el punto río arriba donde llegue el mayor flujo anual, lo que no excederá en ningún caso los doscientos metros.
Asimismo, refiere que la Coordinación Estatal de Protección Civil de Oaxaca dio recomendaciones en torno a la construcción la cual se encuentra prácticamente al “Aire”, ya que pese a estar en un acantilado a orilla del mar, la obra queda “suspendida” con un hueco en la parte baja, lo que restaría estabilidad en algún movimiento telúrico.
Sin embargo, pese a la clausura y recomendación de la Coordinación Estatal de Protección Civil de Oaxaca, la obra siguió realizándose.


