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CAROLINA MEJÍA

En la comunidad ejidal de San Isidro Naranjal, perteneciente a la cabecera municipal de San José Chiltepec, Oaxaca, y con cerca de 700 habitantes, un grupo de seis artesanos mantiene la tradición de elaborar sombreros y canastos con material natural de junto o árbol de bejuco.

Organizados en un proyecto de cinco años por la Comisión para el Desarrollo de los pueblos indígenas (CDI), son de los pocos grupos en tres zonas de la región de la Chinantla que aún conservan la tradición de elaborar objetos artesanales con este material extraído del campo, esto de acuerdo con la Unidad Regional de Culturas Populares de la Secretaria de Cultura, donde han obtenido proyectos del PACMYC.

Ubicado a 45 minutos de la ciudad de Tuxtepec, San Isidro Naranjal representa el pulmón de la región norte del Papaloapan en la zona conocida como la Chinantla baja. Naranjal es afamado por sus caudales de agua esmeraldina que se convierten en pozas como albercas donde avecindados y visitantes de la zona esparcen su tiempo admirando las cascadas o refrescándose en sus frías aguas de temporada.

Pero también es hogar del artesano y campesino Celestino Sánchez Cruz, quien representa la artesanía tradicional de Naranjal. “Nuestras creaciones son a base de materiales naturales que elaboramos con mucho tiempo y esfuerzo. La principal venta es al menudo y por pedidos para fiestas o eventos, o pedidos especiales”, nos comparte.

Cestos en diferentes tamaños, llaveros, sombreros, abanicos y arreglos creados con mimbre y juncos que se reproducen en llanuras de la región Papaloapan, cuyo tiempo de elaboración dura de dos a ocho días mediante un trabajo minucioso. Cuenta precios accesibles, pese a ser artesanía de calidad, que van de los 30 pesos, a los 800 pesos por piezas de gran tamaño.

“La planta de donde extraemos la materia prima la conocemos como costilla de Adán por las formas de las hojas, material que abunda mucho en el campo. Ni el 2 por ciento de lo que crece se utiliza al año, por eso no se puede decir que esté en peligro de extinción la planta. Como pueblo chinanteco tenemos gran respeto por la naturaleza”, destaca Don Celestino fijando su vista en las montañas del horizonte que se observan desde la entrada de su vivienda donde nos recibe.

A Celestino se le corta la voz al mencionar a doña Clara, su mujer. Lleva un mes de fallecida. El conocimiento de los huipiles y creaciones del textil con figuras del árbol de la vida, así como el amor por el trabajo en telar de cintura, quedó en Clara Aracely, la joven hija del matrimonio Sánchez García, como herencia familiar. Sus productos artesanales crearon simbiosis en sombreros y arreglos incrustando coloridos detalles textiles elaborados en telar de cintura, idea original de doña Clara.

El campesino con estudios de secundaria cuenta con una vida cargada de experiencias. Orgulloso por la naturaleza y los animales. Largo tiempo dedicado al cuidado de murciélagos, culebras, aves, lo que le ha dado reconocimiento como biólogo naturalista.

A sus 59 años Celestino, pese a su reciente pérdida, se observa optimista y cuenta con diversos oficios reconocidos por la comunidad. Es agente de policía del Comité ejidal, y es reconocido por la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp) por su labor como biólogo conservador de la flora y fauna silvestre de la localidad. La pared de su casa muestra diversos reconocimientos y premios por su labor.

El área de Naranjal actualmente cuenta con mil 730 hectáreas de terreno de conservación ecológica. Sin dinero invertido por el gobierno federal, es conservada por la comunidad, ante el temor de que el gobierno permita su explotación en un futuro, decidieron conservarlo ellos mismos desde 2010 que fue catalogada por la Conanp, hasta ahora. De la misma forma, hasta el momento ninguna organización o ayuntamiento ha invertido en la conservación por la biodiversidad del lugar.

Don Celestino es monitor de aves voluntario junto con otras 8 personas. Mientras que 24 personas conforman el comité de conservación y llevan su conocimiento en forma de talleres que ha gestionado la misma Comisión. La idea es crear conciencia de la conservación por la flora y fauna principalmente entre los jóvenes en las comunidades de la región.

Estoy orgulloso de nuestras raíces como chinantecos. De lo que se ha logrado como comunidad y lo que falta por hacer y enseñar a los niños. Muchos aquí somos bilingües. Aunque nos diga y reconozcan nuestra lengua como variante de Valle Nacional. Sabemos que nuestro origen es la variante de San Pedro Tlatepusco. Eso nos indica el pasado de reubicación de nuestras familias y antepasados.

Sánchez Cruz ha exhibido sus trabajos artesanales en las ferias de artesanías de la capital de Oaxaca y Ciudad de México. Nunca han exhibido en Tuxtepec. Espera que, en la región, la tradición del trabajo con mimbre y bejuco no se pierda, cuando quedan pocas personas dedicadas a este oficio.

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