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CAROLINA MEJÍA

La joven artesana Esther Manuel Ángeles, originaria de Rancho Grande, San Juan Bautista Valle Nacional, mantiene un proyecto de rescate de la técnica de brocado en telar de cintura por medio de figuras antiguas identificadas en la cultura chinanteca.

Anteriormente solo existía un huipil chinanteco de diario y gala; este era usado por la esposa en ocasiones especiales, como su boda y en año nuevo. Hoy el huipil de gala – que posee figuras y técnica de brocado en cintura- prácticamente ha desaparecido, lamenta la joven bilingüe, hablante del chinanteco variante de Valle Nacional.

En la antigüedad los huipiles era fabricados con gazas en algodón y una técnica en telar de cintura, con tintes de pigmentos naturales, actualmente los huipiles y textiles existen mediante mezclas de técnicas entre ellas el bordado y puntos de cruz, explicó durante la presentación de su proyecto en el marco de la doceava Semana de las Culturas de la Universidad del Papaloapan, Campus Tuxtepec.

En la comunidad de Rancho Grande un grupo de cinco mujeres todavía elaboran huipiles con técnica de brocado, sin embargo, solo dos, una mujer de edad avanzada y Esther crean huipiles con brocado en telar de cintura. En Rancho Grande la mayoría de las mujeres artesanas, cerca de 20, trabajan únicamente con la técnica de puntos de cruz.

Será muy difícil que volvamos a lo de antes, pero se debe rescatar lo que poco que queda como nuestro patrimonio histórico e identitario. Soy de las que creen que es necesario poner a México y Oaxaca de moda en cuanto a cultura y tradiciones, apreció la artesana.

Esta labor es parte de un esfuerzo particular de jóvenes desde sus pueblos originarios, y Manuel Ángeles como integrante de un grupo de jóvenes artesanos y diseñadores de Oaxaca, representan a su comunidad cuyo arte ha dado a conocer a nivel nacional.

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