Por José Álvaro Carrillo
El 25 de enero en Oaxaca se realizó la consulta sobre la Revocación de Mandato al gobernador Salomón Jara, en un evento histórico para la entidad que generó diversas expectativas y opiniones.
En las estadísticas que publicó en su página el Instituto Estatal Electoral y de Participación Ciudadana de Oaxaca (IEEPCO), en la lista nominal están registrados 3 millones 130 mil 405 electores, de los cuales salieron a votar 935 mil 500 personas, es decir un 29.9%, del total de votantes, un porcentaje que, sin embargo, dista mucho de alcanzar el 40% solicitado para que los resultados de la consulta se hicieran efectivos .
Según la narrativa oficial, el gobernador Salomón Jara obtuvo 550 mil 274 votos para la continuación de su mandato, mientras que para la revocación votaron 357 mil 025 personas.
Es importante recordar que la consulta para la revocación fue una demanda que desde 2006, la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO), una coalición de más de 365 organizaciones sociales, sindicatos y colectivos, exigió ante las políticas autoritarias ejercidas por Ulises Ruiz Ortiz, y que fueron retomadas por el gobernador Gabino Cué durante su mandato, hoy está inscrita en la constitución de Oaxaca.

Varias posturas críticas se generaron a partir del ejercicio:
- La ratificación de mandato del gobernador de Oaxaca obtuvo menos votos que cuando fue electo en el año 2022, con 696 mil 488 votos conseguidos; y aunque antes y durante la consulta ciudadana se echó a andar toda la maquinaria de Estado, lo cierto es que los más de 300 mil votos que pedían la revocación de Salomón, no pueden ni deben ser atribuidos a la oposición porque esta llegó totalmente desarticulada.
- Los votos ciudadanos contra la continuidad de Salomón son, en realidad, resultado de un descontento general hacia las políticas de gobierno que han resultado contradictorias al discurso de la “PRImavera oaxaqueña”. La falta de apoyo real a las comunidades y una política interna que se conduce con filo impositivo, alienta los megaproyectos, la minería, y mantiene entre sus filas a funcionarios denunciados por corrupción y hasta por agresiones, han evidenciado un marcado malestar social ante un capitalismo desmedido.
- El equipo de Salomón Jara se sometió al proceso de consulta sin contrapesos reales, con la intención de proyectarse hacia otros espacios nacionales y también autoconfirmarse como un gobierno democrático y popular. Al “ganar” la continuidad se acentuará el discurso del cambio, pero se mantendrán las mismas políticas aplicadas durante estos 3 años de gobierno, con esto, sin embargo, se afianzarán los rasgos autoritarios.
- La Sección XXII del SNTE- CNTE y un sector de organizaciones fijaron sus posturas considerando el proceso como innecesario por la inversión millonaria de las prácticas de siempre. Varios analistas locales esperaban acciones de confrontación, sin embargo, el movimiento popular se encuentra en una etapa de reorganización ante el divisionismo que impuso la narrativa criminalizante y estigmatizante contra la lucha popular, que posicionó de manera efectiva, Andrés Manuel López Obrador.
- Para Salomón Jara, el ejercicio que debía ser un triunfo contundente, se convirtió en una advertencia sobre su administración, pero también de análisis de confianzas internas y sobre quién, de manera real, lo apoyó.
A nivel nacional poco o nada se comentó del proceso histórico en Oaxaca; los medios, cooptados, eludieron la confrontación; la presidenta no se pronunció ni a favor ni en contra; y aunque parte del pueblo “bueno y sabio” salió a votar, el gran ganador fue como antes, como siempre, el abstencionismo.


