Cuenca

Crímenes contra mujeres trans, una muerte invisible y cosificada

Diana Manzo / Mayra López Pineda / Agencia de Noticias Istmo prees

#istmopress – Paris y Estrella añoran que el tiempo vuelva a ser  el mismo, que las horas y los minutos de los años maravillosos se queden fijos. Una nube oscura cubrió sus corazones y sus mentes hace unos años; sus sentimientos desde entonces no son los mismos, han cambiado, ahora son de impotencia e injusticia como los de muchas personas cuando le arrebatan la vida a un ser querido.

Los recuerdos llegan a su mente al igual que las sonrisas, y unas lágrimas caen en sus rostros, al recordar el inesperado adiós de sus amigas, Niza y Adriana quienes fueron asesinadas en el  año 2008 y 2009, ambas eran mujeres trans.

En Juchitán mucho se habla de que ser muxhe  (homosexual y  mujeres trans) es un don por el simple hecho de que el muxhe es leal a su familia, no se casará y tampoco abandonará a sus padres como sus otros hijos heterosexuales. La realidad es que ser muxhe es vivir “cosificada y cosificado”; ser muxhe es vivir en un contexto en donde impera la discriminación, la transfobia  y  la homofobia; es caminar por las calles entre burlas y ofensas.

Los crímenes cometidos en contra de mujeres trans es un tema invisibilizado en el país debido a los altos niveles de discriminación, prejuicios y estigmas que permean en la sociedad en contra de la diversidad sexual, y que generan una gran impunidad, falta de acceso a la justicia hacia las víctimas y sus familias, falta de sanción a los responsables, y una falta de registros adecuados por parte de las Procuradurías que permitan conocer las verdaderas dimensiones de esta realidad.

En el estado de Oaxaca las organizaciones de defensa de los derechos de la diversidad sexual reportaron que del 2010 al 17 de mayo de 2016 se tenía un registro de más de 120 homicidios de personas no heterosexuales, reportándose del 2010 al 2014 más de 100 homicidios. Por su parte, la Red Nacional Católica de Jóvenes por el Derecho a Decidir ha denunciado que al mes de febrero de este año han ocurrido 17 crímenes de odio cometidos en una temporalidad de 14 meses; 15 casos en el 2015 y 2 en 2016, centrándose en las regiones como la Costa, Istmo y Valles Centrales.

El Observatorio de Personas Trans Asesinadas sostiene que México se encuentra en el segundo lugar donde se registran este tipo de crímenes (229), después de Brasil (802) y antes de Estados Unidos (132).

Por su parte, en el Informe de la Comisión Ciudadana Contra Crímenes de Odio por Homofobia (CCCCOH) publicado en el año 2015, se reporta que entre los años 1995 y 2013, se han registrado 887 homicidios, ocupando la mayor cantidad de casos los cometidos en contra de hombres (700), seguido contra personas de la comunidad trans (trasvestis, transgénero y transexuales) con 181, y mujeres lesbianas (6), afectando más hombres y a personas trans.

Ser transgénero o transexual no solo es vestirse de mujer sino pensar y amar como mujer  u hombre, en el caso de las lesbianas,  así lo consideran los muxhes  hombre y  mujer de Juchitán, aunque desafortunadamente para la Organización Mundial de la Salud (OMS), ambos todavía son considerados dentro del  catálogo de enfermedades mentales de la  clasificación estadística internacional de enfermedades y problemas relacionados con la salud.

Muchos antropólogos e historiadores han llamado a Juchitán como el “Paraíso Muxhe”, aunque la realidad es que las y los muxhes temen que sus vidas se apaguen de forma violenta como pasó con Niza y Adriana, con una investigación ineficiente y con los responsables sin castigo.

De acuerdo con el Informe Crímenes de Mujeres Trans en México. Invisibilidad=Impunidad del Centro de Apoyo a las Identidades Trans (CAIT) A.C., cometer un homicidio en contra una mujer trans, “resulta tener total impunidad; pues es tan alto el nivel de vulnerabilidad que viven una suerte de parias en su propio país: sin reconocimiento a su identidad sexo-genérica, sin acceso a un empleo formal que las obliga en la mayor parte de los casos al trabajo sexual, sin acceso a servicios de salud acordes a sus necesidades, discriminadas en los servicios de seguridad pública y procuración de justicia, alejadas de las instituciones que protegen sus derechos humanos, entre otras cosas”.

El CAIT así como otros grupos de activistas de defensa de las personas trans hacen referencia a que estos asesinatos deberían ser considerados como “feminicidios trans”, en virtud de que se debe a una situación de violencia de género estructural contra las mujeres que abarca también el odio o rechazo por la identidad o condición de género y los prejuicios sexistas y transfóbicos.

Paris, la mejor amiga de Niza recordó que solo tenía 22 años cuando la asesinaron, “murió a consecuencia de múltiples golpes que le dieron en todo el cuerpo, no resistió más y falleció en el hospital”.

“Fue un 28 de abril regresábamos de una fiesta nocturna que nosotros llamamos velas, Niza se fue con otra amiga pero a mitad de camino se encuentra con unos amigos y se va con ellos. A la mañana siguiente nos avisaron que estaba tirada en estado crítico sobre una carretera que conduce a Playa Vicente, vamos y estaba viva pero llena de golpes, apenas y se le notaba los ojos, todo estaba de color morado, horas más tarde murió en el Hospital”, expresó.

“Salimos a la calle a pedir justicia, la gente nos vio, los familiares de Niza denunciaron ante las autoridades y detuvieron al presunto homicida, sin embargo salió libre no sé porque, llevábamos dos audiencias, en la tercera no pudimos llegar por que trabajamos en el estado de Chiapas y al regresar nos enteramos que era el  caso se había cerrado”, dijo.

Del 2009 a 2013 la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) ha identificado 91 homicidios motivados por el odio homofóbico y transfóbico y 176 expedientes de discriminación en los Ministerios Públicos.

En Oaxaca, las organizaciones sociales han declarado que las autoridades encargadas de las investigaciones realizan las pesquisas como crímenes pasionales u homicidios reportados como resultado de “riñas callejeras” sin reconocer que dichos asesinatos se tratan en realidad de crímenes de odio.

Estrella también ha sufrido y sufrió el asesinato de su mejor amiga Adriana, no sabe de leyes pero anhela justicia, recuerda que la muerte fue un apagón en su vida, como una estrella fugaz que no volvió a aparecer más. Afirma que su aliada y  confidente murió a golpes por  odio y por ser muxhe.

Se queda muda, respira y en voz baja describe que Adriana murió de la peor manera, no pudo ir a verla porque la impresión de saber que había muerto la dejó a un paso del shock mental. Su hermano y otras personas le platican que el cuerpo  de Adriana estaba tirado en el piso  de un terreno baldío, lleno de sangre a consecuencia de un tabique de cemento que fue el arma que la dejó sin respirar, además de múltiples golpes y daños físicos ocasionados por una vara de metal que le incrustaron en el estómago en repetidas ocasiones.

 Fue un marzo del 2009, Estrella lo recuerda bien, le duele recordar el momento y reconoce que no lo ha superado.

“Adriana siempre le gustó vestir bien, era delgada, de tez morena y de cabello rojizo no dejaba pasar un día sin divertirse, era muy amigable, visitaba con frecuencia los bares, la noche que la asesinaron algunas personas nos dicen que subió a un auto negro y que de ese mismo la arrojaron, quien sabe si sea cierto, lo único que nos queda claro es que justicia no hay, ya han pasado 7 años de su muerte sigue ahí sin resolverse.

Tras el asesinato de Niza y Adriana, agrupaciones y colectivos de muxhes en Juchitán encabezados por Amaranta Gómez Regalado, Felina Santiago de la organización autenticas intrépidas buscadoras del peligro y Judith López Saynes y Yoselin Vásquez García de la organización Gunaxhii Guendanabani, exigieron justicia a las autoridades, asimismo se generó un ambiente de miedo e incertidumbre entre las y los muxhes, pues se develó la existencia de una situación social en donde la tolerancia está disfrazada, en donde permea el odio contra la comunidad lésbico, gay, transexual y bisexual.

****Leyes Grises = Leyes a medias según comunidad Muxhe

Adriana y Niza son dos  crímenes que continúan vigentes en la vida muxhe de Juchitán, apenas y se toca el tema de asesinatos a muxhes y los rostros comienzan a transformarse, la injusticia vive y se mueve como las olas del mar.

En el 2015 y 2016 han muerto otros muxhes también de forma violenta. A Víctor Corona le arrojaron un tabique de cemento en la cabeza, a Andy en su negocio la mataron con arma blanca  y a Víctor Mechu presuntamente cuando lo asaltaron.

Hace  seis años el ayuntamiento de Juchitán ante insistencia de la comunidad muxhe creó la Dirección de Políticas Públicas para la Diversidad Sexual, actualmente es dirigida por Enrique Godínez y Biniza Carrillo Méndez. Es la segunda instancia nivel nacional y la única que permanece abierta en el estado de  Oaxaca.

En el 2014, se conforma la Fiscalía Especializada en delitos de odio por homofobia, la cual para los muxhes ha sido una “oficina gris” que funcionó como un órgano de gobierno sin resultados relevantes.

Incluso en el mismo año la Suprema Corte de Justicia de la Nación publicó el Protocolo de Actuación para quienes imparten justicia que involucren  la orientación sexual o la identidad de género, dirigido a los y las juzgadoras en torno a la resolución de asuntos en los que se afectan los derechos de las personas LGBTI.

Los muxhes precisaron que cuando matan a un travesti o una mujer trans no lo matan por ser un muxhe o gay sino porque negaron su masculinidad dentro de una cultura patriarcal como la que se vive en Juchitán, Oaxaca y todo el país, lo cual provoca  un odio que se denomina por transfobia o lesbofobia, delito no tipificado en el país, lo que provoca que se le dé carpetazo a tantos casos que aún no se resuelven.

Biniza Carrillo Medina es la actual co-directora de la Dirección de políticas públicas para la diversidad sexual, es una muxhe  mujer o transgénero que ama vivir así, usa enagua y huipil y reafirma que no está mal del cerebro por querer ser como es.

“Seguimos teniendo un gobierno de justicia con estilo patriarcal, sexista y arcaico, de nada sirve tener múltiples fiscalías si se sigue hablando de homofobia, por eso la fiscalía que se creó se debe actualizar y modernizar, exigimos el reconocimiento a la transfobia y lesbofobia, el cual es un reconocimiento a la identidad sexo genérica”.

Biniza insistió en que las leyes tienen que defenderlas, que se tienen que tipificar como delitos los crímenes de odio por transfobia o lesbofobia.

“Nosotras queremos leyes que nos protejan como seres humanos, no somos cosas, estamos vivos, aportamos económicamente, somos mexicanos y anhelamos en vivir en un país justo, no pedimos más”, recalcó.

Nuestro país cuenta con un marco jurídico contra la discriminación hacia este grupo de población, hacia la diversidad sexual, desde el artículo 1°Constitucional, la Ley Federal para Prevenir y Eliminar la Discriminación; la prohibición expresa de discriminación por preferencia sexual en 29 leyes estatales; la aprobación de uniones civiles en cinco entidades federativas; al igual que del matrimonio igualitario en la Ciudad de México, Coahuila y Quintana Roo, y la posibilidad de contraerlo mediante el otorgamiento de amparos judiciales.

Este año, en el marco del Día de la Tolerancia y el Respeto a las Preferencias (17 de mayo), el presidente Enrique Peña Nieto anunció que promovería una iniciativa de reforma al artículo cuarto de la Constitución, para que se puedan realizar matrimonios entre personas del mismo sexo.

Sin embargo, las reacciones en contra no se hicieron esperar, ya que el Frente Nacional por la Familia ha convocado para el próximo sábado 24 de septiembre a la “Marcha Nacional por la Familia” en la Ciudad de México, además otras manifestaciones realizadas en todo el país, con las cuales pretenden  revertir esta iniciativa.

foto DSC0730 es Paris en la tumba de Niza.

 

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