AMOR DE CABARET

El educado

Ojalá que la educación y la institucionalidad no se conviertan en complicidad, ojalá que el cargo y lo políticamente correcto no sea ocultado con algún artilugio de reelección, “para hablar de corrupción hay que tener todos los datos y el análisis”, dijo apenas se había marchado “El Gordo” Sacre, y los reporteros incrédulos parecieron olvidar de pronto ese discurso cuando el PRI le negó la candidatura..

ANTONIO MUNDACA

Si hay algo que caracteriza a Fernando Dávila cuando no se trata de un discurso de campaña o de toma solemne de protesta frente a cientos o miles de personas, es lo políticamente correcto,  lo pausado de la voz, la educación y los buenos modales por encima de todo. Vaya, digamos que parece ser su forma de ser, ya sea por valores familiares, la reivindicación de su origen chinanteco, porque se ha presentado como un presidente municipal que llega de eso lucrativo socialmente que se llama provenir de la cultura del esfuerzo.  Justo así fue como se portó con Antonio Sacre cuando se firmó la entrega recepción, justo como aquella vez que en cierto restaurante tuvo la primera reunión con el entonces munícipe y compartieron la sal, las risas y mediáticamente fue comido por “El Gordo” quien llevó al entonces presidente electo al terreno dicharachero menos rígido y solemne como suele ser el educado Bautista Dávila.

“Será la ASE la encargada de hacerle auditoria, no yo”, “ yo no soy quien, pero informaremos a la sociedad si hay anomalías”, igual que cuando la noche de su victoria electoral le cuestioné cómo sería la relación con Alejandro Murat- quien había sido su amigo, y después fue el PRI corrupto de la noche a la mañana-. “Seré institucional”, atajó.

Sí, ese mismo Fernando Dávila que lo mismo sigue los protocolos de “la Institución” que arenga populistamente y señala de corrupción, de moches, de malos gobiernos a la autoridad oficiosa. Ojalá que la educación y la institucionalidad no se conviertan en complicidad, ojalá que el cargo y lo políticamente correcto no sea ocultado con algún artilugio de reelección, “para hablar de corrupción hay que tener todos los datos y el análisis”, dijo apenas se había marchado “El Gordo” Sacre, y los reporteros incrédulos parecieron olvidar de pronto ese discurso cuando el PRI le negó la candidatura- “los del PRI son unas ratas corruptas”- dijo entonces, ¿qué datos tenía esos días Fernando Dávila como candidato, que educadamente parece haber perdido ahora como presidente municipal?

Artículo anterior

La marchadora

Artículo siguiente

El millonario

elmuromx

elmuromx

Periodismo de investigación

Sin comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *