AMOR DE CABARET

El mercadológo

¿Ibrahim Sánchez es el ideólogo de la Imagen, o lo es un asesor externo?, ¿y si él solo ejecuta ordenes, porque es Director y no un jefe de área?, ¿y si es Jefe de área porque tiene a su cargo a 9 personas que hacen la chamba de fotógrafos, músicos, diseñadores, videógrafos y ese trabajo no se traduce en una comunicación efectiva?.  Hasta ahora la Dirección de Difusión e Imagen que encabeza representa con ironía lo contrario a la política de austeridad que anunció el nuevo gobierno al transformar algunas direcciones en jefaturas para reducir presupuestos operativos.

ANTONIO MUNDACA

La Dirección de Difusión e Imagen que encabeza Ibrahim Sánchez es una de las “innovaciones” del gobierno municipal que encabeza Fernando Bautista Dávila, que representa uno de los más controversiales misterios -no solo de sus funciones, sino de su eficacia en términos benéficos reales, que no sea otra cosas que las redes sociales, donde incluso algunas veces hasta las transmisiones en vivo fallan, o no existen fotos adecuadas para boletines, porque hay 10 curas para una misa y todos, y sobre todo el Director, se convierten en actores de primerísimo reparto-.

El misterio no solo está en lo efectivo de las estrategias que se suponen, emanan de dicha área, sino que representan con mayor cabalidad una cachetada social al discurso que el munícipe ha enarbolado con temas como la austeridad en materia laboral, reducción de direcciones o la transformación de éstas en jefaturas de área para hacer efectivo el presupuesto, y que ha acabado por reducir personal operativo en áreas ciudadanas, pero que irónicamente, en el área de Difusión se ha aumentado, a pesar de que ya existe en el organigrama el área de Comunicación Social, y bien pudo ser una jefatura que se adecuara en equipo a las necesidades actuales de ese discurso austero que intenta manejar el nuevo gobierno.

Contrario a esto se creó una “Dirección de Difusión” que vendría a ser la encargada de la propaganda oficial y que ha erogado en gasto de personal, un ejército que apoya y se desvive por hacer bien su trabajo, pero a veces parecen soldados mandados a la guerra por un general sin heridas públicas, además de que ejecutan funciones repetitivas que acaban en trasmisiones en vivo, muchas veces sin pies ni cabeza, o que a 40 días de haber arrancado la administración, todavía no haya sido capaz de cambiar la identidad corporativa de un Ayuntamiento aún con las imágenes del malquerido Sacre.

Y bueno, hay decisiones que pueden ser entendibles de cara al intento de reelección que buscará la actual administración en 22 meses: armar un equipo de campaña que prepare el escenario, una decisión de agradecimiento y amistad, porque el actual Director fue pieza de la reingeniería que inventó a Fernando Dávila como marca electoral.

Todas esas cosas son entendibles en política praxis, pero entonces ¿Ibrahim Sánchez es el ideólogo de la Imagen, o lo es un asesor externo?, ¿y si él solo ejecuta ordenes, porque es Director y no un jefe de área?, ¿y si es Jefe de área porque tiene a su cargo a 9 personas que hacen la chamba de fotógrafos, músicos, diseñadores, videógrafos y ese trabajo no se traduce en una comunicación efectiva?, ¿cuánto eroga en sueldos el Ayuntamiento en un área que no existía, y que en trienios anteriores era parte de comunicación social y funcionó con eficacia sin tener como escudo la era digital?, ¿en qué cabeza cabe separar la prensa de la propaganda cuando son hijas de la misma madre, sobre todo en un discurso de austeridad?.

Alguna vez le pregunté a Ibrahim Sánchez, por qué “Director de Difusión” y respondió -Yo soy mercadólogo. Es decir, una persona avezada en materia de Marketing. La suya es una Dirección encargada de ejecutar un conjunto de técnicas y estudios que tienen como objeto mejorar la comercialización de un producto, llámese Ayuntamiento, llámese Fernando Dávila. En este caso, Ibrahim Sánchez, en sus propias palabras es el ideólogo de esa marca y su destino, pero entonces ¿quién es el encargado de desarrollar procesos comunicativos, utilizando diversas técnicas y herramientas de comunicación, estas herramientas pueden ser los medios masivos cine, tv, radio, redes sociales?, ¿es Ibrahim entonces, el mercadológo de una dirección que no dirige?.

Si es cierta esa frase atribuida a Bill Gates que usan trilladamente en cursos de mercadotecnia que dice que “El contenido es el rey”, el Ayuntamiento tuxtepecano tiene un Benchmarking (1) en jaque.

 

 

(1) NOTA: El Benchmarking es un término de economía adaptado al Marketing que consiste en la obtención de información útil que luego se emplea en una mejora de los procesos. La práctica se inicia con la medición de los resultados de otras empresas que tienen éxito. Luego se analiza el camino seguido para alcanzar dichos resultados y finalmente se utiliza la información para que la propia firma establezca sus estrategias y objetivos. El benchmarking no implica copiar, sino de mejorar la eficiencia propia a partir del estudio de la experiencia de actores exitosos.

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