AMOR DE CABARET

El acusador

“Diez días después, Dávila y sus regidores intentan darle vuelta a la página de una relación dañada, que amenaza con ser la punta del iceberg de nuevos conflictos palaciegos, ante la ola de despidos que se avecinan “de esos regidores corruptos que chantajean contra los intereses del pueblo”, según dijo el presidente tuxtepecano.”

ANTONIO MUNDACA

El 13 de mayo el Presidente de Tuxtepec, Fernando Bautista Dávila, acusó a siete de sus regidores de condicionar la aprobación del paquete de obras 2017. Los acusó de corruptos y de intentar chantajearlo exigiendo obras públicas y pedir un moche generalizado de 5 millones de pesos. La declaración fue retomada en medios de comunicación estatales y nacionales. “Anilú Delfín, Julián Cruz Olivera, Germán Archila, Lupita Santos, Álvaro Bacelis y Marisa Obrajero pidieron dinero y obras para aprobar el Primer Paquete del Ramo 33”, se publicó en Primera Línea que dirige la periodista María Nivon.

Un día después, en La Silla Rota, la reportera Alondra Olivera, tundió a los regidores con la misma acusación, y el periódico de circulación nacional El Universal, a través de su corresponsal en Oaxaca, Ismael García, replicó los dichos de Fernando Bautista Dávila, y sus dichos sin pruebas se volvieron verdades a fuerza de convenios publicitarios. En ninguno de los medios mencionados se le dio replica a los regidores que el mismo día respondieron a las acusaciones.

El Presidente Municipal de Tuxtepec mantuvo su dicho en la sesión de cabildo siguiente, donde al menos tres de los ocho regidores inconformes, habían llegado planchados.  A la sesión ríspida vinieron los discursos del acuerdo con todo y el daño moral realizado por el munícipe a los concejales cochupos, para Dávila y sus seguidores, quedó demostrado –por lo menos en redes sociales-, que los regidores se merecían las acusaciones por corruptos y agachones.

Diez días después, Dávila y sus regidores intentan darle vuelta a la página de una relación dañada, que amenaza con ser la punta del iceberg de nuevos conflictos palaciegos, ante la ola de despidos que se avecinan “de esos regidores corruptos que chantajean contra los intereses del pueblo”, según dijo el presidente tuxtepecano.

Sin pruebas, el presidente de Tuxtepec señaló a los regidores y las acusaciones  se volvieron una verdad ciudadana, por esas viejas costumbres que en política se hicieron leyes. “Todos piden tajada de un pastel millonario llamado obras”. Pero posiblemente quede un bizarra moraleja. Ahora que el presidente Municipal de Tuxtepec ha señalado a sus regidores sin pruebas, entró al juego peligroso de “su palabra contra las mía”. Y aunque por ahora, ha ganado, una pregunta queda en el aire: ¿cómo podrá el Presidente defenderse de acusaciones provenientes de algún contratista, empresa o político, si él mismo ya les enseñó el camino?.

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